Acuso - Julio Lleonart

Durante los pasados meses, desde el verano hasta ahora, ha habido un asunto que ha centrado portadas de medios en papel y en digital. Ha llenado las tertulias televisivas… desde Al Rojo Vivo pasando por Más Vale Tarde, Las Mañanas de Cuatro, El Diario de AR, Espejo Público, Los Desayunos de TVE, El Gato al Agua. Ha generado especiales informativos en cadenas públicas como TeleMadrid, TV3… Y ha saturado las ondas radiofónicas en casi todos los diales. Cosechando, además, cuotas de audiencia altísimas para todos ellos en el proceso. Obviamente, creo que sabemos todos de qué asunto estoy hablando, la crisis catalana y su intento de independencia.

Cuántas veces se ha podido evitar la situación actual y de cómo seguimos (por responsabilidad de unos y de otros) orillando el problema real, aplazándolo, permitiendo que siga creciendo, complicándose y enredándose más, cada vez más, hasta el desastre final

Cómo se ha generado este proceso, cómo esta pequeña piedra que en su día caía por la ladera de la montaña constitucional se ha convertido en una avalancha que ha amenazado con llevarse por delante nuestro Estado de Derecho, creo que es de sobra conocido por todos. Se ha tratado aquí, en elasterisco.es en diversos artículos, con distintas aproximaciones. Pero creo que poniendo todo en contexto, en un único escrito, relacionando la connivencia de todos los actores, asociaciones culturales, políticos, empresarios (todos ellos tanto a nivel nacional como catalán), seremos capaces de percibir la magnitud del problema. De cuántas veces se ha podido evitar la situación actual y de cómo seguimos (por responsabilidad de unos y de otros) orillando el problema real, aplazándolo, permitiendo que siga creciendo, complicándose y enredándose más, cada vez más, hasta el desastre final. Un desastre, me temo, que está lejos de tener solución con el tablero actual y las piezas de ajedrez que en él se mueven.

El “problema” catalán, como algunos lo han llamado o la “crisis” catalana, es en realidad el problema generado por algunos políticos catalanes y tolerado por muchos políticos españoles (cuando no mirado con simpatía). En España, como contaba hace poco aquí Carlos Martínez Gorriarán, el nacionalismo es una ideología política legítima, siempre que se exprese dentro de los cauces constitucionales, y así debería seguir siéndolo. El problema, en estos 40 años de democracia constitucional española, ha sido cómo se ha gestionado la existencia política de los nacionalismos por parte del Estado.

Sabemos de la existencia, y del anhelo separatista de ANC u Omnium Cultural desde hace muchos años, en uno de esos dos casos, desde antes de que tuviésemos democracia constitucional. Pero no se ha actuado para fiscalizar las cuentas o las actividades de asociaciones financiadas con dinero público hasta que la situación se ha tornado  socialmente insostenible (septiembre de 2017).

Que se adoctrina y que todos hemos visto vídeos al respecto, es innegable. Igual de innegable que la inacción del Gobierno a ese respecto

Conocemos casos de adoctrinamiento a menores en edad escolar, los hemos visto, están documentados. No digo que en todo colegio público catalán se adoctrine, o que en la base de la línea educativa del Departament d´Ensenyament esté el adoctrinamiento per sé de todos los menores catalanes escolarizados… No seré yo quien le lleve la contraria a Méndez de Vigo ni a los Inspectores de Educación de Cataluña. Pero que se adoctrina (puntualmente) y que todos hemos visto vídeos al respecto, es innegable. Igual de innegable que la inacción del Gobierno a ese respecto.

La televisión y radio públicas catalanas, son un ejemplo de politización y tergiversación de la realidad para que ésta termine casando dentro de ese relato artificial, falso, pero sin duda épico que ha construido el nacionalismo. Sí, otras televisiones públicas como Televisión Española, o como en su día Canal 9 o TeleMadrid, también han padecido la misma o similar enfermedad… Pero aquí la gangrena está poniendo en riesgo la integridad de ese cuerpo que es la sociedad catalana.

Económicamente, competencialmente (por no hablar a nivel de creencias religiosas, en otro momento habría que detenerse en las promesas políticas que la extinta CiU en 2013, 2014 y 2015 realizó al salafismo más radical en Cataluña, o en Junqueras visitando mezquitas o reuniéndose con personas con vinculación –familiar- con la lucha pro Estado Islámico en Siria), el nacionalismos político en Cataluña ha ido –a lo largo de 40 años- generando una estrategia, contando un relato, imprimiéndolo e inculcándolo en la mente de millones de personas. Con la ayuda o la mirada cargada de simpatía de las fuerzas políticas supuestamente nacionales.

Desde los distintos Gobiernos de España siempre se ha visto al nacionalismo como “un mal menor” al que criticar desde Madrid, pero al que dejar tranquilo en Cataluña para tener la legislatura en paz

Desde los distintos Gobiernos de España (PSOE o PP) siempre se ha visto al nacionalismo como “un mal menor” al que criticar desde Madrid (menos cuando no había mayorías absolutas y había que coaligarse), pero al que dejar tranquilo en Cataluña para tener la legislatura en paz. O en relativa paz, al menos… Aunque por el camino hubiese que sacrificar la igualdad, la libertad o los derechos comunes de todos los ciudadanos.

Y de las cosas mal hechas, sólo pueden engendrarse más problemas. Llegó el Estatut, la respuesta del PSOE de Zapatero, después la del PP, finalmente la del Tribunal Constitucional… Y a una ciudadanía alimentada con épica nacionalista constante ya no le valían más delegación de competencias o acuerdos fiscales beneficiosos. El dragón ya no era un cachorro, había despertado y no hay un Sant Jordi que pueda con él.

Llega el 9N del 2014 y el Gobierno no actúa con todas las medidas posibles a su alcance, pese a que se le pidiera en su momento

Llega el 9N del 2014 y el Gobierno no actúa con todas las medidas posibles a su alcance, pese a que se le pidiera en su momento. Los nacionalistas controlan en relato, el Gobierno no.  Llegan las autonómicas catalanas de 2015, el nacionalismo (controlando el relato) las plantea como plebiscitarias, el Gobierno sigue sin controlar ¡qué digo! Sin tener un relato claro que ofrecer, que contrastar, que contar. Gana Junts x Sí, hay un intento fácilmente acallado por el secesionismo de decir que se perdió el plebiscito… Y ahí, con vía libre, empieza la batalla indisimulada por la independencia que culmina en 2017.

Y en 2017… En plena tensión entre las fuerzas que componen Junts x Sí y su apoyo de la CUP, el órdago se lanza, con control absoluto del relato, de los medios, de las instituciones… Y con el foco internacional puesto en Cataluña, hola marca España. Se aprueban leyes inconstitucionales, se cercena la voz de la oposición y de una mayoría catalana no independentista, se realiza un referéndum, se declara la independencia… Sin control alguno del relato por parte del Gobierno, ni de la oposición. El secesionismo actúa, los demás reaccionan.

Llegados a este punto, a hoy, el Gobierno ha aplicado el 155, ha suspendido al Govern, ha intervenido la Generalitat y ha reclamado para sí algunas competencia, dejando abierto el camino para poder hacerlo con más en caso de ser necesario… Pero con el ojo puesto en la convocatoria electoral del 21 de Diciembre de 2017.

Lo que se ha alentado y no se ha solucionado, lo que se ha permitido en 40 años, no se va a solucionar en apenas un mes

A mi humilde modo de ver, lo que se ha alentado y no se ha solucionado, lo que se ha permitido en 40 años, no se va a solucionar en apenas un mes, además con una campaña electoral en ciernes, y con una batalla jurídica con Bélgica para reclamar la extradición de unos imputados (a la sazón el expresident del Govern de Cataluña y algunos consellers) y con juicios abiertos al ex Govern, a los líderes de ANC y Omnium y a la mesa del Parlament. Desde luego el timing no es lo de Rajoy.

Los derechos de millones de ciudadanos catalanes conculcados. La expulsión del capital humano y económico. La fractura social difícilmente recuperable. Las competencias políticas claramente mal empleadas. El dinero malversado que ha terminado en esta épica historia de desencuentros y batallas fallidas, de héroes que no son tales, cual mala copia de la Ilíada, en lugar de en Sanidad o en Servicios Sociales… La juventud envalentonada, abrazando la acción antisistema en contra de todos los que no piensan como ellos, señalando públicamente al disidente, aplaudiendo la exclusión social, económica o laboral de quien discrepa… A modo de imitación del antisemitismo clásico.

Todo lo que se ha perdido, todo lo que se ha roto, no se recupera el 21D con unas elecciones… Ni mucho me temo que en años venideros.

Así que llegados a este punto, y por no alargarme más, como Zola (pero sin su genio) en su día con su carta –publicada en L´Aurore el 13 de enero de 1898- a Monsieur Félix Faure, presidente de la República, para denunciar las irregularidades del caso Dreyfus, es el momento de poner nombre y apellidos a los responsables de la situación actual, de quiénes nos han llevado hasta aquí:

Yo acuso al actual, y a los anteriores, Presidentes del Gobierno de España, de conocer la situación, de saber dónde nos estaba llevando esta situación, y de mirar hacia otro lado. Cuando no, actuando en connivencia con los líderes políticos nacionalistas.

Acuso a los políticos secesionistas catalanes de la última legislatura. Quienes sabiendo que su actuación no era legal, su república independiente no era viable, que no tenían el respaldo de la mayoría de ciudadanos catalanes…, decidieron seguir adelante poniendo en riesgo la convivencia, la democracia, las instituciones y la integridad física de miles de personas.

Acuso al nacionalismo, periférico o central, al que se envuelve en banderas o en demagogia para movilizar a la gente, para enardecerla, sin importar las consecuencias, la fractura, el daño.

Acuso a los políticos simplistas, que o bien proponen vías de diálogo imposible sin DUI ni 155, o quieren un 155 para convocar elecciones, o le ponen pegas un día a la acción del Gobierno y al otro se ponen de su lado porque las encuestas dicen que deben hacerlo.

Acuso a todo político o formación que ante un problema que afecta a millones de ciudadanos (no sólo ahora, lleva siendo así años) han antepuesto su partido, su sillón, su escaño o su encuesta de turno, a una solución real, viable y eficaz que represente a la mayoría social.

Acuso al bienquedismo, al pensamiento mágico, al que rehúye el conflicto, al que dice que aplicar la ley no es la solución, al que sólo busca el encaje político cuando le interesa…, esté representado por un partido político, un medio escrito, un periodista, o un programa de televisión de un domingo por la noche.

Todos son, en gran parte, responsables de la situación que nos ha llevado hasta hoy, que nos llevará al 21D y que sin visos de cambio, nos llevará bastantes años más. Sólo espero que estas acusaciones, este relato, esta contextualización, haga pensar a más de uno sobre su posible responsabilidad ante el problema y nos lleve, si bien no en un futuro inmediato, al menos en uno a medio plazo, a tomar consciencia de la situación y la problemática de fondo. Para que así se pueda solucionar algo que entre todos no hemos solucionado en 40 años. Igual, sólo igual, si somos conscientes del problema y de las responsabilidades, seremos capaces de encontrar una solución.