Propaganda electoral electronica - Dario Lopez Rincon

¿Qué permite la ley hacer ahora?

Aunque el pasado 6 de diciembre de 2018 se conmemoraba un año más aquel referéndum que dio lugar a la aprobación de la Constitución Española, también se publicaba de manera bastante discreta y con alevosía festiva, la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos que llegaba con una demora de 8 meses y un añadido de última hora que no va precisamente en sintonía con la defensa del derecho fundamental que regula.

Sin entrar en complicaciones jurídicas, este añadido ha supuesto la inclusión dentro de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General de un nuevo artículo (58 bis) que permite que los partidos políticos puedan hacer dos cosas en campaña electoral sin que nosotros, como ciudadanos, las tengamos que consentir, amparándose en un cuestionable interés público:

  • Enviar propaganda electoral por medios electrónicos (correo electrónico, Whatsapp, Telegram, SMS, etc.)
  • Realizar un perfil ideológico de cada ciudadano basado en lo que publique en redes sociales, sitios web, etc, y en conjunción con lo anterior, permitiría poder enviar un mensaje completamente personalizado y de gran impacto en el ciudadano.

legalizar un modelo similar al infausto Cambrigde Analytica

El problema para la privacidad que plantea esto es doble, por un lado tenemos que se ha exceptuado expresamente que la propaganda electoral por esta vía deba cumplir con la normativa sobre comunicaciones comerciales (consentimiento del interesado con norma general); y que ese perfilado supone que traten un dato personal especialmente protegido, como es la ideología, sin que se concreten las garantías adecuadas y necesarias que deben aplicar en atención a lo sensible de la información (además del hecho de que se puede generar una estimación de voto de cada ciudadano mucho más fiable que cualquier encuesta, y de legalizar un modelo similar al infausto Cambrigde Analytica).

¿Cómo defenderse de esto?

Frente a la propaganda electoral de toda la vida (correo postal), se podrá seguir acudiendo al formulario del Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras que para poder oponerse a este envío de propaganda electrónica se podría ir ante los propios partidos (uno por uno) como marca de una manera demasiado parca la norma, o como opción menos compleja y que parte de una iniciativa ciudadana, inscribirse en la Lista Viernes.

Es una iniciativa privada, creada y gestionada sin ánimo de lucro por la Fundación para la Defensa de la Privacidad y los Derechos Digitales (iniciativa del grupo de especialistas en protección de datos llamado, Secuoya Group), completamente gratuita y con un funcionamiento y mecánica similar a la conocida Lista Robinson para evitar la típica propaganda comercial, pero teniendo que cuenta que es algo no previsto en la ley, y que por tanto sólo será efectiva si nos apuntamos los suficientes para que los partidos políticos vean como una necesidad democrática consultarla.

Cualquier puede apuntarse a través del formulario online habilitado para ello a través del siguiente enlace, conocer las principales garantías en materia de protección de datos que se dan en el siguiente enlace, y la posibilidad de aportar las cantidad que estime adecuada para que este proyecto sin ánimo de lucro siga funcionando más allá de la primavera electoral que se avecina en el siguiente enlace.

Hasta el pasado 12 de abril, fecha en la que empezó oficialmente la campaña electoral, era algo que nunca había pasado y que no era legal, pero frente a este nuevo panorama de posible bombardeo propagandístico es necesario, y deseable, contar con alguna vía que nos permita oponernos y también que sirva como altavoz para decirle a los partidos políticos que no todo vale.