La Grosse Koalition

Escribo estas líneas tras conocer los resultados de la consulta que el partido socialdemócrata alemán realizó el pasado 4 de marzo entre sus militantes para conocer su postura sobre una posible coalición de gobierno con los conservadores de la CDU. El 66% de los militantes del SPD que votaron en la consulta optaron por reeditar la «Grosse Koalition» que el próximo 14 de marzo convertirá de nuevo a Angela Merkel en canciller y posibilitará que Alemania tenga un gobierno tras ya 5 meses de incertidumbre desde las elecciones del pasado mes de septiembre.

No solo es destacable el alto porcentaje de apoyo a la gran coalición, sino también la alta participación que fue del 78,39%

De esta consulta no solo es destacable el alto porcentaje de apoyo a la gran coalición, sino también la alta participación que fue del 78,39%, algo impensable por ejemplo en nuestro país, donde aparentemente la participación política es una gran demanda ciudadana, pero rara es la vez que en un congreso, primarias u otro proceso electoral de cualquier partido, la participación pasa del 30%.

Schulz supo poner los intereses del país por delante de sus propios intereses y así calmar las aguas revueltas dentro de su partido

El país y toda Europa estaban pendientes de esta consulta en la que los militantes socialdemócratas han demostrado, a mi juicio, estar a la altura de las circunstancias apoyando la decisión de su hasta ahora líder, Martin Schulz, quien también ha sabido tener la responsabilidad política que el momento requería. Por cierto, en uno de los momentos más difíciles para el SPD. Cabe recordar que el SPD obtuvo en las últimas elecciones uno de los peores resultados de su historia, originando una crisis interna que el propio Schulz zanjó renunciando a entrar en el futuro gobierno de coalición. Unos días más tarde dimitió también como presidente del partido. No sería su opción preferida, pero supo poner los intereses del país por delante de sus propios intereses y así calmar las aguas revueltas dentro de su partido en un momento en el que turbulencias era lo que menos necesitaban.

Esta decisión que deja libre el camino para la formación de un gobierno en Alemania ofrece además algo de certidumbre y tranquilidad a una Europa que atraviesa difíciles momentos tras el «Brexit» y el auge de otros populismos y nacionalismos de todo pelaje, incluidos los periféricos como el nacionalismo catalán.

La gran coalición entre el SPD y la CDU es en mi opinión la única salida al estancamiento que en estos momentos sufre la política alemana. Aunque también haya quien crea que el acuerdo es una especie de apoyo mutuo para conservar el poder ante la caída del apoyo electoral de ambos partidos, hay que recordar que también la participación del SPD en la gran coalición de la legislatura pasada pasó factura a los socialdemócratas. De hecho, su primera postura fue oponerse a reeditar la gran coalición.

Ahora el partido xenófobo de ultraderecha, AfD, que se convirtió en tercera fuerza política de Alemania en las últimas elecciones, será el partido que lidere la oposición

No quiero tampoco obviar lo que muchos habían indicado como argumento en contra de la gran coalición. Esto es, que ahora el partido xenófobo de ultraderecha, AfD, que se convirtió en tercera fuerza política de Alemania en las últimas elecciones, será el partido que lidere la oposición.  Es un riesgo o “mal menor” que hay que correr porque lo que está en juego es más importante. Alemania no está para permitirse prolongar este período de incertidumbre sin gobierno y convocar de nuevo unas elecciones, en las que además el populismo se vería beneficiado electoralmente ante la incapacidad de los principales partidos para ponerse de acuerdo. Una nueva convocatoria electoral hubiera beneficiado posiblemente todavía más al AfD, un partido en auge cuyo lema electoral decía, acompañando la foto de una mujer embarazada: “¿Nuevos alemanes? Los hacemos nosotros mismos”.

Sí, es cierto que si los liberales hubieran llegado a un acuerdo con la CDU y los verdes, pudieran haber conformado una mayoría parlamentaria e investido a Angela Merkel como canciller, quedando así los socialdemócratas como principal partido de la oposición al gobierno. Pero la realidad es que aquel acuerdo no fue posible, quizá precisamente porque los liberales, a diferencia de los socialdemócratas, pensaron en sus intereses electorales antes que en el país y prefirieron quedarse en la oposición o la repetición de elecciones con el objetivo de seguir aumentado su apoyo electoral.

Cabe aquí destacar la firmeza de Angela Merkel a la hora de mantenerse firme en sus principios frente a las exigencias del FDP en materia de refugiados

Además, si nos atenemos a los motivos por los que el FDP rompió las negociaciones con la CDU, podemos comprobar que entre los principales obstáculos se encontraba por ejemplo la política de refugiados llevada a cabo por Angela Merkel estos últimos años. ¿No es mejor para Alemania una política de refugiados alejada de todo populismo y compartida por los dos principales partidos que una cesión en este terreno como exigencia de apoyo a Merkel? También cabe aquí destacar la firmeza de Angela Merkel a la hora de mantenerse firme en sus principios frente a las exigencias del FDP en materia de refugiados y forzando así al SPD a revisar su postura sobre la gran coalición al verse abocado el país a una nueva convocatoria de elecciones.

En el caso de que hubiera ocurrido la primera opción, una de las condiciones para apoyar a Merkel hubiera sido revisar la política de refugiados. En este caso, el SPD conseguirá el ministerio de finanzas, tradicionalmente en manos de los conservadores, a cambio de su apoyo para la gran coalición y quedará además garantizada la unidad de los dos grandes partidos en temas que les sobrepasan y que son de vital importancia para el país y para Europa.

¿Se imaginan ahora en España a cualquiera de los partidos que pueblan nuestra casta política actuar de una manera similar dejando a un lado sus intereses electorales? ¿Se imaginan a sus respectivos líderes dejar de mirarse el ombligo y renunciar al poder para facilitar una decisión vital para el país?

Han dado una importante lección sobre la verdadera finalidad de los políticos, algo que en España ya casi hemos olvidado

Creo que el partido socialdemócrata alemán, y especialmente sus militantes, han dado una importante lección sobre la verdadera finalidad de los políticos, algo que en España ya casi hemos olvidado y que Martin Schulz resumió bien en un tuit el día que dimitió: “Todos nosotros hacemos política para la gente en este país. A ello se debe que mis ambiciones personales estén por detrás de los intereses del partido”.