Transexualismo Disforia de Género - Javier Gabilondo

El tradicional enfoque binario de la sexualidad, varón-mujer, homo-hetero, ha cambiado con las aportaciones conceptuales del pensamiento, filosofía, ciencias del comportamiento, movimiento feminista y sexología. La antropología estructuralista (Levi-Strauss), el existencialismo y feminismo (Simone de Beauvoir), filósofos como Sartre, Foucault, Lacan, Pierre Bourdieu… y otros discursos fuera del Hexágono, fundamentalmente Judith Butler  y el movimiento feminista con la filosofía «queer», han contribuido  al cambio de las verdades y dogmas en esta materia, además de la dedicación de Harry Benjamin tanto al tratamiento como al estudio de esta realidad llamada Transexualismo o Disforia de Género.

Es un debate que el «status quo» ha rechazado y ocultado hasta que la realidad en distintos países y ámbitos ha resultado cuanto menos emocionalmente explosiva

Tantas y tan diversas aportaciones  han hecho de este debate un tema revolucionario que el «status quo», poder y conocimiento tradicional, ha rechazado y ocultado hasta que la realidad en distintos países y ámbitos ha resultado cuanto menos emocionalmente explosiva, requiriendo cambios sociales, legales y una pedagogía para que el conocimiento ayude a una comprensión del tema, tras el shock de la visibilidad anteriormente ignorada (se coexistía pero no se convivía), voluntariamente se marginaba en un sistema de complicidad entre el saber y el poder y se castigaba al ostracismo y a la heterodoxia, era algo raro, sin importancia cuantitativa pues no afectaba a muchas personas.

La moral mayoritaria aplastaba a estas personas ignorando  sus derechos

Lo normal, lo mayoritario, no dejaba aflorar esta realidad heterodoxa minoritaria; se ha ocultado, coexistiendo sin convivir con la minoría afectada por motivos ideológicos, religiosos, políticos, como si lo democrático fuese la dictadura de la mayoría ortodoxa y natural sin lugar para el respeto a la minoría o al diferente. La moral mayoritaria aplastaba a estas personas ignorando  sus derechos, en una construcción cultural y moral  en frontal contradicción con una Ética de inclusión y diversidad en la cual sus derechos son no sólo defendibles sino exigibles con todos sus problemas y consecuencias. Dictaduras ya, ni la del proletariado…

Abordemos algunos de estos problemas con la brevedad impuesta por el formato, por ejemplo: ¿Hay unanimidad en el tratamiento de la Disforia de Género ?  No, sin duda es un colectivo, como su entorno o líderes de opinión, complejo y a veces aparentemente contradictorio, con enfrentamientos  como la existencia de transexuales muy tránsfobos  u homófobos  que sólo creen en posicionamientos binarios, como la tradición que les ignoraba.

Tampoco hay unanimidad en el enfoque del tránsito en la reasignacion pues la Disforia o malestar no tiene la misma intensidad en todos, su entorno tampoco reacciona igual y así cada individuo lo vive a su manera,  desde el rechazo  a toda intromisión terapéutica y a la cirugía vivida como amputación hasta posiciones intermedias con tratamientos a la demanda de cada individu@. Desde la negación  al cambio, al culto al falo o a la vagina, todas las posiciones son posibles.

La medicina no siempre consigue los resultados apetecidos por el individuo sobre todo por el que no está bien informado, a veces por defecto del sistema terapéutico y otras por su fantasía impermeable a la información realista, y de ahí también las frustraciones en los procedimientos mejorables.  Hay que plantear una flexibilidad en la meta final, no todos pretenden el mismo resultado, el culto al falo ha cambiado, la función eréctil ya no es la ideal, hay que conocer las complicaciones, los modelos de vaginoplastias o el tamaño de las mamas, saber qué cicatrices conllevan etcétera. Todo exige información y acuerdos realistas para la elección  individualizada en libertad. No cabe el café para todos.

En este tema no hay soluciones mágicas y sí tragedias dolorosas si no se transita con el conocimiento de la verdad

La realidad, esta post-realidad, es diversa, compleja y requiere respeto al individuo así como también del entorno que ante una nueva situación debe conocer y adaptarse a lo real no a las fantasías que generen frustración. Así pues información y prudencia, ojo, con los pasos irreversibles no informados o entendidos, en este tema no hay soluciones mágicas y sí tragedias dolorosas si no se transita con el conocimiento de la verdad y  si no se contempla su duración de por vida, la medicación  etcétera.

¿Y el entorno? ¿Y la sociedad? ¿No hay que tratar las fobias, intolerancia y el dogmatismo que impiden soluciones  si no perfectas menos dolorosas que el problema? ¿No entra dentro del campo del derecho a la libertad individual?  ¿Cómo impedir la violencia y la imposición de una moral subjetiva a alguien que elige soluciones a sus problemas más íntimos?

Combatir la patología social del dogmatismo es parte importante del problema

Combatir la patología social del dogmatismo es parte importante del problema pues influye en gran manera en la higiene mental y adaptación de estas personas a su entorno. Respeto al diferente hasta que no haya necesidad de celebrar ningún día de orgullo gay, trans o la cuestión que fuera. Hay que respetar a mujeres trans que no quieren amputarse el pene, trans hombres que no aceptan el culto al falo y se sienten varones sin la reasignación genital etcétera. Lo que no merece respeto es el odio  al diferente y el dogmatismo por el miedo a lo desconocido, sin el mínimo esfuerzo de conocimiento e información. Siempre es preferible la justicia a la caridad, el respeto a la tolerancia, la luz a la oscuridad.

Convivimos con una realidad: Hombres que no son biológicamente machos y Mujeres que biológicamente no son hembras. Este hecho real al margen de otras consideraciones y debates no excluye problemas morales, diferentes posibilidades de tendencias sexuales de pareja, etcétera, pero no es una fantasía irreal, por lo que requiere información, planteamientos científicos y su regulación en la sociedad plural y laica.

El gran paso dado por la humanidad al hacerse responsable de su convivencia y felicidad, comenzó con la transgresión en el paraíso al violar el árbol prohibido de la ciencia, por cierto del bien y del mal, y por eso fuimos expulsados del edén, una especie de guardería divina y empezamos a procrear facultad divina hasta entonces sólo exclusiva del Creador……….En esta historia de convivencia entre el saber, la ciencia y la moral en su diversidad, los misterios y sus mágicas oscuridades van retrocediendo a la luz de la racionalidad. La ética también evoluciona y la moral se tiene que adaptar, al igual que la legislación ante una nueva realidad.

 

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