Ser anónimo en redes sociales - Julio Lleonart

El Partido Popular levantó una polvareda a finales del 2017 al declarar que pretendía limitar los perfiles falsos y el anonimato en redes sociales. Y digo pretendía porque por mucho que se diga que ha presentado medidas, o que está trabajando para limitar el anonimato en redes sociales lo que ha hecho por el momento es presentar una PNL (es decir, una proposición NO de ley) en una rueda de prensa y registrarla ante el Congreso. Lejos de epatarnos con la declaración de intenciones, la PNL entera podéis encontrarla aquí, os dejo el texto de la proposición que realmente vale la pena leer, es decir, la propuesta:

  1. Determinar cuáles son los mecanismos que permitan proteger la identidad digital del usuario en determinados servicios de la red contra el uso fraudulento de sus datos personales, potenciando la implantación de esos mecanismos en la interacción de personas físicas y jurídicas en internet.
  2. Estudiar la necesidad de elaborar un plan integral de seguridad y buenas prácticas en internet, que incluya la formación de usuarios (particulares, empresas, centros escolares…), con el objeto de evitar las consecuencias negativas de la suplantación de identidad, el acoso en la red y otras amenazas.
  3. Acabar definitivamente con la impunidad del anonimato en internet, en caso de un posible delito, y modificar las leyes para restringir y limitar el acceso a la red de todos aquellos que las incumplan.
  4. Crear protocolos de colaboración eficaces entre las empresas proveedoras de infraestructuras y servicios de internet y la Administración de Justicia para facilitar la actuación de jueces, fiscales y fuerzas de seguridad y cumplir las resoluciones judiciales.
  5. Arbitrar medidas para que los proveedores de servicio de internet requieran la identificación de los usuarios, mediante su identidad administrativa real, de forma previa a la utilización de dichos servicios.
  6. Perseguir las acciones delictivas que se realizan en internet con la misma eficacia y agilidad que fuera de la red.

La vía legislativa seria, nunca puede proceder de una Proposición No de Ley, ya que son meramente declarativas y no tienen fuerza legal para implementar las medidas o las propuestas que se realizan

Si atendemos a lo que se propone, que en realidad, para aquellos conocedores de cómo funciona legislativamente el Congreso de los Diputados, sabréis que la vía legislativa seria, nunca puede proceder de una Proposición No de Ley, ya que son meramente declarativas y no tienen fuerza legal para implementar las medidas o las propuestas que se realizan. NO estamos hablando de ninguna limitación de derechos de los usuarios. NO está el PP acabando con el “anonimato” de los usuarios per se. De hecho, si se quiere complementar la PNL propuesta por el PP aquí van unos cuantos puntos adicionales para hacer la jugada redonda:

  1. Asegurar y garantizar que de forma pública (es decir, el perfil que se muestre hacia el exterior), cualquier usuario puede ser completamente anónimo. Sin ser obligado a mostrar nombre real, dirección, teléfono o email de contacto.
  2. Proteger el derecho a ser anónimo de cualquier usuario de internet en las redes sociales, persiguiendo legalmente a todos aquellos que se dedican a forzar, sacar del anonimato, someter a escarnio a todos aquellos que han decidido ser perfiles anónimos en redes sociales.

Y a la sazón, creo que el punto 5 de la PNL del PP debería modificarse, para que en lugar de hablar de los proveedores de internet (Telefónica, Vodafone, Orange, Ono, etc.) que YA requieren la identificación de los usuarios, se especificase que deben ser las empresas como Twitter o Facebook y demás redes sociales las que requieran que para el alta en sus plataformas, los usuarios tienen que aportar una identidad administrativa real, que quedará salvaguardada por la LOPD, y que sólo podrá ser requerida por los departamentos de delitos telemáticos de la Policía Nacional o la Guardia Civil cuando haya comportamientos que sean constitutivos de delito.

En la propuesta el Grupo Popular no se encuentra un ánimo censor en el cuerpo propositivo

Lejos del escándalo que se ha montado por parte del PSOE, Ciudadanos, ERC, o el PdCat o de parte de un grupo ruidoso de defensores del anonimato en redes sociales (para poder decir lo que se quiera con total impunidad en la mayoría de los casos), en la propuesta el Grupo Popular no se encuentra (ni serán capaces de conseguirlo a través de una PNL) un ánimo censor en el cuerpo propositivo, el texto que acompaña la parte propositiva es literatura, poco más. Y valorar las propuestas por la intencionalidad que se les atribuye es populismo, no política pensada en los ciudadanos.

¿Por qué creo que la actividad de los usuarios o su identidad tiene que ser regulada por un lado para ser protegido el anonimato (si se escoge) pero facilitando que si se cometen delitos sea fácil poder identificar a los usuarios que lo han cometido?

Si en la vida real, la que no es digital, cualquier usuario realiza apología del odio de forma pública, insulta o agrede de forma violenta (verbal o física), está cometiendo un delito… en la vida virtual también debería ser así

Porque las redes sociales se han convertido en un resquicio de impunidad, en un sumidero de barbaridades donde se desean agresiones, violaciones, insultos que rozan la apología del odio. Emitidos por cualquiera, contra cualquiera. Puestos en una balanza, si escarbamos entre los millones de tuits (sólo en España) no hay una ideología más agresiva que otra, no son usuarios de izquierdas o de derechas los que más cometen este tipo de actividades, son todos. Y si en la vida real, la que no es digital, cualquier usuario realiza apología del odio de forma pública, insulta o agrede de forma violenta (verbal o física) está cometiendo un delito, en la vida virtual también debería ser así, y debería ser fácil identificar a quién está cometiendo el supuesto delito.

Pero por otro lado, el deseo de permanecer anónimo de forma pública tiene que ser protegido. Sin excepciones. Independientemente de que te llames Pastrana (@JosPastr), Esparroquí (@Esparroqui) o Barbijaputa (@Barbijaputa). Es de remarcar que en España ciertos medios y tuiteros de izquierdas se lanzaron a criticar la propuesta del Partido Popular, a la vez que defendían el derecho al anonimato de usuarios como Barbijaputa (@Barbijaputa), pero en el momento en el que a raíz de un tuit de Rufián emitido contra Pastrana, se terminó descubriendo y mostrando de forma no consentida la identidad real (administrativa) de éste, tuiteros como Ana Pastor compartieron (sin tapujos) la identidad administrativa de Pastrana, sin temor a contradecirse a sí mismos, cuando meses antes criticaban la iniciativa del Partido Popular. Lo mismo pasó con Esparroqui, este tuitero celebró y compartió la identidad administrativa de Pastrana, y fue pagado con la misma deleznable moneda, una serie de usuarios aventuraron cuál podría ser la identidad administrativa de Esparroqui y lo movieron (sin permiso), generando virales a su alrededor.

Garantizar el anonimato en público, y asegurar que quien cometa delitos sea identificable de forma rápida para poder ser “procesado” 

Es difícil que la propuesta del PP salga adelante, es más difícil todavía que alguien del PP lea este artículo y se apreste a modificar la PNL antes de su votación, o que alguien del PP o de Ciudadanos, o del resto de grupos lea esto y proponga una transaccional en la línea que planteo para que al menos haya una intencionalidad clara, política, para garantizar el anonimato en público, y asegurar que quien cometa delitos sea identificable de forma rápida para poder ser “procesado” como si cometiese un delito en “la vida real”.

Pero vale la pena, al menos, reflexionar sobre ello en voz alta. Como siempre, para conseguir unas redes sociales más respirables, menos pútridas, más humanas, con un comportamiento más social y responsable. Y con menos impunidad, pues cuando la impunidad ante el delito impera, la democracia retrocede. Y, por desgracia, cada día que pasa los “defensores de la libertad de expresión” en redes sociales, que suele ir acompañada de la impunidad de decir lo que se quiera sin enfrentarse a consecuencias legales (aunque esté tipificado su comportamiento como delito), consiguen que lejos de profundizar en la democracia en redes sociales, la vayamos perdiendo cada vez más.