Los veres en Alemania - Jorge Valencia

Un año después de las últimas elecciones generales en Alemania se han celebrado recientemente elecciones en el estado federado de Baviera. El pasado 14 de Octubre tuvieron lugar estos comicios en los que La Unión Socialcristiana (CSU), el partido de los aliados de Angela Merkel, resultó vencedora con un 37,3% de los votos, aunque perdiendo la mayoría absoluta que había obtenido en las pasadas elecciones.

Por otro lado, no es sorprendente la pérdida de votos que ha sufrido el partido socialdemócrata alemán, dado que ya en las últimas elecciones generales se vio claramente su tendencia a la baja. Tampoco es un fenómeno aislado, sino encuadrado en la crisis en la que se encuentra la socialdemocracia desde hace años. Lo que quizá no era tan esperado es que dicha caída parezca no tener suelo, habiendo quedado el SPD como quinta fuerza política con un 9,7 % de los votos (perdiendo 10,9 puntos respecto a las pasadas elecciones).

Tanto el descenso de la CSU, que aunque habiendo ganado las elecciones ha obtenido el peor de sus resultados electorales en 60 años, como las dimensiones del batacazo electoral del SPD, que pasa de haber sido un partido referente a ser una fuerza minoritaria, ponen de relieve claramente la crisis que sufren los partidos tradicionales, de la cual se nutren partidos populistas como el AfD (Alternativa para Alemania).

Tampoco sorprende por tanto, aunque no por ello sea menos preocupante, el ascenso de la ultraderecha populista. El AfD entra en el Parlamento bávaro por primera vez con un 10,2% de los votos

Tampoco sorprende por tanto, aunque no por ello sea menos preocupante, el ascenso de la ultraderecha populista. El AfD entra en el Parlamento bávaro por primera vez con un 10,2% de los votos. Este resultado viene a confirmar el auge de populismos y/o extremismos, los cuales prenden como una mecha en terrenos abonados por la crisis política y fenómenos como la inmigración, algo que no es un hecho aislado sino que se está produciendo también en el resto de Europa y muchos lugares del mundo desafortunadamente.

Cabe recordar aquí que Baviera es una de las regiones más prósperas de Alemania, país también cuya situación dista bastante de la de otros países de Europa en peor situación económica. Más que nada por aquello de no achacar únicamente a la crisis económica el ascenso de movimientos populistas. La crisis que atravesamos es sobre todo política y de valores. No nos jugamos solo la economía sino nuestro sistema democrático y de libertades además de una Europa que construimos contra los nacionalismos y los populismos para evitar volver a hacer una guerra entre nosotros. Una comunidad política de ciudadanos, que va más allá de un mercado común, hoy en riesgo precisamente por el auge de estos movimientos antieuropeos.

En pleno debate nacional sobre la posible o no ilegalidad de este partido xenófobo, cada vez son más los alemanes que deciden otorgarle su voto. Como recordaba hace unas semanas en este artículo, ya son varios los estados federados que han pedido a la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) que supervise a este partido por su posible inconstitucionalidad. Su participación en las últimas manifestaciones xenófobas de Chemnitz, hicieron saltar las alarmas en Alemania, aunque al parecer esto no ha pasado electoralmente factura a la AfD. Una vez más, y para que tomen nota todos aquellos “buenistas”, queda claro que la gente vota sabiendo perfectamente lo que está apoyando. A ninguno de los votantes de este partido se le escapa lo que está votando, o al menos no le parece tan grave como para dejar de hacerlo.

El espectacular ascenso de “Los Verdes”, que se han convertido en segunda fuerza política en el estado federado de Baviera con un 17,5% de los votos frente al 8,9% de las anteriores elecciones, no deja de ser una de las grandes sorpresas

Pero el partido AfD no es el único beneficiario de la caída de los partidos tradicionales, afortunadamente. El espectacular ascenso de “Los Verdes”, que se han convertido en segunda fuerza política en el estado federado de Baviera con un 17,5% de los votos frente al 8,9% de las anteriores elecciones, no deja de ser una de las grandes sorpresas. Este partido, que a diferencia del AfD, se muestra a favor de la acogida de inmigrantes, será clave en la gobernabilidad y posiblemente socio de la CSU para gobernar si hay negociaciones y éstas prosperan. Uno podrá ser más o menos cercano a las políticas que defienden los verdes, pero desde luego creo que es positivo que pueda ser éste el partido que condicione el gobierno, pues defiende una idea de una Europa integradora a diferencia de los postulados anti-inmigración de la ultraderecha.

Respecto al resto de partidos, siguen en el parlamento los liberales del FDP con un 5,1% y se queda fuera el partido independentista Bávaro, que ha obtenido sólo un 1,7 por ciento de los votos, lo cual es una buena noticia para todos aquellos que creemos en la igualdad y en una Europa fuerte. Tomen nota sus primos hermanos en Cataluña.

Resulta preocupante a mi juicio, la incapacidad de los partidos tradicionales de renovarse para afrontar la crisis política que atravesamos y dar respuesta a los problemas que la sociedad presenta hoy en día

Sí, resulta preocupante a mi juicio, la incapacidad de los partidos tradicionales de renovarse para afrontar la crisis política que atravesamos y dar respuesta a los problemas que la sociedad presenta hoy en día. Será cuestión de tiempo y perseverancia el que consigamos regenerar la política y ser capaces de explicar que lo que hemos conseguido hasta la fecha en Europa puede requerir mejoras y revisiones de aquello que no ha funcionado, pero que la solución “fácil” de cargárnoslo solo traería trágicas consecuencias.

Por eso, pensándolo un poco más detenidamente, quizá el resultado de “Los verdes” en Baviera no sea tan sorprendente, sino una señal esperanzadora de que no todo está perdido. Si bien es cierto que la crisis ha pasado factura, como en el resto de Europa, a los partidos tradicionales, también lo es que no todo ese voto llamado del “descontento” ha ido a parar a formaciones populistas, xenófobas o antieuropeas, sino a partidos como “Los verdes” que tradicionalmente han sido siempre una fuerza minoritaria y cuyo espectacular ascenso (han multiplicado por dos sus resultados) solo se explica desde esa procedencia de voto ´”huérfano” que sin embargo se niega a apoyar al partido que usa de cartel electoral la foto de una mujer embarazada junto al lema “¿Nuevos alemanes? Los hacemos nosotros mismos”.

Ingeniero mecánico trabajando en Berlín en el sector de la automoción - Colaborador habitual del diario digital navarra.com