España: una historia de éxitos - Alberto G. Ibáñez

España viene asumiendo una visión que minimiza o esconde sus éxitos

Todo país cuenta con éxitos y fracasos. Según se haga mayor hincapié en unos u otros, así será la narración histórica dominante y con ella el grado de autoestima colectiva y confianza en las posibilidades de una nación. Desde hace algo más de un siglo (1898) España viene asumiendo una visión que destaca sus fracasos (gran parte, además, exagerados o inventados) mientras minimiza o esconde sus éxitos, incluso los más recientes (la transición a la democracia o nuestra incorporación en la UE). Veamos:

  1. España ha sido la primera potencia global que logró que el mundo se conociera a sí mismo: descubrió América, creó y mantuvo líneas seguras que unían comercialmente a todo el planeta (al Pacífico se le conocía como el lago español) y jugó un papel clave en el terreno cultural (la convivencia de las tres religiones). La filosofía europea resurgió gracias a las traducciones de la Escuela de Toledo de textos árabes, que se hacían eco de fuentes griegas. También la medicina, la astronomía y las demás ciencias, incluidas las matemáticas —Europa utiliza la numeración árabe-india—, se beneficiaron. Y S. Isidoro de Sevilla elaboró (Etimologías) la mejor compilación del saber de su tiempo, incluyendo a ciento sesenta autores, cristianos y paganos.
  1. La mística aquí alcanzó sus más altas cotas en el ámbito cristiano (Santa Teresa o San Juan de la Cruz), pero el sufismo no se entiende sin Ibn Arabi, ni la cábala sin Abraham Haleví ben David o Moshe ben León. Por no hablar de los grandes fundadores de órdenes religiosas: Domingo de Guzmán (dominicos), Ignacio de Loyola (jesuitas) y Santa Teresa (carmelitas, mujeres y hombres).
  1. Protagonizó la mayor hazaña jamás contada, con sus luces y sus sombras como todas las grandes aventuras. No fue un golpe de suerte, sino el fruto del coraje, del arrojo y de la técnica. Con las carabelas hoy nadie se atrevería a viajar ni a Ibiza. Hizo falta innovar en técnicas de navegación, completar el mapa de vientos y elaborar los mejores manuales de navegación. Habrá que esperar casi cinco siglos para asistir a una aventura semejante donde, sabiendo donde iban, fracasaron diez veces antes del Apolo XI. De hecho, también fuimos los mejores cartógrafos de la época, confeccionando el Padrón Real (el primer atlas universal de la historia), cartografiando toda América y gran parte del litoral de tierras ignotas o elaborando (Juan de la Cosa en 1500) el primer mapa geopolítico del mundo.
  1. Treinta años después de la gesta de Colón, Elcano completaba la primera vuelta al mundo. Hasta 58 años después los “eficaces” ingleses no se atrevieron a dar la segunda circunnavegación, eso sí a manos de un corsario (Francis Drake).. ¿Por qué hoy se habla más de la edad heroica de la exploración de la Antártida con Ernest Shackleton? ¿Por qué es más famoso el Doctor Livingston que Francisco de Orellana quien con menos medios descubrió ya en 1542 el Río Amazonas?
  1. En el terreno político Isabel I, Fernando II (y V), Carlos I y Felipe II crearon la Monarquía moderna fundamentada en un pacto que obligaba al Rey y a los súbitos al cumplimiento de las leyes/libertades, sometidas a la moral cristiana. Diseñaron una maquinaria eficaz (capaz de mantener un Imperio de enorme extensión 300 años), con instituciones como la de “la residencia” donde una vez cesada una autoridad ésta se sometía durante treinta días a un examen de su gestión.
  1. En el terreno intelectual, la Escuela española de derecho natural de la Universidad de Salamanca creó el Derecho de Gentes, considerándose al Tratado de Tordesillas como cuna del Derecho Internacional. Los primeros filósofos modernos fueron Las Casas, Ginés Sepúlveda y Suárez, y no Descartes y Spinoza (éste descendiente de sefarditas), cuya obra no puede entenderse sin la influencia de Francisco Suárez. Por no hablar del siglo de oro de las letras españolas que abarcó de 1492 hasta 1681.
  1. En el campo de la ciencia y la tecnología contamos con inventores como Turriano, Lastanosa, Herrera y Ayanz. Innovamos en la metalurgia de la plata y el mercurio, en las técnicas de extracción, desagüe y ventilación de las minas. Promovimos el mestizaje científico-farmacológico con el saber amerindio (Vasco de Quiroga o Bernardino Álvarez). La red de canales y desagües resolvieron el problema de las inundaciones sistémicas que sufrían ciudades como Méjico. Por no hablar del “mejor laboratorio de química de Europa” (1792) en el Alcázar de Segovia o la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907) presidida por Santiago Ramón y Cajal.
  1. España fue el primer país en defender la idea de Europa y de occidente, salvándolos de su desaparición o insignificancia. En 1492 Europa era un lugar despreciado, atrasado e ignorado, mientas la India, el islam, China y el resto de Asia oriental la superaban en riquezas, arte e inventiva. En su lucha contra la invasión árabe y turca, España hizo de parapeto primero y encabezó la batalla de Lepanto después. Es más, los EEUU no habrían logrado probablemente su independencia sin nuestras aportaciones económicas y en pertrechos, y sin Bernaldo de Gálvez quien consiguió tener ocupados a los británicos en otras zonas, al tiempo que recuperaba las dos Floridas para la Corona española. Incluso la II Guerra Mundial habría tenido un final diferente sin la batalla de Alhucemas (1925), la primera operación aeronaval de la historia de cierta envergadura, que fue estudiada por Eisenhower para diseñar el desembarco de Normandía.

La autocrítica ha de situarse en su correcta dimensión

¿Quiere esto decir que no hubo decadencia o que no cometimos errores? No se trata de rehuir la necesaria autocrítica, sino de situarla en su correcta dimensión, evitando interiorizar leyendas negras creadas para tapar las de los demás. Existen al menos cuatro errores del pasado que permanecen en la actualidad:

  • Permitir una deuda inasumible que nos llevó a varias bancarrotas (aunque no fuimos los únicos) derivada, entre otras razones, de mantener un Imperio imposible para su tiempo, y sostenida con una aportación desigual de los distintos territorios, especialmente de Castilla que aportaba la mayor financiación, lo que determinó su empobrecimiento.
  • Dejar de prestar la debida atención a la buena selección de los dirigentes que rodeaban a los reyes, apareciendo así los validos inválidos y la corrupción. Se menciona al Duque de Lerma como la persona que introdujo el exceso y el despilfarro en la Corte, aprovechándose de su poder con el traslado caprichoso a Valladolid.
  • Pervertir la escala de promoción social, promoviendo que triunfaran los más necios y mediocres en lugar de los más capaces y de mayor mérito. A esto se unió la decadencia de la nobleza, cuyo papel no fue sustituido por una élite burguesa digna de tal nombre.
  • Consolidar desde principios del siglo XIX (invasión francesa) al enemigo interior (“el mayor enemigo de un español es otro español”), debilidad estructural que ha perjudicado nuestra cohesión, despilfarrado esfuerzos y obstaculizado nuestro progreso social y económico.

Para volver a hacer de España una historia de éxito basta aprender las lecciones que nos ofrece el pasado, reconociendo e imitando lo bueno al tiempo que asumimos y revertimos lo malo. ¿A quién beneficia mantener el pensamiento negativo e ingenuo?

 

Ensayista y escritor. Autor de “La Conjura contra España” y “La leyenda negra: Historia del odio contra España”