La opinion publicada - Mario Lopez Barea

“Los periodistas no tienen que dar las noticias, sino educar a las masas”, Joseph Stalin

La repercusión mediática alcanzada por cualquier hecho tiene directa y estrecha relación con la ‘alarma social’, con el clamor popular en uno u otro sentido. Cuál sea ese sentido también tiene mucho, demasiado que ver, con el enfoque que la TV y los opinadores más populares transmitan a su audiencia.

Los colectivos que tienen por objeto la agitación social y el descrédito de nuestras instituciones, han desatado una campaña desaforada para transmitir la sensación de impunidad e injusticia

Asistimos a una sucesión de protestas, generalizadas en el espacio y el tiempo, con una coordinación admirable y un eco mediático inmenso, como respuesta a la polémica sentencia de “La Manada”. Un grupo de energúmenos que como diversión tienen por objeto tener sexo en grupo con una chica, a la que seducen-convencen-engañan para llevarla a un portal donde abusan de ella.  Han sido condenados a 9 años de prisión por estos hechos, pero los colectivos que tienen por objeto la agitación social y el descrédito de nuestras instituciones han desatado una campaña desaforada para transmitir la sensación de impunidad e injusticia.

Tres chicas huidas de un centro de menores en Alicante han sido retenidas y violadas durante 24 horas por 10 hombres que forman parte de una “peligrosa banda juvenil” organizada y jerarquizada. Esta noticia, bastante más grave, ha pasado desapercibida. Del mismo modo, hay que rebuscar en el cuerpo de la noticia para descubrir que los peligrosos agresores son de origen argelino.

No se conocen concentraciones de repulsa hacia los autores ni de apoyo a las víctimas, menores de edad, o peticiones de dureza en la aplicación de la ley.

“No se vayan todavía, aún hay más”

ETA asesinó a 60 mujeres y 23 menores, además de producir centenares de viudas y huérfanos, sin que feministas o defensores de los derechos de la infancia clamen por justicia y reparación

Desde que el zapaterismo vio que su legado iba a ser ruina económica y desastre autonómico, con irrelevancia internacional incluida, decidió buscar el Nobel como pacificador. Pactó la legalización de unas siglas para dar continuidad a justificadores y adláteres filoetarras. Les ofrecía ‘parte del pastel’, pese a estar derrotados por las FCSE, a cambio de que dejaran de matarnos. Tan escandalosa e indigna rendición fue avalada por Rajoy que continuó con esa ‘hoja de ruta’, pero al parecer ni uno ni el otro merecen reproche.  Los medios lo vendieron como un logro, y llevan años manteniendo esa versión de la ignominia, contra toda evidencia. Es más, ETA asesinó a 60 mujeres y 23 menores, además de producir centenares de viudas y huérfanos, sin que feministas o defensores de los derechos de la infancia clamen por justicia y reparación.

Una resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos permitió a Inés Del Rio – una etarra autora de 24 asesinatos por los que fue condenada a 3.828 años de cárcel – salir de prisión tras cumplir 26 años de esa pena milenaria. Trece meses de cárcel por cada asesinato. Esa sentencia supuso de facto la derogación de la Doctrina Parot. Tristemente tuvo mucho que ver en ese fallo, contrario a los intereses de las víctimas y la sociedad española en general, un magistrado del Tribunal Europeo designado a propuesta del gobierno de España cuando lo dirigía ZP.

Y de nuevo las feministas nada tuvieron que oponer a la liberación de esos peligrosos delincuentes sexuales

La fulgurante admisión de los recursos de etarras, y otros peligrosos criminales – varios de ellos violadores en serie no rehabilitados – condenados a largas penas, que la propia Fiscalía no tenía claro, los puso en la calle sin que la opinión publicada pusiera demasiado reparo ante una situación a todas luces escandalosa y preocupante. Y de nuevo las feministas nada tuvieron que oponer a la liberación de esos peligrosos delincuentes sexuales. Lógicamente los medios no incidieron en esta sucesión de despropósitos, por lo que la sociedad no mostró la indignación que sería de esperar.

Se está celebrando en Andalucía el juicio por la mayor trama de corrupción de España, cuantitativa y cualitativamente, los ERE. La Audiencia de Sevilla juzga a 22 ex altos cargos socialistas de la Junta de Andalucía acusados de crear un sistema de «reparto discrecional» de ayudas, y la cantidad presuntamente malversada asciende a 855 M€ entre 2000-11. El Fiscal pide para José Antonio Griñán 6 años de cárcel y 30 de inhabilitación por prevaricación y malversación, y 10 años de inhabilitación para Manuel Chaves por prevaricación.

Sí, la corrupción, esa lacra que tanto preocupa a la ciudadanía y que ha aupado a Pablemos como catalizador de esa preocupación y descontento. Paradójicamente esos adalides, ‘representantes’ de los indignados, se están significando por el nepotismo y las redes clientelares que están tejiendo.

Pues nada, ni el juicio ni los comportamientos dignos de la ‘casta’ más rancia de los nuevos merecen la atención de los medios, con lo que esa opinión publicada se dirige de manera furibunda a ‘hacer justicia’ con quien hace siete años – ¿quién y para qué guardó ese vídeo? – se llevó dos productos cosméticos sin pagar.