Despoblacion - JA Buedo

Evidentemente el tema de la despoblación se ha puesto de moda y está pisando con fuerza la superficie de la arena política, como demostraron las últimas campañas electorales. Ahora bien, no es un asunto nuevo; si acaso cambia su fisionomía, que se trasforma como también lo hace el sentido que le da cada sociedad.

Nos hallamos ante un contexto asociado a la implantación de las sociedades industriales: el crecimiento de las ciudades a costa de las zonas rurales. Julio A. del Pino y Luis Camarero registran los puntos más destacados de esta problemática en el artículo “Despoblamiento rural. Imaginarios y realidades”[i]. Advierten aquí que toda deliberación que se haga sobre la despoblación requiere la indicación previa de que “una parte del problema tiene que ver con las miradas urbanas a lo rural, con el sentimiento de pérdida, con la búsqueda de vínculos comunitarios, de regresos a lo natural y de recreaciones patrimoniales”. Lo que comporta que nos encontramos ante un asunto de desequilibrio entre lo rural y lo urbano, según describen estos profesores del Departamento de Sociología I de la UNED.

Además, ese análisis deja constancia de que no se puede perder de vista la visión territorial en el instante de abordar el mapa del despoblamiento rural en el Estado español, al existir “diferencias sustanciales” –destacan- entre las diversas comarcas rurales. Esta contingencia les lleva a algunos indicadores como la densidad de población, las tasas de envejecimiento o la masculinización, entre otros, a partir de los datos del censo de 2011. Y estos resultados les permiten clasificar las comarcas rurales de acuerdo con cuatro situaciones:

  1. Comarcas en las que existe un crecimiento vegetativo de la población como consecuencia de la menor emigración y de las altas tasas de inmigración.
  2. Comarcas con crecimiento vegetativo y sustitución de la mano de obra local por foránea.
  3. Comarcas en las que se está produciendo una sustitución de la mano de obra local y la población activa local por mano de obra inmigrante pero con disminución de población.
  4. Comarcas que acusan un fuerte descenso de población y crecimiento vegetativo negativo a causa de la emigración constante de efectivos de población activa. En este cuarto apartado las cifras son ciertamente muy graves puesto que encontramos densidades por debajo de 10 habitantes por km2; con tasas de envejecimiento que señalan que más del 35 % de la población es mayor de 65 años; en las que la población infantil y también la juvenil se sitúan por debajo del 15 %; y donde la llegada de nueva población no alcanza el 10 % de la población.

En conjunto constituye una gran referencia que, armonizado con otros trabajos e investigaciones[ii], han logrado una valoración bastante fidedigna a la hora de hacer frente con garantías a este trance. Se halla éste abierto a la intervención política, económica y social en el ámbito de la despoblación y de la acción demográfica, como dio testimonio el propio Defensor del Pueblo en su “Informe Anual 2018”, presentado el 11 de junio de 2019[iii]. La gran alerta que encierra su separata es rotunda: “Si no hay reformas, España será un país aún más viejo y con más soledad”. Francisco Fernández Marugán expresó en la presentación al Congreso de ese documento que la solución pasa por “hacer reformas con dos exigencias: que satisfagan a las generaciones presentes y que no pongan en riesgo el progreso de las generaciones del futuro”. En este sentido, ha trasladado la urgencia de que las administraciones públicas faciliten a los habitantes de aquellas zonas más afectadas por la despoblación, principalmente del medio rural, los servicios básicos que les garanticen sus derechos en igualdad de condiciones que los de la España habitada.

Es una urgencia que ha sido asimismo cuantificada, según delatan las cifras del Instituto Nacional de Empleo, que ya ha vaticinado que en 2033 uno de cada cuatro españoles tendrá 65 años o más, es decir, doce millones de personas frente a los alrededor de nueve de la actualidad; dentro de 50, la cifra se elevará a cerca de 15 millones. En 2068, casi siete millones habrán cumplido o superado los 80, una cifra que duplica los casi tres millones actuales.

A esto se une que la tasa de reposición, cuya cifra suele situarse en 2,05 hijos por mujer, está muy por debajo en el caso de España desde 1981, «y no es previsible, al menos a corto y medio plazo, un repunte sostenido». Sin olvidar que el país cuenta con una de las cifras de esperanza de vida más altas del mundo.

Para paliar esta situación, realzó en aquel acto el papel de la población extranjera, que ya alcanza el 13 %, y que puede mejorar hasta cierto punto la preocupante situación demográfica. Y no pasó tampoco por alto la «actitud abierta» de los españoles con los inmigrantes, incluso tras el notable incremento de las llegadas por vía marítima el año pasado, que “no dio origen a un incremento significativo de la polarización del ambiente social”. En realidad, incidió Fernández Marugán que “el impacto demográfico de los flujos migratorios en 2018 pone de manifiesto que la migración de reemplazo y el crecimiento vegetativo positivo de la población extranjera contrarrestan la crisis demográfica autóctona”.

Sin embargo, es necesario subrayar cuanto afirma el epígrafe “La situación demográfica en España”, donde señala que “es de interés destacar lo expresado por Pilar Burillo-Cuadrado, investigadora de la Universidad de Zaragoza, que ha elaborado un mapa en el que destaca que solo el 5 % de la población española vive en el 54 % del territorio. Este territorio corresponde a 4.375 municipios, que son, igualmente, el 54 % de los 8.131 municipios que existen en nuestro país. El cuadro y el mapa elaborados por la citada investigadora -documentos que se incorporan al informe-, recogen con meridiana claridad los datos demográficos y las zonas de lo que se viene llamando áreas españolas escasamente pobladas(Cuadro 19). La distribución precisa de las áreas ahí enmarcadas engloba un cuadro bien agrupado de las mismas (Gráfico 14), realizado por la citada investigadora.

A la vista de lo advertido, desde el Laboratorio de Iniciativas Demográficas de la España Vacía, en el que colaboro como sociólogo y geógrafo, hemos trasladado a diversas autoridades autonómicas –entre otras al presidente y al vicepresidente de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, una de las más afectadas por el despoblamiento en las zonas rurales- la necesidad de dirigirse al presidente del Gobierno español con el objetivo de subrayarle a éste que una de las primeras leyes a aprobar en la próxima legislatura es la Ley Estratégica de Medidas de Actuación Urgente y Financiación del Reto Demográfico en el Medio Rural Español. Algo equivalente a cuanto afirma la primera conclusión del II Congreso Nacional de Despoblación en el Medio Rural, celebrado en Huesca los días 22 y 23 de junio de 2019.

Las resultados de este evento permiten entender que las arrugas en la población requiere eliminar los desajustes entre población, riqueza y empleo. Principalmente porque “los efectos de las desigualdades y la persistencia de las duras consecuencias sociales que trajo la crisis económica de 2008, están apuntando directamente al techo del edificio intergeneracional, que siempre va de la mano del tácito pacto de cualquier futuro para el desarrollo macizo y fluido de los equilibrios y de la paz social duradera”[iv].

Son problemas de largo alcance, que pasan por la inevitable atención de asuntos prioritarios de carácter social; o por mejor decir, necesitan una específica «política social en favor del cambio demográfico». Apta para “atender la demanda de los recursos naturales próximos, la fundamentación y la reorganización de los tiempos de trabajo y ocio, reparar con recursos bien aplicados la situación de los jóvenes, potenciar los papeles singulares del reconocimiento social de la mujer, evitar las tensiones sociales, ampliar la habitabilidad del medio rural, eliminar la exclusión social con el incremento de la calidad de vida e incrementar la dignidad total”[v] de los ciudadanos españoles.

Esta nueva política social pasa por llevar a la práctica el conjunto de determinaciones a las que se llegó en el citado II Congreso Nacional DMR, iniciativa impulsada por la FEMP y la Diputación Provincial de Huesca que contó con la participación de 400 personas, entre los que se hallaban expertos, responsables institucionales y otros conocedores de la situación que ha generado la despoblación en buena parte de la llamada España del interior.

El objetivo de la cita se centró en poner freno a la amenaza de desaparición a la que se enfrentan muchos municipios y proponer e impulsar medidas para llenarlos de vida y garantizar su futuro. Algo fundamental para los municipios de la denominada España Vacía y que demanda la implicación, desde el entendimiento y el compromiso efectivo, de todas las instituciones, europea, nacional, autonómica y local.

En las diferentes mesas se coincidió en que ahora, lo que se necesita, es concretar cómo deben articularse todas esas realidades y soluciones recogidas en el resumen de conclusiones agrupadas por las mesas de trabajo y debate que se desarrollaron. Entre las mismas, en muchos casos coincidentes, figuran como las más destacadas[vi] la necesidad de una legislación específica para el medio rural, la urgencia de que la despoblación se incluya no sólo en la agenda política española sino también en la económica, la necesidad de una fiscalidad que discrimine positivamente al medio rural, el fomento del arraigo en el medio rural, la importancia de que los fondos de la Unión Europea contemplen la despoblación, para lo que es necesario realizar medidas de lobby, o la importancia del papel de la Administración Local (ayuntamientos y diputaciones provinciales) en la lucha contra la despoblación.

[i] Julio A. del Pino y Luis Camarero, “Despoblamiento rural. Imaginarios y realidades”, Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas, N.º 27, 2017, (ver en https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/58-numero-27/395-despoblamiento-rural)

[ii] Cfr. Juan Andrés Buedo, La nueva política demográfica (II). Sus efectos y consecuencias, artículo publicado en “La Vanguardia de Cuenca”, 13 de junio de 2019 (ver en https://jabuedo.typepad.com/la_vanguardia_de_cuenca/2019/06/la-nueva-política-demográfica-ii-sus-efectos-y-consecuencias-por-juan-andrés-buedo.html).

[iii] Vid. Defensor del Pueblo, Estudio La situación demográfica en España. Efectos y consecuencias, Separata del volumen II del “Informe anual 2018”, Madrid, 2019, 113 págs.

[iv] Juan Andrés Buedo, ¿Y ahora qué? Efectos anómalos de la bomba demográfica castellano-manchega, https://jabuedo.typepad.com/la_vanguardia_de_cuenca/2019/08/y-ahora-qué-efectos-anómalos-de-la-bomba-demográfica-castellano-manchega).

[v] Ibídem.

[vi] Vid. “Conclusiones del II Congreso Nacional de Despoblación, y audios de todas las mesas de debate. #PoblarLaDespoblación”; incluye el pdf del Listado de medidas para luchar contra la despoblación en España en http://www.femp.es/comunicacion/noticias/despoblacion-una-ley-especifica-con-toda-su-financiacion.