Libertad de expresión no está amenazada - Julio Lleonart

Estas semanas han estado sucediéndose una serie de hechos que llevaron hace unos días a que Helena Resano, del informativo de la tarde (a las 14 horas) de laSexta, arrancase con la siguiente afirmación: “Hoy hemos tenido que mirar varias veces en qué día y año estamos. Parece difícil comprender decisiones judiciales como la del cantante Valtònyc, el secuestro de Fariña o la retirada de una obra de arte de ARCO por entender que es incómoda”. Os dejo con el link al corte (que laSexta remarca que ha sido una reflexión muy aplaudida).

Claro, uno oye estas cosas, lo relaciona con que la televisión sigue siendo el medio más escogido por los usuarios para informarse, y con la baja calidad de atención y comprensión lectora de nuestro país… Y se echa a temblar. No porque crea lo que dice Helena Resano (aunque estoy convencido de que ella cree en lo que ha dicho) sino porque creo que mucha gente puede creerlo, y eso me aterra ¡porque no es verdad!

Cualquier tiempo pasado no fue mejor, y antes no había mayor libertad de expresión que ahora

No, cualquier tiempo pasado no fue mejor, y antes no había mayor libertad de expresión que ahora, y antes también se decían algunas de las cosas que se dicen ahora y también había demandas… Otra cosa es que tal vez antes no había Twitter, estas cosas no iban en los telediarios y no había un descrédito imperante y rampante (sin pruebas que lo justifiquen) achacado a nuestras instituciones o nuestros políticos.

Caso Valtònyc. Un rapero, joven, hace lo que hace el rap, provocar con lenguaje en muchas ocasiones violento, y traspasa la línea de la libertad de expresión y cae en lo que judicialmente se ha considerado que es enaltecimiento del terrorismo, amenazas e insultos a la Corona. Todos ellos, delitos que estaban tipificados en el Código Penal antes de que él escribiera o publicara esas canciones. No le viene de sorpresa. De hecho, lejos de amilanarse o retractarse, tras su sentencia que dictamina prisión de 3 años y 6 meses, Valtònyc ha sacado un nuevo single (ya retirado) en el que arremete con igual o mayor dureza contra todos los que arremetía, y por lo cual ha sido juzgado y condenado.

Caso Pablo Hassel. Un reincidente que ha sido condenado estas semanas por delitos de enaltecimiento del terrorismo con agravante de reincidencia, injurias y calumnias contra la Corona y las instituciones del Estado por el contenido de 64 mensajes publicados en Twitter y una canción en YouTube. Su respuesta es que va pasar a prisión por delitos de opinión. Él lo repite, Twitter lo compra, los medios lo amplifican y ya tenemos un problema.

En caso de que se demuestre que no hay delito al honor, la obra será liberada y podrá seguir su curso (que es bueno, ya que lleva varias reimpresiones, está agotada, y en su día fue alabada por Mariano Rajoy como una obra muy bien documentada)

Caso Fariña. El periodista y escritor Nacho Carretero publica un libro en 2015 en el que habla del narcotráfico en Galicia y realiza una serie de conexiones. Entre ellas, menciona un hecho, en unas pocas líneas, que el exalcalde de O Grove (Pontevedra), José Alfredo Bea Gondar, tenía vínculos con el narcotráfico. Estos hechos fueron confirmados por la Audiencia Nacional, pero posteriormente el Tribunal Supremo revocó la sentencia de la Audiencia, aunque por un defecto de forma, no entró en los hechos que confirmaba la Audiencia. Esto ha servido para que Bea Gondar interponga una demanda por supuesta vulneración de su derecho al honor. Y ello ha llevado a la magistrada a dictaminar el secuestro de la obra y la prohibición de reimpresión (bajo caución de 10000€ impuesta al demandante, que ya ha depositado, por posibles daños). En caso de que se demuestre que no hay delito al honor, la obra será liberada y podrá seguir su curso (que es bueno, ya que lleva varias reimpresiones, está agotada, y en su día fue alabada por Mariano Rajoy como una obra muy bien documentada).

Caso ARCO… Un artista llamado Santiago Sierra expone su obra gracias a una galerista (Helga Alvear) en la feria ARCO. La obra se llama Presos políticos en la España contemporánea. Clemente González Soler, presidente del Comité Ejecutivo del recinto ferial, solicitó a la galería de Helga Alvear la retirada de la obra por entenderla incómoda u ofensiva. La galerista, temiendo no ser invitada o ser vetada en próximos certámenes, accedió con premura. La cuestión trascendió a los medios, hubo indignación (lógico) e IFEMA ha tenido que “disculparse” por su acción y exceso de celo asumiendo que fue una mala decisión y no deberían haber descolgado la obra.

¿Se puede insultar impunemente, amenazar, enaltecer al terrorismo so pretexto de que es arte o humor?

Expuestos los cuatro casos, ¿hay un problema con la libertad de expresión en España? No, no lo hay, no hay problema alguno. Se puede decir lo que se quiera y criticar lo que se considere, por escrito, en televisión, en radio, en internet, por la calle… Ahora bien, ¿se puede insultar impunemente, amenazar, enaltecer el terrorismo so pretexto de que es arte o humor? No, no se puede.¿Por qué? Por un lado porque vivimos en sociedad y si pudiésemos hacer todo eso esto sería el salvaje oeste y todos nos tomaríamos la ley por nuestra mano… Y por otro, porque tenemos leyes (para prevenir ese salvaje oeste por otro lado). Leyes que están ahí, publicadas, que son interpretables por nuestros tribunales y nuestros jueces, que ofrecen garantías, diversas posibilidades de recurso, etc.

En el caso de los raperos Valtònyc y Hassel, las sentencias prueban que se cometen diversos delitos tipificados; aplaudir las acciones y asesinatos de ETA no es una opinión, es un delito. Amenazar de muerte a personas y pedir que se acabe con ellos no es una opinión, es un delito. Amenazar a la familia real no es una opinión, es un delito (como amenazar a cualquier familia, por cierto, pero en este caso de forma específica es un delito concreto).

¿Puedo yo decir que quiero en España una República porque considero que estaría mejor gestionada, o que considero que que exista derecho de sangre y se herede la jefatura de mi estado es anacrónico? Puedo, y lo digo. ¿Puedo pedir transparencia a la Corona y considerar que estuvo mal que el Rey emérito fuese de caza al extranjero acabando con especies protegidas y que me gustaría saber si en época de crisis eso se pagó con dinero público? Puedo, y lo digo ¿Tendré represalias? Ningunas, porque estoy dando mi opinión, me ampara mi libertad de expresión y no cometo delito alguno.

Esa es la diferencia. La ENORME diferencia. Pero dicho esto, considero que la pena de privación de libertad es desproporcionada. Y que lo que debería imponérseles es la sanción económica (elevada), la retirada de sus obras y una inhabilitación para cargo público o ejercicio de funcionario en la administración pública. Pero ese es otro debate, sobre la proporcionalidad de las penas en este país que queda para otro artículo.

Opinar sin bajar al terreno de los hechos es fácil, pero no es lo que deberíamos hacer si queremos forjarnos opiniones sobre libertad de expresión y derechos conculcados

El caso Fariña es un caso de protección de una persona, un ciudadano, que cree que sus derechos han sido vulnerados. Cuando se dirima finalmente habrá dos soluciones. El juez considerará con los hechos que tiene y la información que tiene que: o bien no se ha vulnerado ese derecho, con lo cual el demandante tiene que resarcir al demandado, o bien sí se ha vulnerado, con lo cual el demandado tiene que resarcir al demandante. Opinar sin bajar al terreno de los hechos es fácil, pero no es lo que deberíamos hacer si queremos forjarnos opiniones sobre libertad de expresión y derechos conculcados.

Y el tema de ARCO, sinceramente, es un error de gestión como una catedral, una equivocación por parte de IFEMA (y yo esperaría o demandaría dimisiones en el Comité). Pero no hay censura, la obra fue reproducida por decenas de periódicos (que no se han secuestrado) por medios de comunicación (que no se han intervenido), se ha comprado por parte de una persona que podía hacerlo (ya que valía su dinero) y nadie se lo ha impedido… No, no es censura; no, no hay un problema de libertad de expresión (ya que los nacionalistas catalanes siguen diciendo que hay presos políticos, igual que los radicales vascos cuando mencionan a terroristas en las cárceles). Simplemente es una gestión nefasta que generó un problema mayor que si la obra hubiese sido expuesta, como debería haber sido.

Puede que me quede solo, pero a la luz de estas reflexiones, creo que tenemos una sana libertad de expresión en nuestro país. Que goza de buenas protecciones. Y que quien termina con penas judiciales no es por ejercer su libertad de expresión y que ésta sea mermada, es porque comete delitos tipificados en el Código Penal o porque infringe normas, o vulnera derechos de otros ¿Y vosotros? ¿Qué opináis?