Rubén Múgica es un abogado donostiarra en ejercicio, hijo del también abogado y político socialista Fernando Múgica, quien fue asesinado por ETA el 6 de febrero de 1996. Su padre, al igual que su tío Enrique, ministro de Justicia desde 1988 hasta 1991, participó activamente en la lucha política contra la dictadura.

Fernando Múgica fue una de las personas más influyentes del partido socialista desde antes de la transición y continúo siéndolo hasta el momento en que los terroristas lo mataron, aunque en la fecha del atentado ya se había retirado de la política activa. El asesinato lo realizaron abordándole por detrás mediante un tiro en la nuca cuando caminaba por una calle del centro de San Sebastián.

Rubén y su hermano José María, que fue encañonado por los terroristas ante la reacción instintiva de alcanzar al pistolero en su huida, han mantenido a pleno funcionamiento durante todos estos años el despacho de abogados fundado en San Sebastián por su padre y su tío. A Rubén la sólida formación jurídica recibida y su experiencia profesional le han servido, además, para ejercer la acusación particular en diversos procedimientos judiciales contra miembros de la organización terrorista.

Forma parte de la dirección del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE) y, a lo largo del tiempo, sus declaraciones públicas se han caracterizado por la máxima claridad y una enorme coherencia personal en la reclamación de justicia y de firmeza política en defensa de las víctimas y del Estado de Derecho.

El Observatorio del Colectivo de Víctimas del Terrorismo COVITE ha denunciado 77 actos de enaltecimiento del terrorismo celebrados de forma pública durante el pasado año 2017. Entre ellos una cena de Nochebuena en pleno centro del municipio vizcaíno de Galdácano, celebrada en homenaje a once miembros de ETA originarios de la localidad y que aún permanecen encarcelados. Entre estos miembros se encontraba uno de los etarras más sanguinarios, Xabier García Gaztelu, que fue quien el 6 de febrero de 1996 asesinó a su padre a plena luz del día. ¿Cómo lleva que a fecha de hoy las autoridades políticas sigan tolerando que se produzcan este tipo de actos de enaltecimiento del terrorismo? El Estado ha renunciado a derrotar a ETA y a que se visualice tal derrota. El Gobierno de España dice que quedan muy pocos etarras, pero, lejos de detenerlos, se empeña en pedir que se arrepientan, que pidan perdón y el blablablá más propio de púlpitos y sacristías. Sólo así se explica que los rescoldos del basurero batasuno enaltezcan impunemente a los criminales, lo que no pasaría en ningún país de nuestro entorno.

El arrepentimiento de Valentín Lasarte es una trola; si realmente estuviera arrepentido, colaboraría en el esclarecimiento de crímenes de la banda.

El otro etarra que participó en el asesinato de su padre junto a Gaztelu fue Valentín Lasarte. Éste resultó condenado a 400 años de cárcel por los diez asesinatos que cometió, pero recuperó la libertad el 16 de marzo de 2015, tras 19 años de condena y declararse arrepentido. ¿Cómo valora la actuación ejercida por la Justicia del Estado en este caso? A Valentín Lasarte le bastó con acogerse a la denominada “Vía Nanclares”: rellenó un impreso administrativo, marcó las casillas correspondientes y se fue a casa habiendo cumplido muy poca condena. Me consta que hoy toma el aperitivo en la zona en la que asesinó a José Antonio Santamaría (1993), a José Manuel Olarte (1994) y a Gregorio Ordóñez (1995). El arrepentimiento de Valentín Lasarte es una trola; si realmente estuviera arrepentido, colaboraría en el esclarecimiento de crímenes de la banda.

La rotundidad y contundencia de sus declaraciones durante todos estos años no le ha impedido expresar con total claridad su aceptación de las resoluciones judiciales y la renuncia a la venganza personal. De hecho, es miembro activo de COVITE, el colectivo de víctimas del terrorismo del País Vasco que ha mantenido en todo momento una actitud ejemplar al respecto. ¿Cómo se explica que entre tantas víctimas no se haya producido nunca un movimiento de venganza, más aún cuando en muchos casos ni siquiera se ha juzgado a los culpables? No tengo explicación para los actos ni las omisiones de los demás, sino sólo para los propios. Ni en mi familia ni en mí ha habido jamás ninguna voluntad de venganza ni nada parecido. A los que dicen que las víctimas de ETA somos “rencorosos” y “vengativos” les digo que nada de eso hay cuando sólo se pide la aplicación de la ley y se trabaja en esa dirección, como siempre hemos hecho los familiares de Fernando Múgica. ¿Acaso es mucho pedir?

A su experiencia personal se suma el conocimiento directo que ha tenido durante todos estos años en COVITE sobre el sufrimiento y la injusticia padecida por otras víctimas. ¿Tal como van las cosas cree que en nuestro país se llegará a una reparación suficiente o lo sucedido pasará a la historia sin resolverse del todo, como pasaron otras injusticias en el pasado? Tengo la fortuna de saber quiénes asesinaron a mi padre y cómo lo hicieron. Esto podría parecer normal, pero hay más de trescientos crímenes de ETA sin resolver. Familiares de asesinados que nunca han tenido un juicio ni nada saben de la identidad de los criminales. Por no hablar de aquellos casos en los que los crímenes no han sido perseguidos por haber prescrito los asesinatos. A eso le sumo la convicción que ya he expresado: el Estado ha renunciado a derrotar a ETA. La conclusión a la que llego no es precisamente positiva.

Durante estos 22 años que han pasado tras el asesinato de su padre, junto a su hermano José María han mantenido en pleno funcionamiento y en el mismo lugar el gabinete jurídico que fundaron su tío y su propio padre en San Sebastián. Son muchos años en una ciudad de esas en que “todo el mundo se conoce”, y en la que durante mucho tiempo el miedo ha condicionado la actitud de sus habitantes. Al final, ¿cuáles pesan más: las muestras de solidaridad o las de marcar distancia? Las muestras de solidaridad, sin duda. Siempre hay alguien que te mira con mala intención o profiere alguna expresión ofensiva. Pero créame que contra eso estoy vacunado desde hace años.

La corrupción en política tiene muchas caras, y quizás entre las peores esté el sectarismo

A pesar de todo lo vivido no solo respeta la acción de la Justicia, sino que, al igual que otros miembros de su familia su trayectoria personal muestra que cree en el ejercicio de la política. ¿Qué le ha defraudado más en este campo y, por el contrario, qué es lo que valora más positivamente? La corrupción en política tiene muchas caras, y quizás entre las peores esté el sectarismo: es como una mancha de aceite que todo lo empapa, empequeñeciendo las relaciones entre iguales a un infantil enfrentamiento donde reinan la alabanza de lo propio y el desprecio de lo ajeno. Mi enhorabuena a quien es capaz de dedicarse a la política sin caer en el sectarismo.

¿Qué es lo que echa más en falta en España para combatir el fanatismo que lleva a dramas como los producidos por el terrorismo? Información veraz y opinión sin intención política partidista. Es decir, que se diga la verdad: que ETA encarnó un proyecto de corte nazi, por totalitario, por violento y por racista.

Los crímenes de ETA auparon al resto del nacionalismo vasco y facilitaron su influencia en la política española, con un peculiar barniz de moderación y de progresismo

El nacionalismo fue la base ideológica no solo del terrorismo vasco mientras mataba, sino también del discurso de partidos con un apoyo electoral muy importante para gobernar en el País Vasco y en Cataluña y, a la vez, determinar la política nacional. ¿En su caso, en qué grado cree que esta capacidad de influencia a lo largo del tiempo resultó acrecentada por la propia acción terrorista de ETA? Sin ninguna duda, los crímenes de ETA auparon al resto del nacionalismo vasco y facilitaron su influencia en la política española, con un peculiar barniz de moderación y de progresismo. Pero el barniz se ha revelado falso y engañoso, y toca a su fin con la decadencia del bipartidismo. Curiosamente, la situación en Cataluña ha permitido ver con nitidez y en todos los rincones de España que el nacionalismo identitario no es portador de nada positivo, sino reflejo de lo peor: sectarismo, división política, enfrentamiento social y perjuicio económico. Eso a su vez provoca el retroceso de formaciones como el PSOE, que han apostado durante décadas por la política del apaciguamiento con el nacionalismo, intentando convencernos de que el nacionalismo es sinónimo de progresismo. Por no hablar del PP y su lamentable contribución al repliegue del Estado en Cataluña.

¿A qué otras causas achacaría la capacidad de los nacionalismos vasco y catalán para determinar la situación de España hasta el punto actual? ¿No cree que al menos en parte dicha capacidad hay que buscarla en la acción de otros partidos políticos? La influencia del nacionalismo, vasco o catalán, estaba en el bipartidismo como modelo. Cuando el PSOE y el PP no tenían mayoría absoluta, se apoyaban en nacionalistas vascos y catalanes. Pero eso se acaba, porque, como he dicho, el nacionalismo identitario es percibido en España como reflejo de lo peor. Eso dificulta, incluso imposibilita, alianzas que en su día en España fueron vistas como positivas, como en 1993 y 1996. Y qué decir de las lamentables alianzas pergeñadas por el PSOE de Rodríguez Zapatero. Sólo un incompetente telepredicador como Pablo Iglesias se embarcaría hoy en una historia así, con última parada en el fondo del mar.

Europa sigue hoy amenazada por fuerzas que persiguen su debilidad. La respuesta sólo puede ser más Europa

Muchos veíamos la Unión Europea como el camino para superar los viejos y dramáticos conflictos derivados de los nacionalismos y también como la fórmula política para avanzar hacia una sociedad de ciudadanos más libres e iguales. ¿Hoy por hoy, este sueño a la vez que propósito, lo siente igual de vigente a pesar de acontecimientos como el brexit o el auge de partidos populistas de extrema derecha? Europa sigue hoy amenazada por fuerzas que persiguen su debilidad. La respuesta sólo puede ser más Europa. Lo expresó muy bien Manuel Valls en los recientes homenajes a Gregorio Ordóñez y a Fernando Múgica: olvidar el pasado impide afrontar los retos del presente.

¿Considera que por sus efectos el separatismo catalán es un acontecimiento equiparable a los fenómenos políticos comentados anteriormente que van contra la unión política de los ciudadanos europeos o se trata de algo de otro orden y de menor alcance? El separatismo catalán atenta incluso contra el sentido común y ya provoca hasta risa. Es una mezcla entre aldeanismo, populismo, caciquismo, ombliguismo, pomposidad y cutrez. Con esos lazos amarillos chillones y grotescos, reclamando privilegios para quienes son sólo delincuentes. España debe extraer conclusiones positivas. Una de ellas, que el poder judicial funciona y hace su trabajo.

¿Tiene alguna petición o algún consejo político para quienes ganen las siguientes elecciones generales? Mi petición encierra un imposible: que abandonen el sectarismo. En lo personal, he militado en dos partidos políticos –PSOE y UPyD-, y no habrá un tercero. Mis opciones son limitadas: abstención o voto en blanco.

 

Fotografía de portada: Fernando Cózar