Por los primeros noventa, colaboraba yo con K2000, en Galdakano, diseñando y montando escenografías para algunos programas de televisión que se grababan en sus estudios. Creo que fue el verano de 1992, cuando me convocaron a una reunión para la realización de un spot para Caja Laboral.  El realizador era una persona joven, como de unos treinta y pocos, que me sonaba de haberle visto antes por Euskal Telebista, pero no le había tratado. Se llamaba Iñaki Arteta y me comentó que era fotógrafo y también hacía trabajos de video. Tras una jornada de grabación, se hizo un spot impecable, elegante y en un ambiente muy amigable y relajado, que no suele ser muy habitual en estos medios. Me pareció un profesional que tenía las cosas muy claras y desprendía un trato exquisito, tanto con el equipo como con los actores.

Por aquella época, aun no habían dado la campanada los movimientos sociales. Estábamos a nuestras cosas y tragábamos las salvajadas de ETA con resignación y casi en la intimidad, por miedo a mostrar en público nuestro rechazo, o nuestro reproche, a sus ekintzas. No pasó demasiado tiempo hasta que las primeras manifestaciones contra los secuestros fueron más evidentes: al principio tímidas, solo de los allegados, con una respuesta descarada de las contramanifestaciones de la izquierda abertzale, y después más rabiosas y valientes, precisamente por la agresividad de éstas.

Pero no fue hasta el 2001, cuando volví a tener noticias de Iñaki al anunciarse el documental“Sin Libertad”, con aquella portada de la tenaza que me impresionó. Un trabajo sobresaliente en su realización, valiente y bien documentado en su contenido, y equilibrado entre la crudeza y el respeto, que fue muy bien recibido en los ambientes de las víctimas y de los movimientos sociales que en ese momento estaban en pleno apogeo, y con el apoyo incondicional de los partidos constitucionalistas.

No me resignaba a situarme entre los que no hacían ni iban a hacer nada público por denunciar la situación

En 1988 habías creado Leize, una productora de audiovisuales, desde donde realizaste diversos trabajos de fotografía, spots publicitarios, y cortometrajes, como “Material Sensible” (1988), “Amor Impasible” (1992), o “Buenas Noches”(1997), sin especial contenido político y menos ese que molestase a los nacionalistas, que gobernaban las instituciones, y que eran algunos de tus posibles clientes. Ese cambio de espíritu en tus trabajos ¿fue un portazo, o notaste que algunas puertas se iban cerrando por causas diversas? Mi primer cortometraje “Material sensible” (1988) tenía como protagonista a un fotógrafo que era testigo de un atentado de ETA contra un cuartel de la Policía, la película tiene un planteamiento de thriller pero sin una intención política o de denuncia del terrorismo clara. Evidentemente ya me estaba empezando a interesar plasmar lo que ocurría a mi alrededor y mis sentimientos respecto a ello, pero en aquel momento ni me imaginaba que después de aquella película pudiera venir otra.  El cambio de espíritu fue debido a un hartazgo por la acumulación de los hechos terribles que estábamos viviendo, no me resignaba a situarme entre los que no hacían ni iban a hacer nada público por denunciar la situación.

“Sin Libertad” fue un proyecto que tuvo mucha repercusión en los medios, obtuvo varios premios, te colocó en la Primera División y te exigió moverlo por los certámenes internacionales, lo que supuso más costes de producción de los previstos ¿Cómo llevaste económicamente la experiencia de mover un documental sobre víctimas de ETA, por unos circuitos que, además por su formato,  estaba fuera de las salas comerciales?  Nos costó levantar la película pero teníamos una intención imparable de hacerla y de mostrarla al máximo. “Sin libertad” es una película hecha con pasión, casi testamentaria, la hicimos como si fuera lo último que haríamos en nuestra vida y todo lo que ocurrió con ella fue muy estimulante para nosotros.

Al mundo de la equidistancia y al nacionalismo les hizo menos gracia «Sin Libertad», sospecho que creían que lo tenían todo controlado respecto a los posicionamientos sociales

¿Cómo recibió ETA y su entorno “Sin Libertad” La radicalidad y lo inédito del planteamiento de “Sin libertad” llamó mucho la atención en los sectores que sentían como prioritario la protesta pública contra el terrorismo y entre los colectivos de víctimas que encontraban por vez primera la expresión de su testimonio, pero de ETA o su entorno no tuvimos noticias al respecto, tuve la sensación de que su existencia les pasó desapercibida.  Al mundo que se llamaba entonces de la “tercera vía” (equidistancia) y al nacionalismo les hizo menos gracia, sospecho que creían que lo tenían todo controlado respecto a los posicionamientos sociales frente al terrorismo, que daban por hecho que a esas alturas nadie se iba a salir del discurso blando que ellos difundían (“Necesitamos paz”, la solución es la negociación,…) y fue, no tanto la película (que seguro que no la vieron) como lo que empecé a expresar en las entrevistas públicas lo que les pareció intolerable.

Tres años más tarde, en el 2004, presentas “Voces sin Libertad”, “Olvidados” y “Agustín Ibarrola, entre el Arte y la Libertad”. Háblanos de esos trabajos.   “Voces sin libertad” (50 min.) es una versión alargada de “Sin libertad” (30 min.) a la que añadimos unas cuantas entrevistas más ampliando su contenido.  El documental “Agustín Ibarrola, entre el Arte y la Libertad” es un repaso biográfico de la vida y obra de Agustín. Las dos producciones nos las sugirió una distribuidora de DVD y las sacaron a la venta en ese formato.  «Olvidados” es oficialmente nuestro primer largometraje. A pesar del reconocimiento mediático y de los numerosos premios que tuvo “Sin libertad”, “Olvidados” lo estrenamos de mala manera sin distribuidor ni presencia en las salas y fue el embrión de “Trece entre mil”.

Por esos años se publican un puñado de libros de autores como Florencio Domínguez, José María Calleja, Cristina Cuesta, Carlos Martínez Gorriarán,  y algunos corales, que tratan sobre la situación en el Pais Vasco ¿Alguien, aparte de ti, trata de esos temas en formato de documental cinematográfico?  Mis películas coinciden en aquellos años con el documental de José Antonio Zorrilla “Los justos” y el de Eterio Ortega (producido por Elías Querejeta) “Asesinato en febrero” y la más conocida “La pelota vasca” de Julio Medem. Cada uno a su manera y con diferentes puntos de vistas se acercaba a la cuestión y en la historia del cine de nuestro país es un momento de cambio con respecto a la ausencia de interés que las víctimas habían tenido hasta esos años.

En Etxarri Aranatz - Josemari Alemán
Acto en Etxarri Aranatz – Fotografía Josemari Alemán

En “Trece entre Mil”, de 2005, haces una selección de casos como el atentado de Hipercor o el de la Casa Cuartel de Vic ¿Cuál fue el criterio de selección? Elegimos los casos teniendo en cuenta los perfiles de las víctimas, su condición o lo llamativo de la ejecución del atentado. Familiares de policías, militares, civiles de todo tipo, niños, víctimas de atentados indiscriminados o fruto de una larga persecución narran no solo su experiencia de sentirse víctimas sino también la de su vida posterior en un tiempo y en un país en el que el terrorismo no dejaba de atacar.

Este documental obtuvo el 2º Premio en la Sección Tiempo e Historia de la SEMINCI de Valladolid, fue finalista en los Premios Goya al Mejor Documental, estuvo seleccionado en el Festival de Roma como uno de los mejores documentales europeos y seleccionado por El País, en 2010, como uno de los veinte mejores documentales del mundo. Realmente tus trabajos han sido muy premiados y muy bien valorados por la crítica ¿Cuál ha sido su recorrido por los festivales del País Vasco?  El recorrido de “Trece entre mil” fue bastante gratificante porque, además del que has citado, se movió mucho en otros circuitos alternativos vinculados a agrupaciones cívicas, a entidades municipales…Colectivos de todo tipo y de ideologías dispares quisieron difundir la película en cantidad de ciudades y pueblos de España. En Euskadi y Navarra también tuvo su recorrido gracias a que ya existían colectivos muy activos a favor de las víctimas y contra el terrorismo pero hay que destacar que a nivel institucional el interés fue nulo.

En 2008 creas “El infierno vasco”, sobre las personas que han tenido que dejar el País Vasco por las amenazas, la extorsión, y diferentes presiones de ETA y su entorno. ¿Se puede cuantificar este colectivo? ¿Se puede calcular el PIB que se ha perdido, y el paro que se ha generado por causa de las empresas que han tenido que abandonar esta tierra?  Esos estudios los han hecho expertos en materia tanto económica como sociológica. Nosotros quisimos recoger variadas experiencias vitales truncadas por la amenaza terrorista para dar una idea de que en una pequeña zona de un Estado democrático se vivía una situación de excepcionalidad extrema.

Háblanos de “Baracaldo Inmemorial” (2009) y “Nada será Igual” (2010) “Barakaldo Inmemorial” fue un encargo del ayuntamiento de Barakaldo, en aquel momento gobernado por el Partido Socialista, con motivo del aniversario de la fundación del municipio. Un documental de 50 minutos que hicimos con muchísimo cariño (soy de Barakaldo) y descubría aspectos desconocidos de nuestra localidad cuya historia parece estar únicamente ligada a la industrialización.

“Nada será igual” fue el resultado de ganar un concurso que promovió la Fundación de Víctimas del Terrorismo en conmemoración del 5º aniversario del atentado del 11 de marzo en Atocha. Construimos una película de treinta minutos con los testimonios de dos personas afectadas por el atentado, una era la madre de una víctima mortal y la otra un guardia civil joven que viajando en el tren pudo ayudar en los primeros momentos a los heridos. Repasábamos, cinco años después de la tragedia, sus dos maneras diferentes de convivir con el sufrimiento, de plantearse la vida y de gestionar los recuerdos y las ausencias.

Filmografía Iñaki Arteta - Josemari Alemán
Filmografía Iñaki Arteta

Ocho años después del documental biográfico de Agustín Ibarrola, repites el formato con Nicolás Redondo padre ¿Supongo que habrá sido un placer y un gran reto entrevistar a una persona con ese carisma? Tanto Ibarrola como Redondo son personas irrepetibles, ambas insobornables, fieles a unas convicciones dirigidas únicamente a mejorar la sociedad y a intentar, con el sacrificio que hiciera falta, plantarse ante las injusticias. Su valentía, humildad y lucidez les convierte no solo en ejemplos sociales sino en referentes históricos. El resultado de sus trabajos, tan diferentes, ha dejado una huella imborrable en nuestra sociedad. Y personalmente, haberles tratado y tenerles entre mis amistades más preciadas es uno de esos regalos que uno obtiene con este trabajo.

El año 2013 estrenas “1980”, una coproducción de Leize y RTVE, y es el primero de tus trabajos que se proyecta en una sección del Zinemaldi de San Sebastián ¿Qué tal acogida tuvo, dos años después de que ETA dejase de matar?  Para mi fue un honor ser invitado junto a otras 32 películas de todo el mundo en la sección “Violencia global” y tener la oportunidad de participar en la rueda de prensa posterior en la que pude expresar el punto de vista que me empuja a hacer este tipo de películas. Pero no soy capaz de responder a la pregunta sobre qué tipo de acogida tuvo la película en este tiempo ahora ausente de violencia terrorista. Creo que a nivel social la huella que ha dejado el terrorismo aún impide un acercamiento sosegado a este tipo de planteamientos que interpelan de una manera cruda a las conciencias de una ciudadanía que ha sido testigo directo del horror.

Todavía queda mucho espacio para la verdad, la sociedad aún vive en el espejismo de que lo que hicieron esos jóvenes idealistas tuvo algún sentido

En 2016, aparece “Contra la impunidad”, sobre los más de 300 crímenes de ETA sin resolver. ¿Es ésta la gran pregunta que cierra el ciclo de tu trabajo? ¿Crees que podrás seguir en este campo narrativo con las respuestas que vayan surgiendo? El ciclo no se ha cerrado por el momento, mi trabajo en este sentido continuará mientras seamos capaces de encontrar apoyos financieros para levantar nuevos proyectos. Quedan muchas preguntas que hacerse y a las que podemos ofrecer orientaciones interesantes. Hay que tener en cuenta que los argumentos que se utilizaron como justificación del ejercicio del terrorismo son hoy parte de una realidad con la que convivimos. Todavía queda mucho espacio para la verdad, la sociedad aún vive en el espejismo de que lo que hicieron esos jóvenes idealistas tuvo algún sentido.

Comando Txikia (1976) de José Luis de Madrid, fue quizás la primera película sobre ETA y, El padre de Caín (2016), producida por Mediaset, en dos capítulos para televisión, la última. Entre las dos, he podido recopilar otras cuarenta, para todos los gustos. Este capítulo daría para una tesis pero, por resumir, me quedo con tres hitos: La Fuga de Segovia (1981) de Imanol Uribe, por mostrar a los etarras como héroes; La Pelota Vasca (2003) de Julio Medem, por el tratamiento equidistante y nebuloso; y Ocho apellidos vascos (2019) de Emilio Martinez Lazaro, por atreverse a frivolizar sobre la antropología de la izquierda abertzale ¿Cuál sería tu selección? Yo no encuentro una película de ficción redonda que pueda destacar. Creo que en el género documental hay obras más interesantes (las de Eterio Ortega, la de José Antonio Zorrilla,…) y sobre todo más preocupadas por el aspecto humanitario de las consecuencias del terrorismo, es decir, la experiencia de las víctimas y de los grupos sociales perseguidos.

La narrativa audiovisual es clave para la construcción de cualquier relato moderno

Y para terminar, ¿te apetece hablar del relato, la convivencia, el perdón, la violencia policial, los crímenes del franquismo, etc…?  Cuando se empieza a hablar de relato nosotros llevamos casi 20 años aportando, en clave independiente, obras rigurosas que serán imprescindibles para entender retrospectivamente los pormenores de lo ocurrido. Nuestra modesta aportación es insignificante para lo que podría haberse hecho y es solo el comienzo de lo que se podrá ir haciendo en el futuro. Hay aún muchísimo por contar, muchas aristas en las que fijarse, historias grandes y pequeñas a las que colocar la cámara. La narrativa audiovisual es clave para la construcción de cualquier relato moderno.