Puigdemont caixa faixa - Ramón de Veciana

 El anecdotario catalán tiene su acervo propio; destacan, entre todas, las anécdotas del General Juan Prim i Prats y las del escritor Josep Pla, personalidades de primer orden.  Se le atribuye al General Juan Prim la frase de “O caixa o faixa” [“O caja (de muertos) o faja (de general)”] en la disyuntiva de salir laureado o muerto que, como militar, se enfrentaba en cada batalla.

Los tiempos cambian y, afortunadamente, la disyuntiva ya no es tan cruenta como la expresó gráficamente el General Prim; pero aún sirve de aviso a los responsables públicos que quieran acometer actuaciones irreversibles de que deberán asumir todas sus consecuencias.

Josep Pla, corresponsal entonces de la revista Destino, estando en Nueva York, a la vista de los rascacielos, con luces de neón y los focos que los iluminaban, preguntó a la guía: «Escolti, i tot això qui ho paga?» (“Escuche, ¿Y todo esto quién lo paga?). Genuina frase con la que nos identificamos la mayoría de catalanes y que pone descarnadamente al descubierto la esencia de la forma de ser del catalán.

Esta digresión anecdótica viene al hilo del golpe de Estado que el presidente de la Generalidad de Cataluña Carles Puigdemont, siguiendo el guión liberticida del exvicepresidente del Tribunal Constitucional Carles Viver Pi-Sunyer, quiere perpetrar concretamente a las 9 horas del próximo día 1 de octubre de 2017.

A Puigdemont no le preocupa quién paga esa performance que prepara, y que tiene por objeto someter a la mitad de los ciudadanos de Cataluña, los no nacionalistas

A Puigdemont, haciendo caso omiso a la frase de Pla, no le preocupa quién paga esa performance que prepara, que supone un gravísimo ataque al orden constitucional y que tiene por objeto romper la unidad de España y proclamar una república totalitaria para someter a la mitad de los ciudadanos de Cataluña, los no nacionalistas. Pero esta “fiesta” vale mucho dinero y, precisamente, no es pólvora del Rey, sino dinero de todos los españoles.  Puigdemont y su gobierno, antes de seguir con sus planes, debería hablar antes con Artur Mas, Francesc Homs, Joana Ortega e Irene Rigau, para que ellos le cuenten los lodos económicos que les han traído los polvos del 9-N, más graves que la condena por la desobediencia al Tribunal Constitucional.

“Abogados catalanes por la Constitución” y “Sociedad Civil Catalana” presentaron una denuncia ante el Tribunal de Cuentas por los gastos realizados en el referéndum ilegal del 9-N

Las entidades “Abogados catalanes por la Constitución” y “Sociedad Civil Catalana”, a mediados de mayo, presentaron una denuncia ante el Tribunal de Cuentas solicitando la apertura de un procedimiento por responsabilidad contable contra éstos por los gastos realizados en el referéndum ilegal del 9-N. El fundamento de la denuncia es que ordenaron a funcionarios jerárquicamente subordinados y entes públicos dependientes la aplicación económica de fondos públicos para realizar un conjunto de actuaciones en abierta y franca contradicción con la Constitución, «desprovistas de soporte presupuestario por desborde competencial, y desobedeciendo la orden de suspensión que había decretado el Tribunal Constitucional».  El resultado de este procedimiento será que todos ellos deban responder con su patrimonio personal de más de 5 millones de euros que inicialmente se calcula gastaron, para que lo repongan a las arcas de la Generalitat para destinarlo a los fines que le son propios (escuelas, sanidad, seguridad, etc….).

El expediente del Tribunal de Cuentas tiene el bello nombre de Acción pública núm. B-4/17.

De momento, la Fiscalía del Tribunal de Cuentas y la Abogacía del Estado se han adherido a dicha petición. Se prevé que próximamente el Tribunal de Cuentas nombre un instructor; y que, como primera prevención, requiera Mas y a sus consejeros una fianza por todo o parte de los 5.129.833,97 euros exactamente que las entidades denunciantes junto el Fiscal, estiman que costó el 9N.   Si no la abonan, el instructor deberá embargar sus bienes. Y si finalmente el Tribunal de Cuentas resuelve que incurrieron en malversación contable deberán resarcir «de su bolsillo”, los más de cinco millones, con sus intereses legales.

El entorno nacionalista, por primera vez, manifiesta públicamente que está muy preocupado

Y es entonces cuando la alegría impostada del 9N se vuelve pena. Han calculado que sólo Irene Rigau, por ejemplo, tardaría más de doce años en devolver el más de un millón de euros de su parte alícuota en el quebranto causado a las arcas públicas. El entorno nacionalista, por primera vez, manifiesta públicamente que está muy preocupado; “poca broma” dicen ellos ante la sorpresa y el desconcierto con que han recibido esta acción inédita. Todo ello hasta el punto de que han llegado a acusar de querer “arruinar al adversario” (sic), de “salto mezquino y miserable de los que quieren combatir la discrepancia destruyendo el adversario” (sic). Y es que todas las enfermedades tienen su tratamiento. Y en el caso de un catalán el remedio era simple; recordarle el planiano “i tot això qui ho paga?”.

La primera consecuencia directa de esta acción fueron los titubeos del Consejero de Empresa, Jordi Baiget respecto del nuevo referéndum, quien en una entrevista manifestó que le sería soportable la prisión, pero no la pérdida de su patrimonio. Puigdemont, antes de que se le alborotase el gallinero, no tuvo otra que cesar el día 3 de julio a Jordi Baiget, convergente de una pieza. Y es que ya hay voces que alertan de que la unilateralidad del referéndum lo destina necesariamente al fracaso. Y el fracaso, no es “faja”, entonces será “caja”, esto es, dinero.

Ante esta tesitura y llegados a este punto es el momento de advertir a Puigdemont y todos los funcionarios que intervengan directa o indirectamente, que su acción inconstitucional y sediciosa la deben plantear como el General Prim a “faja o caja”. Puigdemont, para que lo entienda: “caixa o faixa”, “cash or sash”.  O faja, saliendo nombrado autócrata de su república Barataria; o caja, con el pago íntegro con su patrimonio personal de todos los gastos del 1-Oct. Luego, ya no valdrán lamentos como los de Mas, Homs, Rigau y Ortega.

Hasta la fecha todas las “fiestas” les habían salido gratis. Les invito a que cojan asiento y se tomen unas palomitas. Pongan teléfonos móviles en modo avión y disfruten del espectáculo.

Esta vez pagarán hasta el confeti.