La última vez que vi a Antonio Beristain, fue en el Concierto de Navidad que organiza cada año El Diario Vasco, en el Kursaal. Era un jueves, 17 de diciembre de 2009 y nos tocó en asientos contiguos. Simpático como siempre, dicharachero… pero se le notaba cansado. Y su mirada, algo achinada, ya no tenía el brillo de siempre. Murió doce días más tarde. Él ya intuía que su final estaba cerca y había dado instrucciones a su imprescindible e irremplazable Inmaculada que, desde hacía muchos años era su mano derecha, su mano izquierda y hasta sus pies. Antonio lo había previsto todo: la música que debía sonar en su funeral; que su amigo historiador y jesuita, Fernando García de Cortázar, sería el oficiante; que se le enterraría en el panteón donde estaba su amigo, el psicólogo de la cárcel de Martutene, Javier Gómez Elósegui, a quien ETA había asesinado en marzo de 1997. También qué sería de sus libros, recuerdos, etc.

Fueron cientos los mensajes de condolencia y los testimonios que llegaron de todo el mundo. Frases llenas de reconocimiento, respeto y admiración, que fueron recopilados y publicados en un libro que se distribuyó entre sus amigos y allegados. Pocos meses más tarde, se creó la Cátedra que lleva su nombre para mantener su recuerdo y dar continuidad sus trabajos.

Antonio Beristain Ipiña había nacido el 4 de abril de 1924 en Medina de Rioseco (Valladolid). Su padre, que era notario, estaba por entonces allí destinado y, supongo que, de él le venía ese sentido del orden, el rigor y la crítica. Cuatro años más tarde, la familia retorna a Bilbao, y tras el bachiller ingresa, en 1941 en el noviciado de Loyola. Continúa con su formación humanística en Orduña, filosófica en Oña, jurídica en Oviedo y Valladolid, y teológica en Frankfurt am Main. Inicia su labor investigadora y docente en la Universidad de Deusto, sigue en la Universidad de Valladolid, Madrid y Oviedo. Y termina en 1973, en la Universidad del País Vasco, para dirigir el Departamento de Derecho Penal, en la Facultad de Derecho de San Sebastián.

A Antonio Beristain, la Compañía de Jesús le motivó tanto como la Universidad, y se interesó por los internos en las cárceles, por su situación humanitaria y por sus derechos. Tuvo relación epistolar con algunos encarcelados, y trabaja en su resocialización. Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla fue uno de ellos

En el primer Encuentro Internacional en su Homenaje, que organiza cada año el Instituto Vasco de Criminología (IVAC) que él había creado en 1976, su actual director, y uno de sus discípulos más cercanos, José Luis de la Cuesta, ofreció una ponencia en la que realizó una amplia y pormenorizada semblanza de Antonio Beristain, repasando, sobre todo su trayectoria como jurista. Y su evolución. Una evolución que le obligó a navegar en un mar de vientos cambiantes que le mantuvieron alerta cada día. José Luis resaltó las palabras que definen su ideario: “mis aportaciones científicas, versan sobre las cuatro patas sobre las que se apoya mi mesa de trabajo: Derecho Penal, Criminología, Victimología y Teología Irterconfesional”. Destacó que su Tesis Doctoral, que presentó en la Universidad Complutense en 1961, le marca la salida: “Los Fines de la Pena en la Nueva Defensa Social y en la Vindicta Clásica”. Es después de la creación del IVAC, cuando comienza a interesarse por la Criminología. Se interesa por el problema de aquella época: las drogas, las instituciones de readaptación social, la delincuencia juvenil, los menores (a los que no trata de delincuentes, sino como “infractores”), y por los procesos de repersonalización. Es que, a Antonio Beristain, la Compañía de Jesús le motivó tanto como la Universidad, y se interesó por los internos en las cárceles, por su situación humanitaria y por sus derechos. Tuvo relación epistolar con algunos encarcelados, y trabaja en su resocialización. Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla fue uno de ellos. Visita las cárceles de todos los países a los que viaja y, en varias ocasiones solicita estar diez días como un interno más, pero no consigue pasar por esa experiencia. Con sus alumnos, accede a las de su entorno, de igual manera que los estudiantes de Arte acuden a visitar los museos.

La Victimología es un tema que le campanillea desde hace tiempo. Antonio asistió a los tres Symposios Internacionales sobre Victimología (Jerusalem en el 73, Boston en el 76, y Münster- Westfalia en el 79), pero es en la XVI Conferencia del Consejo de Europa (Estrasburgo, 1984) cuando propone que los criminólogos tienen que preocuparse, no solo de la microvictimología, sino también de la macrovictimología. Y afirma que “la Victimología es la mejor herramienta para humanizar el derecho penal”, y coloca a las víctimas en el centro del debate. Esa es su gran evolución. Y afirma, como lo hizo Picasso, que “Casi siempre he escrito contra alguien. Muy frecuentemente contra mí mismo”. Posiblemente la presencia cercana del terrorismo de ETA, le hace tomar posicionamientos sorpresivos y, a veces, polémicos o contradictorios. Antonio es un humanista firmemente comprometido contra las situaciones injustas, que le llevaron a enfrentarse contra la pena de muerte y defender los derechos de los presos durante la Dictadura, y a un combate frontal contra la macrovictimación del terrorismo etarra. Apoyó y formó parte de diferentes movimientos sociales, como Asociación pro Derechos Humanos del País Vasco, Gesto por la Paz. Foro de Ermua, Basta Ya… Tuvo que llevar escolta durante muchos años, y en varias ocasiones ese compromiso, y su reafirmación pública, le han creado problemas con sus superiores. Antonio tuvo, en una época, prohibido publicar en prensa sus opiniones. Sus enseñanzas, que nunca fueron, ni monótonas, ni reiterativas, sino que invitaban a la búsqueda de la verdad, llegaron a sus alumnos universitarios, a los aspirantes a ertzainas de la Academia de la Policía Vasca de Arkaute, y a los miles de asistentes incondicionales a sus conferencias.

Como jesuita tuvo muy buena relación con Ignacio Ellacuría y la Universidad Católica de El Salvador, y con Jorge Mario Bergoglio, con quien mantuvo mucha correspondencia, antes de que se convirtiese en el Papa Francisco

Antonio Beristain fue, además, un gran orador que dramatizaba sus intervenciones como si hubiera hecho un máster en Actors Studio; era atento, entusiasta, empático, a veces desconcertante y sabía, y le gustaba escuchar. Era educado, protocolario, respetuoso, culto, incansable, inquieto, tenaz… Tenía amigos en todo el mundo. Como jesuita tuvo muy buena relación con Ignacio Ellacuría y la Universidad Católica de El Salvador, y con Jorge Mario Bergoglio, con quien mantuvo mucha correspondencia, antes de que se convirtiese en el Papa Francisco. Posteriormente, el año 2016, José Luis de la Cuesta, fue recibido por él, en Roma. Y me consta que también tuvo mucha comunicación con José Ignacio Munilla, antes de que, en noviembre de 2009, un mes antes de su fallecimiento, fuera nombrado Obispo de San Sebastián; pero no así con otros miembros del clero vasco. Tenía grandes amigos entre los intelectuales, artistas y escritores… Y un arte especial con las mujeres… Todas le adoraban.

El listado de publicaciones ocuparía demasiado espacio en este trabajo pero, en una entrevista del año 1999, él mismo habla ya, de 25 individuales, 5 colectivas, 22 compilaciones y 280 artículos traducidos a 8 idiomas. Posiblemente en los diez años posteriores, casi las haya duplicado. Cuenta con once cargos académicos, doce reconocimientos, premios y medallas, y tres cátedras universitarias. Y lo más importante, un gran número de alumnos que, en la actualidad, ocupan importantes cargos de responsabilidad en todo el mundo.

El Presidente de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, Iñaki Subijana (San Sebastián, 1963), es uno de esos discípulos especiales de Antonio Beristain

El Presidente de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, Iñaki Subijana (San Sebastián, 1963), es uno de esos discípulos especiales de Antonio Beristain, como José Luis de la Cuesta que, además de dirigir ahora el Instituto Vasco de Criminología, ostenta otros varios cargos y reconocimientos importantes. Cómplices, amigos y colaboradores, además de profesores en el IVAC. Iñaki es también miembro destacado de la Cátedra Antonio Beristain, creada en 2010, poco después de su fallecimiento.

En 2004 obtiene el Doctorado en Derecho Penal con la tesis “El Principio de protección de las Víctimas en el Orden Jurídico Penal. Del Olvido al Reconocimiento” por la UPV, dirigida por José Luis de la Cuesta

Nacido en San Sebastián en 1963 y, tras licenciarse en la Facultad de Derecho de la UPV, en 1990, fue destinado al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Azpeitia. Dos años más tarde, asciende a magistrado y desempeña, por tres años, su labor en la Audiencia Provincial de Cádiz. Regresa a San Sebastián y en 2001, es magistrado de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa. En 2004 obtiene el Doctorado en Derecho Penal con la tesis “El Principio de protección de las Víctimas en el Orden Jurídico Penal. Del Olvido al Reconocimiento” por la UPV, dirigida por José Luis de la Cuesta. En 2010 es nombrado presidente de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, y en 2015 obtiene el título de Mediador que otorga la Fundación Notarial SIGNUM. En el ámbito internacional, Iñaki Subijana estuvo comisionado entre los años 2002 a 2009 por el Consejo General del Poder Judicial para realizar diversas consultorías técnicas y formativas en Uruguay, Guatemala, Honduras y El Salvador. Es autor asimismo de numerosas publicaciones jurídicas y de artículos en medios de comunicación. En 2015 es reelegido, por unanimidad, presidente de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa.

Por su condición de profesor universitario, magistrado con cargo de responsabilidad, discípulo y colaborador de Antonio Beristain, y haberle tratado tan de cerca, tanto tiempo, creo que Iñaki es una persona con la que se puede tener una interesante conversación sobre él y sobre otros asuntos en los que la Justicia está de actualidad.

En el lenguaje metafórico que tanto le gustaba usar, el Profesor Beristain, afirmaba que “En el Derecho Penal se encuentra la clave para entender y desarrollar, actualizada, la enigmática protección bíblica a Cain”. Y sobre el criminólogo, opinaba que “es el zahorí que descubre al juez la realidad social del tiempo”. ¿Qué aporta la Criminología al Derecho Penal? La Criminología aporta al Derecho Penal un conocimiento empírico de la realidad social. De esta manera la Criminología ofrece al Derecho Penal una información contrastada sobre elementos tan relevantes para una política criminal solvente como: las características y extensión de la criminalidad, la incidencia de las políticas públicas en la prevención delictual y el análisis de la actuación de los agentes públicos del control social formal (jueces, fiscales, policías). Esta aportación es imprescindible para construir un Derecho Penal cercano a las necesidades de la sociedad a la que dirige sus mandatos y prohibiciones.

Para él, la Victimología “es el árbol fecundo que brota del estiércol de la II Guerra Mundial”. ¿En qué fase de la evolución del Profesor Beristain está anclada tu tesis “El Principio de Protección a la Víctimas en el Orden Jurídico Penal. Del Olvido al Reconocimiento”?  En la fase de su discurso que colocó a las víctimas en el centro del sistema jurídico penal. De esta manera la ley penal se concibe como una norma de protección de las víctimas potenciales, el delito se define como el daño injusto causado a las víctimas mediante la vulneración de la ley penal que les protege, el juicio se estructura como un espacio en el que se integran las víctimas, además de los poderes públicos y los victimarios, y la sanción tiene como uno de sus objetivos prioritarios la restauración del daño causado a las víctimas.

El Padre Arrupe decía que “no pueden aplicarse soluciones de ayer a los problemas de mañana”. ¿La evolución del Profesor Beristain viene motivada por su condición de jesuita, por la de académico o por la de jurista?  Creo que viene posibilitada por la integración de las tres condiciones. Su condición de jesuita aporta la espiritualidad, el metalenguaje y la transcendencia en los planteamientos. Su condición de académico justifica lo transdisciplinar en la perspectiva de análisis. Finalmente, su condición de jurista explica el contexto normativo de sus propuestas.

El Profesor argentino Raúl Zaffaroni, que conocía a Antonio Beristain desde hacía más de cuarenta años, narra dos episodios en los que pasó miedo por su comportamiento en un viaje a Argentina, en plena dictadura militar. En una de ellas estuvo detenido por fotografiar la cárcel de Devoto, y en la otra por el alboroto que se armó por el contenido, en la defensa de los Derechos Humanos, de sus conferencias. ¿Era Beristain un provocador? Gozaba del espíritu provocador de quien no se aquieta con las injusticias que percibe y tampoco transige con el abuso de poder que detecta. Ello le llevaba a estar siempre y en todo momento con los más débiles. Su implicación con los presos y las víctimas así lo atestigua.

Para él la Teología de la Liberación tuvo la virtud de colocar en el debate público una realidad perceptible: la profunda injusticia de una estructura social y económica que beneficiaba a unos pocos a costa de la miseria de muchos

¿Qué relación tenía Antonio con la Universidad Católica de El Salvador y con Ignacio Ellacuría? ¿Qué pensaba de la Teología de la Liberación?  Tenía unos vínculos muy intensos con Ignacio Ellacuría. Para él la Teología de la Liberación tuvo la virtud de colocar en el debate público una realidad perceptible: la profunda injusticia de una estructura social y económica que beneficiaba a unos pocos a costa de la miseria de muchos. Es lo que Antonio denominaba macrovictimización. Coincidía con la Teología de la Liberación en la necesidad de que la Iglesia católica se comprometiese con los excluidos y los marginados.

Juan Luis Ibarra, Presidente del Tribunal de Justicia del País Vasco, recuerda cómo le impresionó, siendo alumno del Prof. Beristain, una visita que hicieron a la cárcel de Pamplona. ¿Cómo eran estas visitas? Eran unas visitas que buscaban el contacto directo con los internos del centro penitenciario desde dos máximas que siempre mentaba en sus clases: la humanidad compartida con todos ellos y la necesidad de diferenciar la persona de la conducta que protagoniza.

Tras la visita a muchas cárceles del mundo, comentaba Antonio en una entrevista que “las cárceles españolas están muy mal, pero son las mejores del mundo” ¿Qué opinas de que la Fiscalía Belga pida al Juez de la Audiencia Nacional de España, supongo que por sugerencia de Carles Puigdemón, un “certificado de calidad” de las cárceles españolas? ¿O que los presos de ETA digan que éstas son inhumanas?  El Derecho de la Unión Europea en el denominado Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia se rige por el principio de mutuo reconocimiento de las resoluciones que emiten los Jueces y Tribunales de cada uno de los Estados que integran la Unión, dado que todos ellos constituyen Estados de Derecho. No cohonesta con esta premisa que un Estado miembro de la Unión Europea solicite a otro Estado miembro una información específica sobre la calidad de sus centros penitenciarios. El calificativo de los presos de ETA responde a un discurso sistemático de deslegitimación del Estado.

Viendo los diferentes criterios sobre los delitos de los que se acusa a Puigdemont, ¿para cuándo una Justicia Europea? La Justicia Europea ya existe. De hecho todos y cada uno de los jueces y tribunales de los Estados miembros están obligados a aplicar el Derecho de la Unión Europea. Y, de forma complementaria, el Tribunal de Justicia de la Unión tiene como función fijar los criterios de interpretación de las normas del Derecho de la Unión Europea que tienen que ser seguidos por los jueces y Tribunales en la aplicación del Derecho nacional conforme a los principios de primacía y efecto directo. Lo que no existe es un Derecho Penal de la Unión Europea, de manera que cada uno de los Estados mantiene la competencia de elaborar las leyes penales, fijando qué conductas constituyen delitos y qué sanciones cabe contemplar para ellas. Ello posibilita que existan conductas que sean delitos en unos Estados y en otros no, lo que dificulta el reconocimiento automático de decisiones judiciales en estos supuestos (caso Puigdemont respecto al delito de rebelión).

Según la ética cristiana, “causa delito el que causa sufrimiento y se desentiende de él”. ¿Si Antonio Beristain hubiera sido juez hubiera aplicado los valores cristianos a los terroristas de ETA? No cabe ninguna duda. Antonio hacía real el principio de dignidad humana. Comprometió su vida en ello. Y sufrió mucho por ello.

Entrevista Iñaki Subijana 2 - Josemari Alemán
De derecha a izquierda: Profesor Antonio Beristáin, Juez Iñaki Subijana, Fiscal Luis Navajas, Profesor José Luis de la Cuesta (Presidente actual del IVAC), Médico Forense José Antonio García Andrade, Ignacio Pérez Arregui (Decano del Colegio de Procuradores) y Médico Forense Francisco Etxeberria (Vicepresidente actual del IVAC)

En el Congreso Internacional de la Capellanías Penitenciarias (Ottawa, 2005), el Prof. Beristain propuso que los funcionarios de prisiones invitasen a los internos a encuentros con sus víctimas para reparar el daño causado. En los encuentros que se han realizado en España entre terroristas de ETA y sus víctimas, ¿se ha conseguido algo? Se ha conseguido satisfacer las necesidades de algunas víctimas que querían comunicarse con sus victimarios para trasladarles el vacío y el sufrimiento trágico que el asesinato terrorista había provocado en ellas y sus familias, inquirirles por el porqué de lo irreparable y escuchar que reconocen que lo ejecutado fue radicalmente injusto.

El dolor no prescribe, pero el delito sí” afirmaba hace un año, en una entrevista a El País, Joaquín Giménez, magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, discípulo de Beristain y que también presidió la Audiencia de Gipuzkoa. ¿Qué opinas de la Doctrina Parot? ¿Crees que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos hizo bien en desautorizarla? La legalidad penal es un límite infranqueable. La doctrina Parot diseñó una doctrina jurisprudencial de nuevo cuño que cambiaba, en perjuicio de los penados, los criterios jurisprudenciales preexistentes para responder a una situación: la ostensible reducción de la duración de la condena por gravísimos delitos terroristas por la aplicación cumulativa de los límites temporales al cumplimiento y los beneficios penitenciarios. De esta manera se introdujo en el territorio vedado de la retroactividad de la ley penal desfavorable. Creo que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no hizo mas que aplicar el principio de previsibilidad de la ley penal, extensible a la doctrina jurisprudencial, indicando que no era previsible un cambio retroactivo de los criterios de interpretación de ley elaborados por el Tribunal Supremo para fijar el límite legal de cumplimiento y determinar cómo se computaban los beneficios penitenciarios.

De ahí que sea preciso siempre reevaluar la vigencia de la medida de alejamiento en aras a deslindar si sigue siendo necesaria para cumplir el objetivo legítimo pretendido con su imposición

Se tiene la sensación de que, entre los abogados de los presos de ETA y la Justicia Española se está jugando constantemente una partida de mus en la que, aquellos lanzan órdagos en ráfaga para mantener un clima tensión y, a la izquierda abertzale, unida al colectivo de presos. En ese contexto se piensa que el alejamiento de los presos es ilegal y un castigo a los familiares.  El alejamiento de los presos es una previsión legal que debe aplicarse conforme a las exigencias del principio de proporcionalidad. En otros términos: el Estado, conforme a la ley, puede adoptar medidas de alejamiento cuando ello sea imprescindible para garantizar el cumplimiento de un objetivo legítimo –y posibilitar la libertad individual en la ejecución penitenciaria lo es- y siempre que no existan remedios menos aflictivos que permitan cumplir con la misma eficacia la finalidad pretendida. De ahí que sea preciso siempre reevaluar la vigencia de la medida de alejamiento en aras a deslindar si sigue siendo necesaria para cumplir el objetivo legítimo pretendido con su imposición.

Juan Luis Ibarra, comenta en una entrevista a El Diario Vasco que, cuando en un delito hay elementos de “politicidad”, el juez tiene que aplicar el “sentido de Estado”, que no es lo mismo que la “razón de Estado”. Cuando se califica de “juicio político” a una sentencia judicial, ¿no se pretende desprestigiarla como una decisión de razón de Estado, o peor, “razón de Gobierno”Tildar de política a una actuación judicial supone trasladar que la misma está guiada por un criterio de oportunidad y no por una exigencia de legalidad. Y, cuando no existen razones fundadas para ello, supone un intento de deslegitimación dado que en el ejercicio de la jurisdicción el juez o tribunal únicamente está sujeto al imperio de la ley.

Una falta de interés estatal en la persecución de determinados delitos o una escasa diligencia en su averiguación puede suponer una falta de cumplimiento por el Estado de la obligación de protección positiva de los derechos de las víctimas

¿Cómo es posible que un tercio de los asesinatos de ETA estén sin resolver y estemos pidiendo aclarar los crímenes del franquismo? La justicia victimal precisa siempre que la autoridad judicial, tras el debido proceso, declare lo sucedido y determine quiénes son los responsables de lo acaecido. Si ello no llega a suceder se consolida la injusticia con las víctimas. Por ello, una falta de interés estatal en la persecución de determinados delitos o una escasa diligencia en su averiguación puede suponer una falta de cumplimiento por el Estado de la obligación de protección positiva de los derechos de las víctimas de los citados delitos.

¿Quién debe construir el relato de los últimos 50 años de terrorismo: los terroristas o las víctimas? Las víctimas, sin duda. El valor Justicia exige que la narrativa de lo ocurrido se haga por las víctimas, desde las víctimas y para las víctimas.

En septiembre de 2010, ETA anunciaba “el cese de las acciones armadas ofensivas”. Un año más tarde, “el cese definitivo de la actividad armada” y, esta primavera pasada, ante cientos de mediadores, verificadores, artesanos de la paz, observadores… entregaban la geolocalización de ocho zulos con armamento. ¿En qué afecta esto a los presos? ¿Y que la “gerencia” de las decisiones del colectivo de presos pase de ETA al EPPK? Es un contexto que puede favorecer la única opción posible desde la perspectiva del Estado de Derechos: que cada preso decida individualmente si reconoce el injusto daño causado a las víctimas por su actividad terrorista y está dispuesto a realizar todo lo que está en sus manos para reparar hasta el máximo de lo posible el detrimento producido. Es lo que la legislación exige para la reinserción social de las personas condenadas por delitos de terrorismo. Desde esta perspectiva, las decisiones del colectivo de presos hay que valorarlas desde la óptica de su contribución real a la consecución del citado designio individual.

¿Se puede mentir, insultar, descontextualizar, manipular datos… En una tertulia televisiva de máxima audiencia?  ¿Es legal organizar fiestas, teatros, conciertos u otras acciones, frente a cuarteles de la Guardia Civil, mofándose de ellos, amenazándoles y exigiendo que se vayan de Euskadi? Por otra parte, los delitos de calumnias, injurias, amenazas, etc. en las RRSS, son a veces castigados de manera desproporcionada, según los defensores de una libertad de expresión total. ¿Dónde están los límites de la libertad de expresión? La libertad de expresión, como cualquier otro derecho, no es un derecho absoluto. Por lo tanto, sus manifestaciones tienen como uno de sus límites externos la ley penal, que es la norma que acota el territorio de lo prohibido. La delimitación de cuándo una conducta tiene encaje en la ley penal precisa un doble análisis. En primer lugar, un plano estrictamente formal: si encuentra cabida o no en el sentido literal posible de los términos empleados por la ley penal para definir un delito (es la delimitación de lo prohibido con un criterio estrictamente gramatical). En segundo lugar, una perspectiva estrictamente material: si lo que está dentro de lo gramaticalmente definido como delito es o no lesivo para el bien jurídico que se trata de proteger. Si se cumplen estas dos premisas, la conducta es delictiva y lo que procede es sancionarla de forma proporcionada evitando que, como ha declarado la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, se acuda a sanciones tan aflictivas que desalienten el ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión o de manifestación.

Creo que el debate de la prescripción se ciñe a reflexionar si la prescripción debía impedir la imposición de una pena o, como se entiende actualmente por la jurisprudencia y una mayoría significativa de la doctrina, provoca el cierre definitivo del proceso sin opción a declarar qué ocurrió y quienes fueron los responsables de lo acaecido

Parece que últimamente se ha abierto la veda de las denuncias por acosos sexuales en el mundo del cine ¿Estos delitos tienen fecha de caducidad? Los delitos sexuales tienen un plazo de prescripción. En el caso de que los mismos se hayan producido sobre víctimas menores de edad este plazo no se computa desde la fecha de comisión de los hechos sino desde la fecha de adquisición de la mayoría de edad de las víctimas (salvo que éstas hayan fallecido antes de adquirir la citada mayoría, caso en el que será está ultima la fecha de inicio del cómputo). Dicho esto, creo que el debate de la prescripción (en cualquier delito) se ciñe a reflexionar si la prescripción debía impedir la imposición de una pena (pero no así la declaración de si el hecho delictivo se ha producido o no y, en el primer caso, la delimitación de quién o quiénes son los responsables del mismo) o, como se entiende actualmente por la jurisprudencia y una mayoría significativa de la doctrina, provoca el cierre definitivo del proceso sin opción a declarar qué ocurrió y quienes fueron los responsables de lo acaecido.

Cuando una decisión política causa una pérdida de patrimonio, ¿el responsable de esa decisión tiene que responder con el suyo particular? Casos como la paralización de la incineradora de Zubieta, o la del proyecto reforma del Bellas Artes, han supuesto pérdidas 158 millones y casi 14 millones de euros que recaen en la sociedad gipuzkoana o donostiarra.   La responsabilidad jurídica por una decisión política precisa de una resolución jurisdiccional que determine que ha existido un daño antijurídico por una conducta dolosa o gravemente negligente en el ejercicio de unas funciones públicas que han sido encomendadas por la comunidad para lograr la mejor satisfacción del interés general.

Acaba de surgir, hace un par de semanas, el tema del Proyecto de Investigación de las Torturas y Malos Tratos en el País Vasco entre 1960 y 2014 que encargó el Gobierno Vasco al Instituto Vasco de Criminología, y que ha realizado el forense y subdirector del mismo, Francisco Etxeberria, con un equipo de profesores de la UPV, y que lo presentó el lunes 18 de diciembre pasado con el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno Vasco, Jonan Fernández. Sus conclusiones y su metodología han molestado mucho al PSE/EE, socio del PNV en el GV, a la Ertzaintza y al colectivo de Víctimas. Y, cómo no, al Instituto Vasco de Criminología, que supongo, no imagina a su fundador, Antonio Beristáin, firmando ese trabajo. O presentándolo como se ha hecho, en un marco de equidistancia, lo que supone otra victimación más a las que son realmente víctimas de estos años de terror de ETA; a esa a las que él siempre respetó, ayudó y colocó siempre en el centro de sus actuaciones. A mí, particularmente, me surgen muchas dudas, y te comento algunas: 

A.- Parece ser que se trata de un informe muy completo y detallado que cuantifica en 4.113 las denuncias de «presuntos torturados» (por parte de la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Ertzaintza y Policías locales), sin más fiabilidad que los datos y testimonios  aportados por las víctimas de la “presunta violencia policial”. ¿No es éste un informe parcial e incompleto, que acusa de graves delitos a los diferentes cuerpos policiales? El sindicato ErNE de la Ertzaintza, afirma que son ellos los que han sido torturados por las acciones de ETA, y no aceptan que se le acuse de 336 casos, cuando no consta ninguna denuncia de torturas que les involucre. ¿No tienen todo el derecho de emprender acciones?

B.- Teniendo en cuenta que ETA había confeccionado un manual de comportamiento de sus miembros ante las detenciones (y que consta entre los materiales incautados a la banda), si se demuestra que algunos testimonios y denuncias son fruto de esta actuación, ¿se puede producir una lluvia de denuncias que lleguen desde, a los propios denunciantes, a los autores del informe, o hasta el propio Instituto Vasco de Criminología?

C.- Te parece correcto mezclar casos de violencia policial de los años del franquismo, de la transición y de la democracia?

Creo que lo determinante, desde la perspectiva del rigor metodológico en el análisis, es constatar si en los casos examinados en el referido informe las torturas que se afirman sufridas fueron conocidas por el sistema judicial y deslindar si, en tal caso, motivaron o no una investigación jurisdiccional destinada a aportar los elementos informativos que permitiesen calibrar la verosimilitud de lo narrado. La presencia o ausencia de estos dos factores (conocimiento y actuación) indicará si el Estado ha cumplido con el deber de investigar eficazmente los hechos de apariencia delictiva que, de una manera fundada, se traslada que se han producido en el ejercicio de las funciones públicas. Esta exigencia es un valor inherente a un Estado democrático y de Derecho (y por lo tanto predicable de la época democrática que se inicia con la aprobación de la Constitución Española de 1978) que hace del derecho a la tutela judicial efectiva un derecho fundamental de todas las personas.

Fotografía de portada: Josemari Alemán Amundarain