Vox populi - Sonia Lalanda

Desde hace años, y por encima de ideologías, cada vez más españoles estamos hartos de la política cesionista, meliflua y torticera que perjudica la unidad nacional y que además nos lleva a los ciudadanos a ser desiguales en derechos y obligaciones según la Comunidad Autónoma donde vivamos.

Estamos hastiados de esa política despilfarradora y ajena al interés público y al interés general pero pegada al interés personal y político del gobernante de turno y de quien aspira a serlo.

Una política sin horizontes generosos con vista siempre en las urnas. Proyectos vacíos sin principios ni valores, perdidos todos por el camino en busca del elector de enfrente y olvidando el propio. Una política descafeinada, sin chicha ni limoná, buenista y mema.

Un escenario lleno de actores secundarios sin artista principal, una orquesta de sordos con el director cambiando la partitura según aplauda la platea, y lo que es más grave, una política euro-tonta que no es capaz de defender sus fronteras ni garantizar la seguridad de los españoles.

PODEMOS recogió todo ese desencanto vestido con piel de cordero, pero cada paso que da nos sirve para constatar el verdadero lobo devorador de libertad y prosperidad que lleva dentro…

Y podíamos haber seguido quizá así unos años más, unas décadas más, pero este culebrón que protagoniza el guapo de telenovela que okupa la Moncloa, desestabilizando cada día el equilibrio de la unidad nacional, generando tensiones secesionistas y hurgando en las cajas de los muertos con fines electorales, ha despertado de un bofetón a un electorado aburrido y pasota… que ha descubierto la marca España y que enarbolando la bandera constitucional y al grito “España es lo primero” ha perdido el miedo y ha decidido defender su futuro y plantar cara con ilusión, un ingrediente imprescindible para construir, ajeno a la demolición que pretenden otros.

Y amparándose en lo que creía que era la habitual radiografía Andaluza de abandono en los amontillados brazos del oloroso PSOE de siempre, Susana Díaz, con un olfato político de hacérselo mirar, convocó elecciones anticipadas para después hundirse en ellas. Quien le asesoró en ese sentido se ha cubierto de gloria. Eso pasa cuando las encuestas se cocinan a la medida del jefe, algo así como la solemne majadería que viene saliendo de producciones CIS con el copyright de Tezanos….

El PSOE, cuya longevidad en el Gobierno andaluz es solo comparable a la de “El Caudillo”, ha dado con sus huesos en el suelo

El PSOE, cuya longevidad en el Gobierno andaluz es solo comparable a la de “El Caudillo”, ha dado con sus huesos en el suelo. Nadie lo esperaba. En un desesperado intento de no perder todo el poder, y quedarse a defender el castillo, sus huestes y lo que ocultan sus alfombras, Susana Díaz ha propuesto liderar un Gobierno que llama “Constitucionalista” contra Vox. Vuelve la vieja estrategia del “Doberman” ocultando que el miedo verdadero, el pavor, lo produce abandonar el poder con todo lo que conlleva de pérdida de control sobre el futuro y sobre el pasado.

Su interés pasa por dos opciones: o forma parte de un gobierno, como sea y con quien sea, o convoca nuevas elecciones a ver si moviliza a todos los que ahora mismo se ven en la calle, sin trabajo ni prebendas, y a la segunda acierta.

El PP de Casado ha aguantado el tirón. Desde su elección, el nuevo líder proyecta un mensaje de principios y de valores claro y contundente, estrategia imprescindible para impulsar el proyecto “aznarizador” del PP como “la casa común” de la derecha. Está obligado a liderar un nuevo gobierno que abra las ventanas y ventile Andalucía, un gobierno con quienes no son de izquierdas. El resultado del PP no es bueno, pero la carambola le pone en su mano liderar una alternativa de Gobierno, y esta es la clave donde radica el éxito del proyecto político personal de Pablo Casado y su camino a la Moncloa.

CIUDADANOS lo tiene muy crudo. La mayoría de los votantes han elegido un cambio, y ese cambio solo pasa por la unión de PP, CIUDADANOS y VOX. El resto son milongas. Promoverse como candidato y concitar el apoyo de PP y VOX, o sumarse al candidato del PP. No tienen más opción. Si sus votantes hubieran querido apostar por el PSOE lo habrían hecho sin intermediarios. Es obvio que como se decanten por apoyar a Susana Diaz tienen sus días contados y lo saben.

PODEMOS se define día a día. En su nacimiento reunió el interés y el apoyo del elector desencantado de la crisis, pero ahora navega y se hunde entre las contradicciones de sus líderes, la incoherencia entre lo que predican y lo que viven, y el odio y bilis que derrochan en sus intervenciones guerracivilistas y trasnochadas. Obviamente su única opción pasa por gobernar con el PSOE o por tratar de incendiar la calle, ya lo está intentando…

Y por último tenemos a VOX, que si uno se toma la responsabilidad de leer sus 100 puntos antes de opinar, constataría que ni es extrema derecha, ni fascista, ni misógino, ni inconstitucional. Los casi 400.000 votos recibidos y el análisis de los mismos evidencia que se trata de una propuesta de partido nuevo, transversal, que lo mismo acoge votantes de la derecha que de la izquierda. Que es capaz de aglutinar empresarios, autónomos y “obreros”, que tranquiliza a los mayores y moviliza a los jóvenes. Que trata a los hombres y las mujeres por igual. Un auténtico experimento a estas alturas de nuestra democracia que ha sabido recoger perfectamente el hastío al que me refería al principio para darle forma de proyecto político de futuro… y que además a ese proyecto le llama España.

Tengo la sensación de que acabamos de asistir en Andalucía a un ensayo general, preludio de las Elecciones del año próximo y que se hará notar.

PP, Ciudadanos y VOX están llamados a entenderse

PP, Ciudadanos y VOX están llamados a entenderse. Ciudadanos y PP van a intentar hacerse con todo el espacio electoral que hay entre el PSOE y VOX y la pugna estará en cuál de estos dos partidos va a liderar el cambio y el nuevo gobierno andaluz. No llegar a un acuerdo, y facilitar unas segundas elecciones en Andalucía, puede ser suicida para PP y para Ciudadanos en beneficio de VOX, que entonces podría ocupar todo el abanico que hay desde el PSOE a la extrema derecha… el PP de Aznar reeditado.

PP es un partido tradicional que ha abandonado sus principios, Ciudadanos pretende vivir en la indefinición y es algo imposible, VOX habla alto y claro, la clave es saber quién representa, de verdad, la “vox populi”.