La caverna y los presos de ETA - Niko Gutiérrez

Un destacado ideólogo del nacionalismo vasco, el Sr. Koldo Mediavilla, trasladaba en su blog el pasado fin de semana, la poca virtud que tiene SARE, Red Ciudadana para la Defensa de los Terroristas Presos, a la hora de convocar una marcha por los terroristas encarcelados, marcha que se celebrará en Madrid durante el próximo mes de octubre.

Según él, el mal de esa estrategia era que se centraban en la búsqueda de protagonismo, con cierto exhibicionismo, y confiaba en que les hagan rectificar aquellos que más padecen las consecuencias de la existencia de los presos; su argumento principal era el de evitar que despierte la caverna española.

No es necesario señalar que el nivel de hipocresía del Sr. Mediavilla, miembro del Euskadi Buru Batrzar, no tiene límites, más aún, cuando su partido, el EAJ-PNV, mantiene pactos con la caverna institucional en el ámbito presupuestario y en multitud de políticas sectoriales, pactos que son permanentes y gozan de una salud excelente.

Bien es cierto, que la caverna social ha surgido como respuesta a políticas o iniciativas sociales que invaden la libertad de un gran número de ciudadanos no nacionalistas que, en numerosas ocasiones, han visto como gracias al terror de ETA o bajo propuestas auspiciadas por la banda o sus adláteres les han pretendido arrebatar parte de su entidad política como ciudadanos.

Para evitar el despertar de la caverna, el PNV debiera iniciar un camino mucho más sencillo: abandonar su anhelo de seguir obteniendo réditos políticos por la existencia de ETA

Para evitar el despertar de la caverna, el PNV debiera iniciar un camino mucho más sencillo: abandonar su anhelo de seguir obteniendo réditos políticos por la existencia de ETA, abogar por el esclarecimiento de los crímenes de ETA sin resolver, perseguir la detención de Josu Ternera – el Parlamento Vasco todavía no se ha posicionado sobre el tema- o renunciar a la estrategia de blanquear la historia criminal de ETA, mezclándola con el franquismo, la tortura, y todo aquello que se le ocurre; y reconocer, por último, que ha sido la Guardia Civil quien ha disuelto de facto a la organización terrorista.

Quisiera apuntar algunas consideraciones que empañan en la actualidad la evidente desaparición de ETA

Con toda seguridad, el PNV obtendría sus frutos si se animara a seguir ese guión, la “caverna social” desaparecería con toda seguridad, pero como no es previsible que lo haga en breve, quisiera apuntar algunas consideraciones que empañan en la actualidad la evidente desaparición de ETA. Es necesario considerar que el mero arrepentimiento o la disolución de la banda como un punto de inflexión para que los etarras obtengan beneficios penitenciarios es un error, ya que traiciona el principio constitucional que señala que las penas privativas de libertad estarán orientas hacia la reeducación y reinserción social.

El hecho de que un etarra encarcelado obtenga beneficios penitenciarios por expresar que aquello estuvo mal, nos sitúa ante una sociedad que ha dado pábulo a un criterio moral, personal- se habrá arrepentido o no, la verdad no importa-, mientras que habremos abandonado la exigencia mínima sobre el cumplimento de normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad, la ética. Si un violador en serie prometiera ante el juez tomar un zumo de bromuro todas las mañanas y este lo dejara en libertad, el escándalo social sería mayúsculo.

No es necesario señalar que la forma de corroborar la moral de estos individuos y no traicionar la exigencia ética que debe regir en toda sociedad democrática es que colaboren con el esclarecimiento de los crímenes de ETA sin resolver, que digan dónde están los desaparecidos y que delaten a aquellos miembros de la banda cuyos asesinatos todavía están impunes.

Y, por otro lado, estaremos traicionando el verdadero relato, lo que debe quedar en la memoria colectiva, para las generaciones venideras, que no es otra cosa que la de señalar a los verdaderos artesanos de la paz, los que han sido capaces de derrotar a ETA instaurando el Estado de Derecho, los que han disuelto a la banda criminal, sin circos, con profesionalidad, los funcionarios del estado que se ponían el tricornio cada mañana para garantizar la Libertad de una parte de la sociedad vasca que no era nacionalista.

Cada etarra excarcelado sin cumplir su pena o haciendo trampas en su cumplimiento, dará oxígeno a los motivos políticos por los que asesinaron, y esos principios totalitarios nos guste o no, seguirán vigentes

La sociedad vasca y española no tiene ningún problema en mantener unos cuantos años más a los etarras en la cárcel, es de justicia, otros delincuentes lo están, y un etarra no dista tanto de un violador, uno actúa por hambre de país y otro por apetito sexual. De lo contrario, habremos ganado un titular de periódico, con toda seguridad unos miles de tuits, pero cada etarra excarcelado sin cumplir su pena o haciendo trampas en su cumplimiento dará oxígeno a los motivos políticos por los que asesinaron, y esos principios totalitarios nos guste o no, seguirán vigentes.