Vientres de alquiler - Javier Gabilondo

La transgresión de Adán y Eva en el paraíso al violar la norma del árbol prohibido de la ciencia del bien y del mal, nos ilustra en forma de parábola del gran paso dado por la humanidad al abandonar la guardería feliz de paternal protección y ser expulsados a la cruda realidad siendo responsables de su destino.

Fue el precio de la transgresión al probar el fruto prohibido: la ciencia del bien y del mal que el Todopoderoso y Creador no compartía con los mortales. Así comenzó con la incertidumbre del exterior desconocido, sudor y lágrimas, la andadura que con trabajo y el dolor del parir los humanos también empezaron a procrear siendo  conscientes que esa libertad, también compartida con el Único, les hacía responsables de su futuro. Fantástica literatura diría Borges.

Los avances del saber científico transgreden la moral del momento

Los avances del saber científico producen episodios similares, transgreden la moral del momento, perturban preceptos e ideas morales; pero con tiempo y trabajo legislativo resolviendo defectos y efectos menores va cambiando y progresando la sociedad aportando bienestar a sus componentes, e incluso a sus detractores aunque nunca hay soluciones definitivas y los protagonistas suelen pagar a veces un alto precio.

Este planteamiento laico resuelve los problemas no en forma equidistante sino en debate buscando la verdad por compleja que sea y  con procedimientos  participativos que aunque contemplen los abusos, no desvíen su atención del saber como benéfico motor del progreso, iluminando sombras y destruyendo tabús culturales, religiosos, morales, performados subjetivamente desde lo natural, lo tradicional.

Este proceso requiere una producción legal normativa, derecho positivo, que remueva ideas naturalistas basadas en tradiciones que se transgreden por las aportaciones del saber, pero requieren trabajo, esfuerzo, e incluso sacrificios  por «la vigilancia y el castigo» del poder establecido a veces inquisitorial, parafraseando a M. Foucault.

Lo que ahora sucede con la denominada Gestación Subrogada repite con matices episodios históricos

Lo que ahora sucede con la denominada Gestación Subrogada repite con matices episodios históricos de avances  conseguidos gracias por ejemplo a la investigaciones en cadáveres con persecución de sus autores (como fue el caso de Miguel Servet) o en nuestros días condenando investigaciones y prácticas como abortos terapéuticos, técnicas de terapias genéticas o la GS que practicada con regulación, es un instrumento voluntario y positivo en las sociedades avanzadas y democráticas.  De forma altruísta, remunerada y o en libertad regulada con garantías.

Su regulación aun mejorable, evitaría incertidumbres, abusos, y problemas de armonización jurídica con el entorno avanzado. Reconocimiento y visibilidad sin vacíos jurídicos ni riesgos mercantilistas. Evitando la clandestinidad, es decir un instrumento de convivencia. Promocionaría soluciones a quien lo necesite, sin obligar a nadie, mejora el bienestar.

No sé si es un ejemplo que gustará a muchos pero sirve: la libertad de movimiento al pasar de la tracción animal a la mecánica, ha requerido un código de circulación que se va perfeccionando y evoluciona, pero obliga  a todos: conductores, peatones, motoristas, ciclistas por igual…e incluso en función de países con los mismos principios, puede obligarse por «tradición o cultura» a ir por la derecha o por la izquierda, pero siempre cumpliendo la norma. En deportivo o utilitario con igual código, circulando libremente,  se compagina seguridad con libertad, aunque nada es  perfecto, mejor la norma que la selva o la ley del más fuerte, ¿no?