Me equivoque - Rosa Diez

Sin paliativos: me equivoqué completamente en el diagnóstico respecto de lo que iba a ocurrir el 28A.

Me equivoqué; no evalué correctamente la incidencia que iban a tener las encuestas realizadas durante meses para orientar el sentido del voto.

Me equivoqué; aunque sé que los españoles quieren votar a ganadores y las encuestas les habían convencido de quien iba a ganar, creí que el conocimiento de quien era y lo que había hecho Sánchez iba a pesar en su contra.

Me equivoqué; a millones de españoles no les importó que Sánchez llegara a la presidencia del gobierno de España de la mano de los enemigos de la España constitucional y democrática en la que vivimos.

Me equivoqué; porque esa apelación a “la España constitucional y democrática” le importa un pimiento a la gente porque no siente ni de lejos que está en riesgo nuestro sistema de libertades.

Me equivoqué; porque muchos millones de españoles conviven bien con los políticos que mienten, que hacen trampas, que no cumplen con su palabra… siempre que sean “de los suyos”.

Me equivoqué; porque pensé que la apelación a la “extrema derecha”, al miedo al “pasado” no iba a tener efecto en millones de jóvenes que han nacido y sido educados en democracia, que no conocen más pasado que el que les brindó la Constitución del 78. Me equivoqué porque olvidé que en España no se ha hecho pedagogía democrática y sí propaganda antisistema, aunque el sistema sea la propia democracia.

Me equivoqué; porque creí que lo que estaba pasando en Cataluña -la ruptura de la convivencia entre conciudadanos, entre familiares, entre amigos…- iba a ser un revulsivo y los españoles iban a rechazar los intentos del sanchismo de extender esa división al conjunto de España.

Me equivoqué porque olvidé, ¡ay!, que el discurso del odio ha tenido mucho más recorrido en la España democrática –y ha provocado mucha más rentabilidad electoral a la “izquierda” en general y al PSOE en particular- que el de la convivencia y la reconciliación.

Me equivoqué; pensé que la inmensa mayoría de españoles estaban orgullosos de nuestra Transición, de nuestra democracia… Olvidé que a esos jóvenes que creí que no iban a ser permeables al discurso del miedo o del odio entre hermanos nunca nadie les ha puesto en valor lo que supuso la Constitución del 78.

Me equivoqué; creí que no era posible que en tan poco espacio de nuestra historia se repitiera la historia del zapaterismo y una vez más se rompieran los débiles lazos de ciudadanía que se iban tejiendo entre nosotros. Me equivoqué porque no evalué que en España el cainismo entre rivales es mucho más fuerte que la solidaridad entre hermanos.

Me equivoqué radicalmente y no hay disculpa posible a este error de apreciación

Me equivoqué radicalmente y no hay disculpa posible a este error de apreciación. No caben disculpas para justificar mi error de apreciación amparándome en la ley electoral o la buena o mala campaña de unos y otros. Sí, es verdad que estas elecciones pasadas fueron plebiscitarias, que no se votó a un partido u otro sino un bloque frente a otro; sí, es verdad que ese referéndum se celebró con una ley electoral que penaliza el pluralismo político; sí, es verdad que la división entre fuerzas de derechas les penalizó en el reparto final de escaños… Pero nunca pensé que la fuerza de los hechos –lo que Sánchez estaba haciendo- pudiera tener un efecto menor que todo lo demás.

Me equivoqué; creí que la inmensa mayoría de españoles –también una importante mayoría de aquellos que se autodenominan de izquierdas- rechazaría la apuesta de Sánchez de dividir a los españoles entre buenos y malos, siendo los malos los de derechas y los buenos los que pactan con proetarras, bolivarianos y golpistas siempre que se les pueda llamar de izquierdas.

Me equivoqué, porque olvidé que con Zapatero se instauró en España la supremacía moral de la izquierda y que a partir del momento en el que el PSOE ganó las elecciones del 2004 el todo vale para derrotar (destruir sería más adecuado) a la derecha es dogma de fe en la llamada izquierda española.

Me equivoqué porque nunca creí que el relativismo democrático tuviera tanta fuerza entre nosotros

Me equivoqué porque nunca creí que el relativismo democrático tuviera tanta fuerza entre nosotros. Me equivoqué porque pensé que los españoles, aunque relativizaran los pactos de Sánchez con los enemigos de España, no iban a premiar a un mentiroso patológico, a un hombre que ha construido toda su carrera personal y política sobre el fraude y la impostura.

Faltan pocos días para volver a las urnas. Que nadie piense que será una segunda vuelta en el sentido clásico del término, porque no hay tiempo para sopesar las consecuencias de la primera. Además, demostrado está que a la gente le importa un bledo la catadura moral de sus dirigentes políticos. La gente quiere que le dejen en paz, que le prometan cosas bonitas aunque sepa que son mentiras. “Miénteme, dime que me quieres…” .

Quizá vuelva a equivocarme, pero creo que estas elecciones serán una nueva vuelta de tuerca en la misma dirección que las del 28A. Y que, como ocurrió en la era Zapatero, la gente solo reaccionará cuando las consecuencias de la era Sánchez le toquen el bolsillo. O sea, como con Zapatero, cuando lo más importante ya no tenga remedio.

El 28A me equivoqué porque nunca creí que la España de 2019 se pareciera tanto a Sánchez y al PSOE. Ojalá el 26M me vuelva a equivocar.

 

1 Comentario

  1. Fantástico artículo que suscribo con pesar. Yo también me equivoqué. Y me duele mi equivocación. No por haberme confundido, sino por constatar que esta izquierda cainita y de naftalina que trajo el innombrable de Zapatero y ha perfeccionado a su medida el Presidente de menor nivel ético que ha pisado jamás la Moncloa, me recuerda la que leía en los libros de Historia en el colegio cuando dábamos el tema del abismo previo a la Guerra Civil.
    Son otros tiempos, otras gentes… pero la convivencia y la paz social es un bien preciado con el que no se debe jugar… algo que a Sánchez le trae al pairo de su desvergüenza.
    Confío en que estemos escribiendo otra Historia, que aquellos españoles no son estos, aunque respondan a la misma llamada de «destruir» a la derecha… pero me temo que nos toca otra vez caer en la fatalidad económica y la ruina de muchas familias que… casi con seguridad le habrán votado.
    Espero que los españoles reaccionen y contrapesen el día 26 de mayo. En esa tarea trabajo como candidata. En unos días sabremos la respuesta.