Del papel a Maria - Natalia Prieto

El punto 70 del programa electoral de Vox, propone la “Derogación ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro. En su lugar, promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. Supresión de organismos feministas radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas. Protección del menor en los procesos de divorcio.”

Acudiendo a los programas electorales del resto de partidos (PP, C’s, PSOE y PODEMOS) se percibe un frágil consenso, por tácito, pues es el único que manifiesta abiertamente su intención de derogar la Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

De manera sucinta y para situar al lector, diré que en esta ley se modificaba el Código Penal para introducir delitos que buscaban penar este tipo de violencia, diferenciándose de los demás. Así, se reconocía, por ejemplo, que las lesiones producidas por violencia de género eran lesiones al fin y al cabo pero se podían agravar “por haber empleado armas”, “haber mediado ensañamiento o alevosía”, que la víctima “sea menor de 12 años”, “una persona especialmente vulnerable que conviva con el autor”, o –la entonces novedosa – “que fuere o hubiese sido esposa, o mujer que estuviere o hubiere estado ligada al autor por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia”. En definitiva, las lesiones son lesiones, pero cabe una serie de agravaciones, entre ellas, la de violencia de género. La familia no se queda atrás, de ahí que también se recojan “los menores de 12 años y/o las personas especialmente vulnerables que convivan con el autor”.

Dicha ley también incorporaba la protección contra malos tratos, una figura que incluye cualquier “menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión”. Esta novedad fue muy importante porque hasta ese momento toda lesión requería para su constatación como tal el haber requerido para su curación un tratamiento médico y a partir de entonces se admite que hay golpes que no rompen huesos y que deben ser castigados, por ejemplo.

La importancia de esta ley se confirma con el paso del tiempo. También evidencia que siguen fallando cosas, que hay que seguir mejorando. Pero a la vista de la actualidad resulta pertinente afirmar que esta ley fue un gran acierto, que está técnicamente bien hecha porque reconoce que el problema requiere una intervención integral y multidisciplinar. Que ya le hubiera gustado a Ana Orantes leer su primer párrafo “La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.”

Al fin y al cabo, nadie nace ni víctima ni agresor, por lo que parece una buena idea tratar de prevenirlo, de castigarlo una vez se ha producido y de seguir atendiendo a la víctima de forma posterior

En su preámbulo se explica que el ámbito de la Ley abarca tanto los aspectos preventivos, educativos, sociales, asistenciales y de atención posterior a las víctimas” es decir, se entiende que la violencia de género no es algo puntual sino un continuo y se busca su prevención. Al fin y al cabo, nadie nace ni víctima ni agresor, por lo que parece una buena idea tratar de prevenirlo, de castigarlo una vez se ha producido y de seguir atendiendo a la víctima de forma posterior. De eso hace ya 15 años y sin escandalizarme ni mucho menos por el partido antes aludido, aprovecho para hacer algunas consideraciones. La primera es que VOX es un partido que, como todos los constitucionalistas, cuenta con mi respeto. La segunda es que soy consciente de que es un partido político y por lo tanto busca mechas que prendan rápido y bien. Y las encuentra. Hasta ahí, todo normal. Al fin y al cabo así funcionan todos los partidos sin excepción.

Me preocupa un poco más que la reacción más común que he percibido ha sido colocarles la etiqueta de “extrema derecha” y pensar que sencillamente no serán votados por eso. Escribo este artículo porque pienso que es importante razonar que la propuesta número 70 de su programa electoral no es adecuada a los desafíos a los que se enfrenta la sociedad española para remediar un problema estructural. Por eso voy a tratar de cambiar la óptica. Una vez tratada la jurídica, acudamos a la realidad.

Invito a cualquiera que acuda a la página web www.poderjudicial.es, entre en el buscador del sistema de jurisprudencia, seleccione sentencias del Tribunal Supremo del ámbito de lo penal e introduzca en el buscador por palabras “violencia de género” y podrá encontrar hechos probados como los que siguen

“A partir de aproximadamente los seis meses de iniciarse la relación, el acusado ha venido golpeando, humillando, vejando, insultando y amenazando a la Sra. María de forma constante y reiterada, diciéndole expresiones como «si lo cuentas, hasta ese día vives», «de la cárcel se sale, pero del cementerio no», «sin quererte mate, y me cargué con el muerto, y yo en la cárcel por una puta como tu»; llegando a golpear y romper diversos objetos de la Sr. María , defecando junto a la cabeza de la Sra. María, e introduciéndole la cabeza en el retrete o impedir el aseo. Habiendo ocurrido la mayoría de estos incidentes en el domicilio compartido por la pareja.

a. En día no determinado del mes de octubre de 2007, en el transcurso de una discusión ocurrida en el domicilio común, el acusado le propinó dos tortazos a la Sra. María, sin que conste que la misma resultara lesionada.

b. Asimismo, en día no determinado del mes de agosto de 2008, el acusado inició una discusión con la Sra. María en el interior del domicilio común, en el transcurso de la cual, el acusado cogió de los pelos a su pareja, y la golpeó contra la pared del domicilio. Como consecuencia de estos hechos, Dña. María resultó con lesiones que requirieron para su curación de una primera asistencia facultativa, tardando en sanar 10 días de carácter no impeditivos.

c. El día 10 de diciembre de 2009, el acusado mantuvo una nueva discusión con la Sra. María, en el transcurso de la cual, aquél empujó a su pareja haciéndola caer por unas escaleras, y le propinó patadas una vez se encontraba en el suelo, al mismo tiempo que la insultaba.

d. El día 31 de mayo de 2010 en el transcurso de una nueva discusión en el interior del domicilio común, el acusado propinó numerosas patadas a la Sra. María.

e. El día 7 de marzo de 2011, el acusado mantuvo una nueva discusión con su pareja en el interior del domicilio de ambos, en el transcurso de la cual, aquél golpeó a la Sra. María, propinándole patadas por todo el cuerpo e insultándole con expresiones como «hija de puta», «te vas a comer la polla a todo el mundo», «hija de puta», «tu madre otra puta, y tu padre maricón»,

f. El día 24 de marzo de 2012, cuando la Sra. María se encontraba sacando algún objeto de un armario de la cocina, el acusado, con la evidente intención de menoscabar la integridad física de su pareja, tras decirle «te vas a enterar«, le propinó una fuerte patada a la puerta del armario, y le atrapó el brazo, sin permitir que la Sra. María pudiera sacar el brazo durante 20 minutos. Como consecuencia de estos hechos, Dña. María resultó con lesiones consistentes en herida en antebrazo derecho, que requirieron para su curación de tratamiento médico quirúrgico consistente en limpieza de herida y sutura, con retirada de los puntos 7 días después en su centro de salud, tardando en sanar 14 días no impeditivos.

g. Finalmente, sobre las 12:15horas del día 3 de julio de 2015, el acusado se dirigió por la espalda, a la Sra. María, con la que ya había terminado la relación, y de forma sorpresiva le clavó un objeto punzante en al menos siete ocasiones en su pierna derecha, causándole lesiones que requirieron para su curación de una primera asistencia facultativa, y tardando en sanar 12 días de carácter no impeditivos.”

He elegido esta sentencia del Juzgado de lo Penal de Pamplona, (266/2017) porque por un lado se exponen los hechos delictivos que en modo alguno tienen nada de extraordinario en este tipo de sentencias pero cuya exposición refleja muy bien la evolución del maltrato. Cómo va aumentando la temperatura. De lo verbal, al tortazo. Del tortazo a las palizas. También diré que la sentencia contiene perlas que no voy a desvelar con la única finalidad de suscitar el interés de su íntegra lectura (Id. Cendoj: 31201510052017100004). Sin embargo a mi modo de ver, el valor de esta sentencia radica en los “datos derivados de las pruebas psicológicas” manifestados por la médico forense del 12 de abril de 2016:

«Refleja como a ella le parecía que se merecía eso y, por encima de todo, predominaba el miedo y el auto desprecio. Dice que se quería ir pero no sabe explicar por qué no podía irse. Expone cómo estuvo tres veces en la casa de acogida, pero que no estaba preparada y volvía con él.”

En el inventario Clínico, la Sra. María responde con sinceridad. Tras el cese de la convivencia, la Sra. María refiere haber estado mucho tiempo como refugiada en su nuevo domicilio, sin apenas salir a la calle, sin fuerzas para enfrentarse al mundo real. Aliviada, pero con mucho miedo a posibles represalias. Manifiesta haber comenzado un proceso de reconstruirse como persona, porque considera que había dejado de serlo, que había perdido su identidad, su dignidad y no sabía ni quien era ella. Tenía una autoestima muy baja, muy arraigado el sentimiento de no valer nada. Al año de la separación y tras la agresión sufrida por su actual pareja y por ella en el parque, la Sra. María refiere haber retrocedido en su recuperación psicología y haber vuelto a encerrarse y a sentir un fuerte miedo hacia el Sr. Luis Andrés. Refiere que solo de pensar en él se pone nerviosa y tartamudea. Se considera que la Sra. María no ha demandado tratamiento psicológico debido al profundo daño recibido. El grave impacto de lo vivido le ha llevado a sobrevivir psicológicamente utilizando un mecanismo de defensa de disociación de la realidad. Padece fuertes sentimientos de culpabilidad y vergüenza, a lo que se añade su abuso del alcohol y una baja autoestima, todo ello le ha llevado a no atreverse a exponer a los demás lo vivido. De todo ello, se deduce que, no hay ánimo de venganza, porque ella piensa que se lo merecía, sino que una vez superado un poco el miedo, y habiéndose marchado del domicilio, y empezado una nueva vida y relación, sufre un ataque por parte del acusado, y entonces decide denunciar, si no hubiera habido este ataque probablemente la Sra. María no hubiera contado nunca lo vivido. Finalmente en cuanto a su relato, sus declaraciones a lo largo de toda la causa son iguales, ratificadas en la vista, por lo que sí hay persistencia en la incriminación. Todo ello, como se ha dicho, también avalado por haber denuncias previas, aunque luego las retiraba. Y los múltiples Partes médicos. Así como los informes del centro de salud de San Jorge, ratificado en la vista. Informe de fecha 8 febrero 2016:»El doce de agosto llamé al Servicio de Reinserción de Maltratadores para comentar que esta persona, en tratamiento en dicho servicio sustitutivo de pena de cárcel, seguía teniendo una conducta extremadamente agresiva con María.”

para que María denuncie, tiene que enfrentarse a sí misma, a su agresor y bastante tiene con eso como para también enfrentarse a un sistema

Sé que VOX no quiere que María sea asesinada. Sólo quiere votantes. Pero también sé que para que María denuncie, tiene que enfrentarse a sí misma, a su agresor y bastante tiene con eso como para también enfrentarse a un sistema. De las 47 víctimas mortales por violencia de género en 2018, sólo 14 había denunciado a su agresor. Menos del 30%. Y eso me lleva a otra cuestión, ¿por qué no se denuncia?

En este punto también voy a servirme de la sentencia, en la que se explica algo fundamental:

“El maltrato psicológico es la acción persistente que se manifiesta de manera tan sutil que la víctima no percibe cómo el agresor vulnera sus derechos y cómo le falta al respeto y la humilla, hasta que la víctima va perdiendo progresivamente la autoestima y seguridad en sí misma.”

En definitiva, la víctima no siempre sabe que lo es y por lo tanto no puede denunciar algo que para ella no existe. En este punto hay que mencionar el concepto de disociación, es decir, que la víctima experimenta una falta de conexión entre por ejemplo una experiencia traumática vivida y sus pensamientos de tal forma que puede negar desde la sinceridad que le ha ocurrido algo que sí ha tenido lugar.

La sentencia seguía de esta manera:

“En cuanto a la violencia psíquica habitual puede materializarse a través de distintos tipos de comportamiento, que apreciados y valorados en su conjunto y con la habitualidad que exige el tipo penal determinan una situación de violencia, entendida ésta como ambiente contrario a la paz personal o familiar, a la tranquilidad, seguridad y sosiego que ha de existir en las relaciones familiares y personales. No exige el tipo penal, un resultado lesivo, entendido como enfermedad o patología psíquica o psicológica, el bien jurídico protegido por el tipo penal transciende la mera integridad física o psíquica de la víctima y pretende proteger valores constitucionales de primer orden, pero en este caso sí se ha producido un daño psicológico, acreditado por los informes forenses.”

Los valores constitucionales. Vuelvo a lo jurídico, pero esta vez, a la Constitución. En el artículo 9 encontramos la garantía de, entre otros, los principios de legalidad, seguridad jurídica, responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos. Estos principios son fruto de la experiencia de los siglos XVIII y XIX. Para evitar la arbitrariedad de los poderes públicos, se exige una ley previa que recoja el comportamiento castigado, se exige que se pruebe el delito imputado, que haya un hecho susceptible de reproche penal, se garantiza el “in dubio pro reo”. Y en materia de violencia de género vemos que las estrategias de los agresores, es decir, cómo evoluciona su comportamiento, pasa por estadios de muy difícil prueba, que no eliminan la existencia de delito, generando una situación que deja a la víctima en una zona gris: por un lado ya es víctima y por otro no lo puede demostrar. Además, nos rodean tantas realidades tóxicas que es difícil discernir entre una relación tóxica sin más y otra que sigue un proceso de maltrato. En este punto enlazo con el artículo de Andrés Herzog publicado en El Asterisco “Violencia de género: una tesis que no va a gustar a nadie” porque pienso que fue escrito por convicciones que muestran muy bien estas fuerzas centrífugas a las que hago referencia.

no te reconoces víctima, ¿cómo vas a plantearte ir a la comisaría más cercana a decir que tu novio te ha dicho esto o lo otro? Eso sólo es realista si tienes la certeza de que te van a escuchar, de que vas a poder hablar con alguien que no va a añadir culpa o vergüenza

En este estadio cabe plantearse si el programa electoral de VOX incide de manera negativa al debilitar la estructura construida y desalentar la acción de acudir a comisaría sencillamente por la expectativa de recibir hostilidad en forma de descrédito que termine de hundir a alguien en un momento de máxima fragilidad. Añadiéndose por otra parte, que no te reconoces víctima, ¿cómo vas a plantearte ir a la comisaría más cercana a decir que tu novio te ha dicho esto o lo otro? Eso sólo es realista si tienes la certeza de que te van a escuchar, de que vas a poder hablar con alguien que no va a añadir culpa o vergüenza. Y no se trata de poner una alfombra roja, perfecto caldo de cultivo para invitar al abuso del sistema, sino de acompañar en el acto a través de la experiencia, un tiempo disponible suficiente y una asistencia, en definitiva, que busque detectar el delito sin añadir más carga a quien acude a comisaría. Este planteamiento ya existe, no hay que inventarlo, pero sí preservarlo y mejorarlo. La legislación a través del Estatuto de la Víctima ya prevé estas necesidades y las sucesivas Instrucciones de la Secretaría de Estado de Seguridad buscan implantar un tratamiento adecuado a la víctima. Falta seguir trabajando en esa línea y para eso, derribar la legislación que origina esta estructura es perfecta para lo contrario.

Ayer escuché unas declaraciones de Ruth Bader Ginsburg, Juez del Tribunal Supremo de EEUU citando a la poeta sufragista Sarah Grimké “No pido favor para las mujeres, todo lo que pido es que nuestros hermanos nos quiten el pie del cuello”. Y es que hay que recordar que al final tan sólo se trata de luchar por la igualdad real.