Ratafia amarga - Ramon de Veciana

Cada vez es más frecuente la presencia de exterroristas independentistas catalanes en manifestaciones y actos de sabotaje a las manifestaciones y concentraciones constitucionalistas en Cataluña.

No es anecdótica la visibilidad y rehabilitación pública de exmiembros de Terra Lliure en estos últimos tiempos. La gradual legitimación de los terroristas y, en consecuencia, de su pasada actividad terrorista marca el cuño definitivo del independentismo catalán, otrora llamado nacionalismo, que nunca fue sonriente ni mucho menos pacífico.

En el pasado, el nacionalismo catalán flirteó con el terrorismo. Movimientos como Crida a la Solidaritat, entonces dirigida por Jordi Sánchez, se situaba cerca de las posiciones de Herri Batasuna, hasta el punto que con motivo del atentado en HIPERCOR, el más grave de ETA vivido en Cataluña, llegó a responsabilizar de la muerte de las víctimas a la empresa y a policía, no a los terroristas que colocaron el coche bomba. Al final de todo, el nacionalismo catalán miraba con envidia los logros políticos que el nacionalismo vasco conseguía gracias a la actividad terrorista de ETA, sin embargo, por razones más de estética que de ética nunca hicieron ninguna manifestación que les pudiese comprometer directamente.

Ex miembros de Terra Lliure llegaron incluso a ocupar cargos en el Gobierno de la Generalidad de Cataluña. Xavier Vendrell, miembro de Terra Lluire y procesado en su día por terrorismo alcanzó la condición de, ni más ni menos, Consejero de Gobernación con responsabilidades en materia de seguridad pública.

El independentismo ha crecido proporcionalmente a su capacidad de imponer la autocensura y el miedo a todos los catalanes no independentistas

En Cataluña la espiral de silencio, que se ha extendido con fuerza durante los 30 años de nacionalismo, se ha hecho mucho más evidente en los años en que se inició el llamado “procés”. El independentismo ha crecido proporcionalmente a su capacidad de imponer la autocensura y el miedo a todos los catalanes no independentistas. Agotada la capacidad de amedrentamiento por el ambiente asfixiante del independentismo en la calle mediante esteladas y lazos amarillos, en las instituciones con continuos mensajes sobre buenos y malos catalanes, en los colegios con la imposición del catalán en todos los ámbitos y el adoctrinamiento de los alumnos, llegó el momento de dar la última vuelta de tuerca. Advertir a los catalanes constitucionalistas que, junto al independentismo oficial, también están los terroristas más salvajes y sanguinarios. Un aviso para navegantes.

Recientemente, Carles Sastre quien fue miembro de los grupos terroristas Época y Terra Lliure, que participó en el asesinato de José María Bultó fue entrevistado como un héroe en la televisión pública catalana, TV3. Y fue el encargado de liderar las jornadas de sabotaje que se vivieron en Cataluña los días 3 de octubre y 8 de noviembre de 2017, planteados como de huelga política desde el mismo gobierno de la Generalidad, llamada “paro de país”: Nadie mejor que un especialista en terror para organizar el secuestro de la mitad población catalana mediante la violencia y la coacción, con cortes de carreteras y medios de transporte.

En ese reciente proceso de amedrentamiento público a cualquier resistencia al independentismo, no dudó en insultar y amenazar personalmente al exdiputado Ignasi Guardans a través de twitter

También quien ha actuado recientemente como cabeza visible de los comandos de choque del independentismo ha sido el exterrorista de Terra Lliure Frederich Bentanachs, que dirigió el sabotaje violento al acto de homenaje de Sociedad Civil Catalana (SCC) a Cervantes en la Universidad de Barcelona, como también dirigió el mal llamado “Campamento de la libertad” organizado expresamente para coartar e impedir el libre ejercicio del derecho a la manifestación de “Hablamos español” y Jusapol en Barcelona. No sólo eso sino que, en ese reciente proceso de amedrentamiento público a cualquier resistencia al independentismo, no dudó en insultar y amenazar personalmente al exdiputado Ignasi Guardans a través de twitter.

Y prueba de todo ello ha sido que tanto el actual presidente de la Generalidad, Quim Torra, en ejercicio de su cargo, se ha hecho fotografías junto a Sastre y Bentanachs para que no quepa duda alguna acerca de la estrategia unitaria que se sigue desde las más altas instancias de la Generalidad con la violencia callejera de los exterroristas de Terra Lliure, para imponer la Ley del silencio.

También se han encargado de legitimar a los terroristas personajes públicos como el entrenador de fútbol Pep Guardiola o el cantautor Lluís Llach, siendo diputado de Junts per Catalunya, quienes también se hicieron fotografías abrazándose con el terrorista Bentanachs.

La degradación ética en Cataluña ha llegado a tal extremo que es fácil ver a familias con niños haciéndose fotografías en la calle con estos terroristas como quien se hace una fotografía con un héroe o un deportista. Ese salto en los valores cívicos y de convivencia es demostrativo de que una parte de los catalanes ha enfermado moralmente. Y las patologías sociales tienen difícil tratamiento.

El miedo terrorista ha entrado ahora directamente a adquirir carta de naturaleza en la estrategia independentista

El miedo terrorista ha entrado ahora directamente a adquirir carta de naturaleza en la estrategia independentista. Hace años que existen informes de la Policía en los que se vincula a una parte de la dirección de la Asamblea Nacional catalana (ANC) con los dirigentes de lo que fue Terra Lliure. Y, a la vista está, actualmente es la ANC la que marca la hoja de ruta del gobierno de Quim Torra, quien actúa como un auténtico títere en manos de ésta y de Carles Puigdemont.

Es famosa la frase que se atribuye a Xavier Arzalluz de que “No conozco ningún pueblo que haya alcanzado su liberación sin que unos arreen y otros discutan; unos sacudan el árbol, pero sin romperlo para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas«, en referencia al reparto de papeles que el terrorismo y el nacionalismo vasco hicieron para ir arrebatando cuotas de autogobierno que, en una situación de normalidad democrática, no se hubieran obtenido.

En uno de los primeros actos de Quim Torra como presidente o regente de la Generalidad hizo un elogio a la ratafía, licor hecho a base de nueces y hierbas, como metáfora de los valores en Cataluña. Y luego, además, regaló dos botellas de ratafía a Pedro Sánchez en un reciente encuentro.

Quizás no sepa Pedro Sánchez que la ratafía de Quim Torra no es una ratafía dulce y anisada sino que es una ratafía amarga, hecha con las nueces que recoge de las que los terroristas de Terra Lliure actualmente varean con el miedo, el amedrentamiento y la amenaza el árbol de la convivencia en Cataluña. Vigile lo que bebe, Sr. Sánchez.