Susana, te queda la E - Francisco G Alcón

Estimada Susana:

Ahí estás, ahí te ha puesto la historia, o la juez Alaya sacando a tu mentor Griñán de la vida pública, da igual, a ti me tengo que dirigir.

Me dirijo a ti como español preocupado, preocupado por el PSOE y preocupado por España. Podría haberme tenido que dirigir a Ramón Jáuregui, a Juan Fernando López Aguilar, a José Borrell, o a cualquiera de esos otros muchos socialistas veteranos, experimentados y excelentemente formados, pero no me preguntes por qué, en estos tiempos de efebocracia, de populismos, de argumentos crudos emplatados de forma minimalista y discursos concentrados en memes que viajan por las redes sociales, resulta que eres la esperanza blanca de la socialdemocracia española. Y como creo que nada es por casualidad, no puedo menospreciar tu valía. Ahí estás, ahí te ha puesto la historia, o la juez Alaya sacando a tu mentor Griñán de la vida pública, da igual, a ti me tengo que dirigir.

Espero que te hagas con la secretaría general del PSOE porque creo que eres lo menos malo que le puede pasar a ese centenario partido y a este país. Para hacerlo tendrás muchos asesores, expertos en comunicación política, un gran conocimiento de tu partido, el apoyo del aparato y seguro que mucho olfato, pero permíteme unos consejos.

Detente a analizar las siglas de tu organización, P, S, O, E.

No contáis ya con esos 300.000 militantes que llegasteis a ser. Tú lo sabrás mejor que nadie pero dicen que no llegan a 150.000, y además radicalizados, díscolos y libres desde que hay menos poder y por tanto menos que repartir.

La “P” de partido no parece una balsa suficientemente sólida tras el naufragio, es una duda si seguirá flotando mucho más tiempo. No me refiero sólo al naufragio de aquella bochornosa reunión del comité federal de octubre del año pasado. Hace tiempo que iba a la deriva, que dejasteis de ser un partido y os convertisteis en la FPSEP (Federación de Partidos Socialistas del Estado Español), de franquicias de marca con más libertad de maniobra que las de comida rápida. Que quien representa al PSOE en Barcelona permita cambiar el nombre de plaza de la Hispanidad, en Fuenterrabía se una al PNV y Bildu para pedir el acercamiento de presos etarras, en el País Vasco pacte debatir sobre el “derecho a decidir” con el PNV o en Girona rechace la inhabilitación judicial de Mas y pida demandar al Estado Español ante la UE, es un drama y si no eres capaz de reconocerlo como tal tenemos un problema mucho mayor que el aparente. Tampoco contáis ya con esos 300.000 militantes que llegasteis a ser. Tú lo sabrás mejor que nadie que tienes amigos en la gestora, pero dicen que no llegan a 150.000, y además radicalizados, díscolos y libres desde que hay menos poder y por tanto menos que repartir. No, definitivamente no tiene mucha pinta de que vayan a actuar como ese ejército que solía ser a la voz de una.

Cada vez resulta más complicado mantener un discurso socialdemócrata prístinamente diferenciado del liberal conservador domesticado que practica el PP

En cuanto a la “S” de socialista, también está la cosa difícil de explicar, y esto no creo que sea culpa vuestra, al menos no es sólo culpa vuestra. La socialdemocracia está en crisis en toda Europa. Cada vez os cuesta más diferenciaros de una derecha, de la que por mucho que os empeñéis en desmarcaros y demonizar, por muchos cordones sanitarios que establezcáis, sabéis que ha abrazado las tesis socialdemócratas. Podrán hacer recortes, tener tentaciones privatizadoras, decir que aspiran a un menor nivel impositivo (decir, porque lo que es hacer, a Montoro me remito), a una mayor liberalización del mercado de trabajo, pero todos esos son matices, lo cierto es que no cuestionan el Estado del bienestar, una educación y sanidad públicas, y los servicios sociales que en cada momento sea posible pagar. Cada vez resulta más complicado mantener un discurso socialdemócrata prístinamente diferenciado del liberal conservador domesticado que practica el PP. En este contexto es casi inevitable la tentación de lanzaros a postulados populistas, como Hamon, Corbyn o Sánchez, o lo que es peor, a olvidar que el 29 de septiembre de 1979 en un congreso extraordinario, y cuatro meses después del órdago de González por no haberlo logrado en el ordinario, el PSOE renunció al marxismo. Buena parte de la militancia parece que esto lo ha olvidado. Sin entrar en el fondo ideológico y lo terrible de que exista la tentación de abrir el debate, si algo está claro es que jugando al populismo y al neomarxismo os arrasan los auténticos, como ha hecho ERC con CDC cuando decidieron jugar al independentismo. En resumen, la “S” es tan complicada de explicar en estos convulsos tiempos, que mejor no pierdas mucho tiempo en intentarlo.

Por mucho en que te empeñes en pregonar a los cuatro vientos tus humildes orígenes trianeros, no representas a los obreros

Con la “O” sí que no tienes nada que hacer, eso es batalla perdida. No acampaste en tiendas de lona en las plazas, no tienes tu foto de la tortilla en el pinar. Naciste entre algodones, en una casa del pueblo subvencionada y con un capullo de rosa en la mano. Eres parte de la casta. Por mucho en que te empeñes en pregonar a los cuatro vientos tus humildes orígenes trianeros, no representas a los obreros. Ya sabemos que los defiendes mejor que los asesores del régimen venezolano, los fabricantes de miseria, desabastecimiento y hambre, pero ellos ya han ganado esa batalla en el imaginario colectivo, y eso no lo recuperas aunque le pidas prestada a Felipe la chaqueta de pana de los mítines o guiñes a los estibadores (que por cierto, ya te vale, si querías que te identificaran con el mundo obrero, podrías haber elegido un colectivo que ganara menos de 4.000 al mes de media).

Tienes la suerte de tener la posibilidad de recuperar para la izquierda una bandera que hace mucho tiempo abandonó. Otras socialdemocracias europeas no tienen esta oportunidad porque ellos nunca la despreciaron

Te queda la “E”, Susana. Aprovéchala y apréciala en lo que vale. Tienes la suerte de tener la posibilidad de recuperar para la izquierda una bandera que hace mucho tiempo abandonó. Otras socialdemocracias europeas, la francesa, alemana, italiana, no tienen esta oportunidad porque ellos nunca la despreciaron. La derecha francesa no puede tildar a la izquierda francesa de antifrancesa, la española sí. Habéis renunciado por no sé qué especie de atávico complejo a defender nuestra casa común. ¿Eres consciente de la cantidad de socialistas y ciudadanos de izquierda huérfanos de partido y de país que tenéis repartidos por toda la geografía española? ¿Sabes cuanta gente de izquierda está votando al PP o a Ciudadanos por la única razón de que con ellos no ven peligrar, o no ven peligrar tanto, los cimientos de este edificio llamado España?

En el actual clímax del pulso secesionista sería un error defenderla desde la visceralidad nacionalista española, todo lo contrario, defiende el patriotismo constitucional, deja las patrias personales para la intimidad de cada cual. En torno a ello tienes todo un discurso progresista inapelable que articular, el discurso de la igualdad, de la solidaridad, del proyecto de país sin olvidar que la “E” de España también es la “E” de Europa. ¿De verdad no ves la necesidad de que este país vuelva a sentir esa ilusión colectiva perdida? La mejor baza para rearmar al PSOE de argumentos es la defensa de la unidad de España enraizada en nuestra preciosa diversidad y pluralismo, unidad que los nacionalistas combaten, la izquierda radical (ese espectro que va desde Sánchez a Garzón, y liderada ya inevitablemente por Iglesias), niega o menosprecia, y sobre la que vuestros franquiciados catalanes y vascos en el mejor de los casos dudan. Es el momento justo para reivindicar España, la Constitución, la Transición, de recuperar consensos básicos con los adversarios políticos y reconocer a los verdaderos enemigos de la democracia. Es el momento de hacer esa pedagogía y tapar la boca a toda esa chiquillería desagradecida, atiborrada de derechos por los que no tuvieron que sacrificar nada, borracha de bienes y servicios, cargada de agravios por falta de perspectiva, indignada por defecto, esos que menosprecian a González, a Guerra, a Morán, a Solana, a todos esos ilustres socialistas que levantaron este país, y es el momento de hacerlo desde la izquierda, una izquierda que recupere la sensatez perdida, que hable de progreso social, de justicia y de igualdad.

Ojalá, pero no hace falta que lo hagas por principios, ya sé que sabes que los principios en política son un pesado lastre que dificultan más que ayudan a ganar elecciones o incluso a seguir presentes en los parlamentos. Ojalá, pero tampoco como estrategia, eso requiere mirada larga, convicciones, programa, trabajo…, no hace falta. Hazlo aunque sea como táctica. Seguramente podrás ganar a Sánchez con la maquinaria del aparato, tirando de teléfono y ese clientelismo interno que tan buenos resultados ha dado siempre a PP y PSOE, pero reconoce que sería mucho más conveniente, además de ganar a Sánchez, recuperar un partido imprescindible para España, que consiga poner al marxismo-populismo en ese rincón del que nunca debió salir, el que le corresponde en cualquier democracia occidental de cualquier país que funcione.

 

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