Letizia - Natalia Prieto

Todas las semanas puedo leer varios titulares acerca de alguna parte del cuerpo de S.M. la Reina. Peinado, pestañas, labios, mandíbula, bíceps, tríceps, uñas, cintura, cadera, glúteos, muslos, gemelos. Doy gracias porque no empiecen con su sistema nervioso, central, periférico, neuronas, neurotransmisores, oligodendrocitos. Todo llegará y mientras tanto leemos en los periódicos que tanto abogan por la igualdad de género, “El secreto de las piernas de Letizia”, “El secreto de la tripa plana de Letizia”, “El secreto más oculto de Letizia (bajo el trench)”; no pierdan la fe, no todo va de secretos: “Las seguidoras de Letizia están estresadas (y en shock)”, “Letizia acierta”, “Letizia falla”, “El armario de Letizia”, “La Reina repite su favorecedor mono”, “La nueva bebida de moda que ha conquistado a la Reina Letizia”, and so on. Ni Bárbara de Braganza hubiera superado tal escrutinio.

Reducir a su Majestad a una especie de Barbie despierta en mí una reflexión más general

Reducir a su Majestad a una especie de Barbie despierta en mí una reflexión más general. Contó con el beneplácito de la población española porque provenía del “nosotros”: familia de clase media, estudios universitarios, brillante carrera profesional. Pasado ese buen rollito inicial pasamos al bombardeo diario. Vaya por delante que una cosa es la opinión de los españoles y otra la ficción creada por los medios de comunicación pero que, lejos de ser compartimentos estancos, se influyen recíprocamente.

Es ciertamente perverso someter a quien sea a una continua exigencia de forma. Primero porque se acaba por anular la belleza y lo valioso de la persona, pues su esencia siempre conecta con aquello que nos gustó al conocerla. La libertad, el carácter y la personalidad propia que tanto cuesta labrar a través de la crianza y la educación. En segundo lugar, porque es lo único de lo que se habla y por lo tanto su trabajo, el contenido, sencillamente desaparece. El mensaje que le lanza la sociedad es “da igual cómo organices tu agenda, a qué colectivos trates de visibilizar y por tanto de ayudar, porque el titular se lo va a llevar tu mono.”

Hay que hacer un esfuerzo por buscar a qué se dedican el Jefe del Estado y su consorte

Hay que hacer un esfuerzo por buscar a qué se dedican el Jefe del Estado y su consorte a través de tres únicas vías: la primera es acceder a la web de la Casa Real, la segunda es ver “Audiencia Abierta” (el programa de TVE dedicado a su labor) y la tercera es tratar de captar en el informativo las 5w de las noticias en las que aparezcan. A veces resulta más fácil calcular un decimal adicional de pi que esto último.

Dentro de su esfera de decisión, deja una impronta personal que puede apreciarse no sólo en las asociaciones que recibe en audiencia sino en sus discursos y los actos a los que acude. Y esta labor entendida como servicio público es avasallada por los titulares ya mencionados

Echando mano de la primera vía, encuentro que la Reina habrá acordado priorizar junto con su Secretaría y el Gabinete de Planificación y Coordinación -acorde con el Real Decreto 434/1988, de 6 de mayo- dando audiencia a asociaciones relacionadas, entre otras cosas, con enfermedades raras, parálisis cerebral, contra la drogadicción, de prevención del consumo de alcohol entre menores, mujeres del medio rural o contra la violencia de género. También a las expedicionarias participantes en el «Reto Vida Polar 2017» (si pueden, pásense por su web). Dentro de su esfera de decisión, deja una impronta personal que puede apreciarse no sólo en las asociaciones que recibe en audiencia sino en sus discursos y los actos a los que acude. Y esta labor entendida como servicio público es avasallada por los titulares ya mencionados sin tregua desde el 22 de mayo de 2004. Haciendo un ejercicio de empatía, viene a mi mente el síndrome del desgaste profesional, que no es otra cosa que acabar hastiado por no recibir un input positivo. Si la sociedad no acompaña la autoexigencia de estar a la altura con un reconocimiento o por lo menos con la ausencia de mensajes crueles, me pregunto qué actúa como función mediadora para impedir que se produzca el desgaste y la consiguiente despersonalización. Lo digo porque tal vez, al final, nos tratan como les tratamos.

Este artículo va de recordar que cada vez que hacemos click a una noticia, hacemos política, conformamos el mundo según somos

Su Majestad es un símbolo por aquello de “primus inter pares”. Por eso este artículo no va de Monarquía o República, y no admite “ella sabía dónde se metía”, ni el magnífico por ignorante “para lo que hacen.” Este artículo va de recordar que cada vez que hacemos click a una noticia, hacemos política, conformamos el mundo según somos. Construimos nuestro futuro día a día a través de nuestras decisiones porque somos una Democracia. Y así es como doy la razón a aquellos que sostienen que tenemos los gobernantes que nos merecemos. Porque son el resultado de lo que somos. Sin trampa ni cartón. Así somos, así votamos. Así opinamos, así tenemos lo que tenemos. Así decidimos poner en práctica nuestra mejor versión, así mejoramos.

Cómo se la trata a ella señala el camino de cómo se trata a la mujer en general. Primero se marca el cómo debes ser y luego se vapulea con la finalidad de ejercer una dominancia de la que es sencillamente imposible escapar. En el Día Internacional contra la Violencia Machista conviene recordar que las políticas públicas se enfrentan no a molinos tangibles, sino a verdaderos gigantes nebulosos: cómo somos. Sin trampa ni cartón. Somos una sociedad que sigue diciéndole a las mujeres cualquier cosa salvo una: sé lo que quieras ser.

La cosificación de la mujer desemboca en asesinatos: 71 (2007), 84 (2008), 68 (2009), 85 (2010), 67 (2011), 57 (2012 y 2013), 59 (2014), 64 (2015), 53 (2016), “44” (2017).