Pedro Sanchez y su persona - Jaime Berenguer

Pedro Sánchez es un político peligroso, un mentiroso sin medida, un tipo ambicioso que no se para ante nada, un ególatra, un sujeto sin escrúpulos. Irene Lozano una traidora buscavidas de la política que escribe libros para otros, libros malos, incultos, indignos de tal nombre. Estos, y otros muchos, son algunos de los comentarios y calificativos que he escuchado en la radio y he leído en las redes sociales sobre el libro, el egolibro, que Irene Lozano ha escrito y Pedro Sánchez ha firmado, Manual de Resistencia.

En general, las opiniones apuntan a un libro inconsistente de un personaje no menos inconsistente, una suerte de disparate, mal escrito y mal documentado que cuenta anécdotas estúpidas. Ahora bien, ¿y si todo esto en lugar de una gran estupidez fuera algo intencional, planificado y con una clara intención estratégica?

el libro de Pedro Sánchez responde más bien a una estrategia perfectamente montada para llevar las elecciones al punto en las que su equipo las quiere llevar

Es verdad que todo puede ser fruto de graves problemas de personalidad, o de falta de intelligentsia de sus asesores, como apunta la mayoría. O también, por qué no, de un mecanismo de pensamiento grupal propio de liderazgos fuertes, irascibles y narcisistas en grupos altamente cohesionados pero, por los indicios que percibo, creo que el libro de Pedro Sánchez responde más bien a una estrategia perfectamente montada para llevar las elecciones al punto en que su equipo las quiere llevar (si no fuera así me deben una por salvarles).

Basta para ello leer la primera anécdota del libro, la del colchón, que ha pasado por una estupidez digna de un idiota pero que tiene un significado mucho más siniestro. El cambio de colchón como primera medida, en su estructura profunda, tiene un grave significado puesto que conecta con las viejas teorías del contagio que se utilizaron a principios del siglo XX en la Psicología de las Masas para explicar el comportamiento grupal (de la chusma irreflexiva) y recuerda mucho a los trabajos de N. Haslam sobre deshumanización y de S. Fiske sobre estereotipia. Muy en línea con lo que J. Haidt denomina pureza/santidad. En el fondo, lo que hace esta anécdota aparentemente inocua, es identificar a la derecha con algo contagioso, vírico, que hay que depurar, quemar. Lo inhumano, lo impuro, lo enfermo. Así que, menos bromas.

De hecho, el libro junto con otras actividades, nos informa bien (a mi parecer) del eje de campaña diseñada por el equipo de Pedro Sánchez; demonización del contrario –tal y como acabo de explicar-, y manejo de la activación y la atención. La activación emocional (la gasolina para la acción), por medio de la vuelta a la guerra civil permanentemente, y la atención llevando el foco permanentemente sobre Pedro Sánchez y alejándola de sus decisiones, sus pactos y sus políticas. Nada más perjudicial para el PSOE que se hable de lo que el Presidente ha hecho hasta ahora y lo que ha estado dispuesto a hacer de no ser porque ha finalizado la Legislatura. Así que, mientras más hablemos de su ego, de su belleza, de su incultura o de su estupidez, es decir, cuanto más hablemos sobre él, menos hablaremos sobre sus políticas y sobre los “otros candidatos” que quedan como un grupo indiferenciado, algo así como Pedro contra el resto del Mundo en el caso del centro-derecha y que ni siquiera existen en otra alternativa en la izquierda. En definitiva, lo que quiere es convertir las elecciones en un plebiscito sobre su persona (¿será casualidad que insista él mismo tanto sobre este término?, apuesto a que no).

Por tanto, El-Libro estaría diseñado precisamente para llegar ahí, para centrar la atención de todos nosotros y de todo el debate político en Pedro Sánchez, y una vez allí dedicarnos a hablar sobre sus cualidades. Algún artículo ya he leído comparándolo, ni más ni menos, con el “Cid Campeador, un héroe castellano que se enfrenta a los poderosos y vence”. Es perfectamente conocido que mejorar la imagen de un candidato en base a sus cualidades personales es mucho más sencillo que blanquear sus políticas, así que en ello están.

Lo que han hecho en el equipo de Sánchez es algo así como un gambito en el ajedrez, dar una pequeña ventaja inicial al contrincante para atraerlo a una posición posteriormente ventajosa para sus intereses.

Seguro que a estas alturas, algunos de ustedes, consideran que el libro es fundamentalmente negativo y que este tipo de publicidad nunca es buena pero creo que se equivocan. Lo que han hecho en el equipo de Sánchez es algo así como un gambito en el ajedrez, dar una pequeña ventaja inicial al contrincante para atraerlo a una posición posteriormente ventajosa para sus intereses. Sin duda, los gazapos (premeditados) como confundir San Juan de la Cruz y Fray Luis de León pueden escandalizar pero ¿a quién escandalizan? Desde luego no a la gente que no sepa quién es uno u otro (estoy seguro que la búsqueda en Google de ambos se disparó durante la polémica), o que simplemente lo haya olvidado muchos años después de estudiarlo (la mayoría de la población), desde luego nunca a los “suyos” (mira que criticarle por una mera confusión mientras está Franco en el Valle de los Caídos y Machado en el exilio), como verán psicológicamente muy fácil de desmontar. Por tanto, y siendo objetivos, el daño ha sido menor y solo entre los “contrarios” quienes realmente no necesitaban de ese pretexto para no votarlo, atentos a esto último porque volveré sobre ello.

Pero ¿y qué ha ganado con un libro como ese? Para empezar, la atención de todo el país durante una semana, no sé cuánto dinero cuesta una campaña como ésta pero sí sé que solo se ha hablado de él así se pusiera la televisión, la radio, se escucharan las tertulias o se leyeran los editoriales. Ya fuera en las redes sociales, los bares o los memes, allí estaba Pedro Sánchez. Ya tenemos la atención en él, primer paso dado, como dije antes, psicológicamente es él frente al resto indiferenciado y es él y sus cualidades personales, no sus políticas. Así que, al final, los votantes, decidimos entre sus cualidades personales frente, o contra, las cualidades personales de los otros indiferenciados, las tres derechas, los trifálicos (como dijo la Ministra de Cultura), los que no honran el exilio, o incluso, la izquierda indecente que vive en el chalet de Galapagar y que no va más allá de comparsa. No descarten campañas contra la imagen de toda la oposición. En definitiva, ellos (sus estrategas) ganan.

No es el primer caso en la política española en la que la publicidad negativa es más publicidad que negativa, valgan como ejemplos los casos de Agustín Rodríguez Sahagún y Esperanza Aguirre

No es el primer caso en la política española en la que la publicidad negativa es más publicidad que negativa, valgan como ejemplos los casos de Agustín Rodríguez Sahagún y Esperanza Aguirre a los que la izquierda quiso ridiculizar pero que al ponerlos constantemente en el centro de atención lo único que consiguió fue catapultarlos hasta la Alcaldía de Madrid y la Presidencia de la Comunidad de Madrid, respectivamente. Nadie en la historia de la política ha tenido tanta publicidad negativa, tan potente, de tantos medios y le han dibujado como un villano como a Donald Trump y ahí lo tienen. Y, sobre todo, no pierdan una sutilidad sobre la que llamé su atención algo más arriba, unas críticas que vienen de los “contrarios”, de las derechas, de los franquistas, de sus medios, sus tertulianos, de sus políticos, lo cual no hace más que convertir a Pedro Sánchez en un mártir a ojos de los suyos y profundizar en la crispación que se necesita crear para nublar la razón. Al final, ya estamos donde siempre, en la política sentimental.

No, no creo que el libro de Pedro Sánchez sea un gazapo sino más bien una estrategia perfectamente definida. Aunque, en el fondo, da lo mismo porque en el caso de que lo fuera les está saliendo bien y el resto de partidos ha caído en la trampa.