No se si a ti te pasa pero últimamente, cada vez que me encuentro con un amigo al que no veo desde hace algún tiempo, la conversación comienza así: Cómo está todo, ¿eh? Así que, hola Albert, hay que ver cómo está todo, ¿eh?

Albert Boadella – Me pregunto si esa impresión de estar pasando un momento crucial en la sociedad y la política española es fruto de mi avanzada edad porque, a excepción del final de la dictadura y los inicios de la transición, no percibía estas sensaciones en mi juventud. La vida cotidiana y el entorno social me parecían más estables. Quizás el franquismo perduró tantos años porque a la mayoría de la gente le tranquiliza que no se mueva nada. No descarto que cuando uno tiene menos a perder, y la cuenta atrás se hace muy presente, la mirada sobre el entorno sea también más implacable y de aquí esa sensación de que cada día es crucial.

Rosa Díez – Tú siempre has sido un poco visionario, diagnosticaste antes que nadie que el problema del nacionalismo catalán no tenía tratamiento político sino médico, concretamente psiquiátrico; pero, aún así, ¿pensaste en algún momento que el desequilibrio de estos locos era tan grave y tan profundo? Y otra cosa, ¿creíste que ese tipo de locura podía ser contagiosa?

No imaginé nunca que por mi mente llegaran a pasar imágenes y situaciones de la Alemania de los años treinta referidas a Cataluña

AB – No imaginé nunca que por mi mente llegaran a pasar imágenes y situaciones de la Alemania de los años treinta referidas a Cataluña. Ni en el caso del País Vasco tuve esas sensaciones porque allí hubo gente que reaccionó frontalmente a la barbarie poniendo en riesgo su vida. Esta actitud de hacer frente al nacionalismo no ha sucedido en Cataluña hasta muy tarde. Cuando la epidemia estaba ya muy extendida. Cierto que la situación catalana era más soterrada que la vasca por su componente sangriento pero había antecedentes en la historia del siglo XX que podían alertarnos sobre el peligro. Concretamente, el catalanismo burgués que ha llevado siempre la xenofobia en su raíz. En el año 94 escribí un artículo de opinión en El País que se titulaba “El virus” alertando sobre el aumento de actitudes que intentaban imponer el pensamiento único en Cataluña. Lo hice también porque detectaba signos de la epidemia en mi entorno. Aumentó el rechazo al trabajo de Els Joglars de forma muy evidente en las administraciones de cariz nacionalista y percibía, entre gente que hasta entonces era moderada en la cuestiones identitarias, una tendencia hacia posiciones más radicales. Este proceso de decadencia se empieza a detectar después de los Juegos Olímpicos que quizás fue el momento álgido de la sociedad catalana postdictadura. Aunque, insisto, el virus ya estaba inoculado en los puntos estratégicos. Pujol se ocupó de ello con mucha dedicación y minuciosidad.

RD – Yo creo que lo que ha pasado históricamente en Cataluña es que las ‘locuras’ de unos pocos han servido para llenar los bolsillos de gentes muy ‘de orden’, lo que se llama ‘poderes económicos’, que se han beneficiado en Cataluña de los políticos catalanes ‘enfermos’ y en el resto de España de los políticos cobardes, ¿no crees?

El descontrol ha creado una secta cercana a los dos millones de adictos sin gurú

AB – La burguesía y el empresariado catalán ya se enriquecieron bajo la dictadura. Franco fue muy generoso con ellos. Incluyendo muchos que entonces hacían en la trastienda sus pinitos catalanistas. Se beneficiaban de las prebendas y simulaban antifranquismo en la intimidad. Después vino la Generalidad que actuó como gran repartidora a los adictos del régimen. La actitud de la burguesía, los empresarios y la Iglesia catalana en los últimos tiempos ha sido de una indignidad sin parangón. No obstante, les ha sucedido lo mismo que se creó en Alemania ante los primeros envites del Nacional Socialismo. Ellos pensaban “A estos chicos ya los controlaremos”, y el asunto se les ha ido de las manos con una irradiación tan rápida y extensa de la epidemia que han sido incapaces de controlar. El descontrol ha creado una secta cercana a los dos millones de adictos sin gurú. Cierto que con un líder fuerte el asunto se hubiera puesto aun más feo pero también es un alto riesgo esta multitud vagando sin autoridad moral alguna y simplemente a manos de los medios afines al régimen.

RD – No sé si estás de acuerdo, pero yo sostengo que el establishment económico español  -liderado por la Caixa- no reaccionó a las locuras de Mas y Cía. -el PSC y Zapatero como protagonista principal- porque siempre habían sacado algo a cambio de que los locos tensaran la cuerda. El “algo habrá que darles”, que tantas veces escuchamos en Euskadi referido a ETA (para que dejaran de matar), en Cataluña se ha conjugado de forma permanente desde que hay democracia. “Algo habrá que darles” para que se comporten, para que respeten las instituciones, para que parezcan hombres de estado (Pujol, español del año, Durán y Lleida, hombre de Estado por excelencia…) Y de lo que se les daba a los locos, los ‘listos’ siempre sacaban algo para llenar sus bolsillos… También creo que esos poderes económicos reaccionaron cuando comprendieron que su cuenta de resultados estaba en riesgo. Y que fue entonces cuando pensaron que necesitaban un partido que sustituyera a Convergencia y Unió: moderador en Cataluña, negociador en Madrid… Y que de ahí surgió la idea de apoyar lo que se llamó Movimiento Ciudadano, que ya tenía presencia en el Parlamento de Cataluña, pero no en el resto de España… Siempre lo vi como una segunda vuelta de la Operación Roca, con el aprendizaje del fracaso de la anterior… ¿O no? ¿O crees que la decisión de Rivera de extender C ́s fuera de Cataluña, con una fórmula propia de un movimiento que surge antes de que exista el partido, fue totalmente autónoma, sin ningún tipo de apoyo, sin red?

AB – En los inicios te puedo asegurar que se hacía muy difícil controlar el invento. Era un caos. Nadie sabía dónde ni cómo acabaría el asunto. El movimiento apareció por el cabreo que llevábamos algunos ante la actitud de Maragall dándole cancha al nacionalismo. La traición socialista. Otros se engancharon al grupo inicial pensando quizás en un nuevo PSC, y obviamente, estaban los consabidos frikis que deambulaban perdidos entre la empanada para ver si cazaban algo en el futuro. Visto en la distancia, parece imposible que de aquel gatuperio surgiera un partido organizado. En cualquier caso, puedo asegurar que ninguna “fuerza externa” influyó en los inicios porque nadie daba un duro por nuestro futuro. Otra cosa es cuando se penetra en el Parlamento regional. Entonces ya eres un producto apetecible y mucho más cuando se amplía al mercado nacional. Aquí supongo que Rivera debía considerar un suicidio lanzarse a la plaza sin una muleta para la lidia. Aunque desconozco cuales son las fuerzas ocultas que han influido, porque el cúmulo de indecisiones de los primeros tiempos hace difícil detectar las influencias concretas.

RD – Pero volvamos a los malos. El cobardón está en Waterloo, los más ‘listillos’ en el banquillo de los acusados, y los más catetos al frente de las instituciones catalanas. Con este panorama, ¿qué puede salir bien?

la realidad es que hasta el momento sufrimos las consecuencias de dos generaciones educadas en el odio a todo lo español

AB – No hay esperanza a corto plazo salvo la actuación de la naturaleza. Me refiero a una generación de niños que va a crecer con este panorama y es posible que en su reacción natural se enfrente a sus progenitores y maestros. En definitiva, a lo que consideren el poder. Lo mismo que hicimos nosotros con el franquismo. Lo cuento en el último capítulo de Adiós Cataluña. El niño de los vecinos separatistas que me mira siempre con simpatía a pesar de su adoctrinamiento. Sin embargo, la realidad es que hasta el momento sufrimos las consecuencias de dos generaciones educadas en el odio a todo lo español y unidas en este odio con una fuerza muy superior a otras consideraciones étnicas.

RD – Ya sabes que cuando todo el mundo estaba en contra yo he sido partidaria de aplicar el artículo 155 de la Constitución en legítima defensa. En el Congreso de los Diputados nos insultaban cuando lo proponíamos, los medios de comunicación no nos hacían ni caso y C’s, el partido que ganó las elecciones en Cataluña– entre otras cosas gracias a que Rajoy cometió el error de aceptar su condición de convocar elecciones de forma precipitada- decía que hacerlo sería ‘matar moscas a cañonazos’. Yo creo que se aplicó tarde y se explicó aún peor. ¿No crees que hace muchos meses que se dan las condiciones para volver a aplicarlo, para restituir la democracia y el normal funcionamiento de las instituciones catalanas?

Ahora ya no hay otra posibilidad más que una suspensión de la autonomía sin plazo

AB – No tenemos otra alternativa que este artículo constitucional y aun gracias que lo tenemos porque, en este aspecto, la elaboración de la Constitución fue muy poco preventiva contra el virus nacionalista. En el momento en que Mas empezó a mostrar la patita había que enseñar los dientes. Entonces no hubiera sucedido nada. Un golpe a tiempo hubiera significado un serio aviso a la burguesía catalana para que no jugara con fuego y no alimentara esperanzas tan arriesgadas como inalcanzables. Ahora ya no hay otra posibilidad más que una suspensión de la autonomía sin plazo. Ello serviría también para crear cierta ejemplaridad al resto de comunidades ante cualquier devaneo en esta dirección. Con el problema de Cataluña se ha exportado una sensación de falta de autoridad del Estado. El 155 además de sus efectos prácticos en Cataluña supone también un acto didáctico para el conjunto de España.

RD – No sé cómo vives la convocatoria de las Elecciones Generales. ¿Tú crees que los españoles van a olvidar que Sánchez llegó al gobierno de España de la mano de los enemigos de España? ¿Crees que puede pasar con él lo mismo que ocurrió con Zapatero, que los españoles le retiraron la confianza tras la segunda legislatura por no haber reaccionado ante la crisis económica pero le ‘perdonaron’ lo peor, todas las barbaridades que hizo por iniciativa propia, desde sus devaneos con ETA hasta la puesta en marcha de todos los Estatutos de Segunda Generación, los que quebraron la unidad de la Nación y sentenciaron la deslealtad institucional?

El deseo feroz de no verle más me hace olvidar la realidad de unas encuestas terroríficas. Personalmente, me parece un sicópata

AB – Sánchez me produce una doble sensación. El deseo feroz de no verle más me hace olvidar la realidad de unas encuestas terroríficas. Personalmente, me parece un sicópata. Alguien que no distingue entre el bien y el mal. No creo que todo sea mala fe en su actitud. Precisamente, mi temor es que actúa así de forma natural. El núcleo es su ego y solo se mueve en este círculo. Obviamente, ello significa un peligro público en un gobernante. En mi gremio conozco bastantes artistas sicópatas pero el daño en este ámbito es menor e incluso a veces con resultados artísticos positivos. Por el contrario, en la función pública la vanidad ególatra conduce al desastre. No es difícil imaginar que en el contexto actual, Sánchez puede acabar con España en una sola legislatura. Quizás solo en un año. Por eso me aterrorizan las encuestas y espero con fruición que sean manipuladas.

RD – La propaganda del Gobierno y de los medios de comunicación satélites (o sea, los públicos y los concertados, que son prácticamente todos) se concentra en un único mensaje puramente emocional: ‘¡que viene la derecha!’. ¿Crees que puede tener efecto electoral ese mensaje tan simple?

es un partido consecuencia directa de la falta de acción del PP en el tema territorial

AB – En España “derecha” es un término tabú. De aquí los esfuerzos del PP durante años para situarse cerca de la socialdemocracia y como consecuencia el resto de la política escorando hacia una supuesta izquierda. A veces con actuaciones ridículas o incoherencias estridentes. Al margen de la corrupción, el partido ha quedado descalabrado por ese absurdo prejuicio. A Ciudadanos le ha sucedido algo parecido dada su política de vaivenes y pactos. El complejo de no ser tildados de derecha ha sido muy nocivo en esos dos partidos. Ahora les surge con fuerza Vox que debería liberarles de semejante calvario pero la izquierda, con su habitual gusto por disfrazarse de populismo revolucionario y provocar la división, los coloca en el mismo saco. Ellos reaccionan de la peor manera que es acusar a Vox de cosas no demostrables hasta el momento, en vez de encontrar razones coherentes. Porque Vox ni es anticonstitucional, ni es racista, ni es claramente antieuropeo. Cierto que se encubre con una pátina nacionalista que me resulta molesta como todo nacionalismo pero, precisamente, es un partido consecuencia directa de la falta de acción del PP en el tema territorial. La estrategia de destruir al adversario con tópicos y falsedades es un búmeran que puede poner las cosas muy difíciles ante el panorama electoral pues se refuerza así con un halo de heroicidad al atacado.

RD – A mi me parece que lo que nos jugamos en estas elecciones es prepolítico, no va de derecha o izquierda: va de ley y democracia o caos y totalitarismo camuflado con soflamas como eso de ‘la democracia está antes que la ley”. ¿No debieran los partidos llamados constitucionalistas definir y adoptar una estrategia común? Porque sabemos por experiencia que los argumentos no sirven para nada frente a las emociones.

Con un pacto constitucional se acaba el tabú y el rey queda desnudo. Veríamos la desnudez mental de Este hombre

AB – Eso sería lo sensato pero parece algo impensable en la España actual. En una situación semejante quizás lo hubieran hecho algunos líderes del pasado pero ahora no me imagino a Sánchez reconociendo la necesidad de un pacto con los que él criminaliza a diario como las malignas fuerzas de la derecha. Sánchez vive de esto porque no tiene otro mensaje. Con un pacto constitucional se acaba el tabú y el rey queda desnudo. Veríamos la desnudez mental de Este hombre. Quizás es hora de preguntarse si los líderes que tenemos hoy son los que una nación tan evolucionada como España merece. Personalmente, creo que, en este aspecto concreto, vamos menguando cada día que pasa. Posiblemente, a los mejores no les atrae el barullo político. Las polémicas judiciales por corrupción tampoco facilitan el fichaje de los mejores que temen verse envueltos en alguna celada.

RD – ¿Te imaginas en cualquier lugar de Europa un gobernante como Sánchez? Mentiroso, fraudulento, amigo de los enemigos del Estado, gastando el dinero público para hacer SU campaña (no la de su partido, la suya…). Un tío así no duraría ni una semana sin que la presión mediática y económica le obligara a dimitir.

La izquierda quiere ser portavoz de la última moda social. Ha perdido el núcleo de su labor

AB – Ya no solo es España. La izquierda europea, y en especial el socialismo, se halla falto de discurso. Los valores de la ética, la libertad y la solidaridad que caracterizaban al votante de izquierdas han sido sustituidos por ocurrencias populistas relacionadas con las inclinaciones epidérmicas de las sociedades del bienestar. La izquierda quiere ser portavoz de la última moda social. Ha perdido el núcleo de su labor. Sánchez representa exactamente esto pero ya en unos extremos patológicos. En algunos países esta izquierda de diseño casi ha desaparecido. Sin embargo, aquí lo más preocupante es que millones de personas mañana puedan votar esta nada.

RD – Yo tengo la esperanza de que a pesar de Tezanos y del resto de encuestas inventadas, a pesar de los millones de euros gastados en propaganda para vender el humo de Sánchez e intoxicar contra la malvada derecha, el día 28 va a pasar algo similar a lo ocurrido en Andalucía. ¿Qué crees tú? ¿O aún tenemos que caer más bajo para que el personal espabile?

Si sigue la racha que hemos visto en Andalucía, creo que en tres meses el panorama político español será irreconocible y los principales partidos tendrán que recomponer su discurso si no quieren pasar al grupo mixto

AB – La emergencia de VOX, que en los aspectos más populistas podría ser preocupante, se ha convertido en un revulsivo para el resto de partidos, excitando además el suspense electoral. Esta sorpresa imprevisible no les ha dado tiempo a los adversarios a reaccionar adecuadamente ante una formación que no gobierna en ninguna parte y cuyo ideario se le supone. Algo que hace muy complicada la estrategia de defensa y ataque. Derecha e izquierda se encuentran sin anticuerpos ante una oleada inesperada. Si sigue la racha que hemos visto en Andalucía, creo que en tres meses el panorama político español será irreconocible y los principales partidos tendrán que recomponer su discurso si no quieren pasar al grupo mixto.

RD – Yo creí que Zapatero había marcado el nivel más bajo al que puede llegar un Presidente. Pero se ve que todo lo que puede empeorar empeora, y Sánchez ha superado con mucho las peores expectativas. ¿Es estulticia? ¿es maldad? ¿es psicopatía? Te digo esto último porque tú ya has demostrado que aciertas con los diagnósticos clínicos…

la degradación moral de Sánchez existe porque existió un Zapatero que salió vivito y coleando de dos legislaturas nefastas

AB – De niños tenemos una extraña percepción que nos hace detectar cómo y cuándo hemos conseguido abrir una brecha en la autoridad de los mayores. A partir de entonces, ganamos terreno a base de cesiones de ellos hasta que se elimina su ascendente moral. Es un instinto natural. Pongo este ejemplo porque si en España nuestra ciudadanía hubiera parado los pies a muchas cesiones de lo que representa la dignidad nacional no estaríamos en esta situación de manso rebaño. Muchas cosas que no hubiéramos tolerado a finales de los ochenta hoy ni siquiera provocan un debate. Las tragaderas de la ciudadanía sorprenden. En este sentido, la degradación moral de Sánchez existe porque existió un Zapatero que salió vivito y coleando de dos legislaturas nefastas. Y así sucesivamente. Eso ha provocado que los españoles hayamos rebajado el nivel de exigencia ante la gestión pública, aceptando cada vez más actuaciones indignas de nuestros dirigentes.

RD – ¿Tú no crees que tendríamos que encontrar una fórmula para organizarnos al margen de los partidos para defender la democracia? Algo así como lo que fue Basta Ya! en el pasado, que les tomó de las orejas a los dos de entonces (PP y PSOE) y les obligó a comportarse… ¿Crees que hay que organizar la resistencia y que, como ocurrió con Basta Ya! hay que hacerlo desde Cataluña?

AB – Cataluña ha sido destruida hasta niveles inimaginables. Precisamente por lo que he dicho antes sobre las cesiones de dignidad y moral de la propia ciudadanía. En ello, el PSC tiene una enorme responsabilidad. Su paso al nacionalismo con Maragall a la cabeza, además de una traición a los principios de la izquierda, significó la destrucción de cualquier fuerza opositora en Cataluña. Hoy es una sociedad enferma sin fuerza de reacción. Incluso hay una parte sustancial de gente que vota a Cs o al PP y que lo hace porque el voto es secreto. Si fuera a viva voz quedaría solo una exigua minoría. La única estrategia que existe ahora es la impostura de la tercera vía que a fin de cuentas significa dejar impolutas las raíces del nacionalismo. Dejarlo aparentemente blanqueado a base de cesiones. O sea, sin estridencias pero vivo.

RD – Sánchez ha conseguido con las purgas de Rosa María Mateos en TVE que la tele pública nacional haya alcanzado el nivel de desprestigio y amarillismo de TV3. ¿No crees que hundir Televisión Española forma parte del acuerdo con los independentistas? ¿No será también una forma de pagar favores a sus amigos de las teles privadas, las concertadas?

Exceptuando el terrorismo, la mayor parte de los males de España han sido ensayados primero en Cataluña

AB – Exceptuando el terrorismo, la mayor parte de los males de España han sido ensayados primero en Cataluña. El circuito regional de TVE tiene unas instalaciones formidables en Sant Cugat del Vallés. Cuando TV3 empezó su recorrido doctrinario, desde estos estudios de TVE se hubiera podido contrarrestar la acción de los nacionalistas pero Pujol ya limitó en su momento los ámbitos y los contenidos de la desconexión. De la misma manera que obligó al PP a descabezar los líderes que le molestaban en Cataluña o aceptar leyes lingüísticas discriminatorias. Si prestamos atención a las reglamentaciones más absurdas o descerebradas aplicadas en el conjunto de España, por lo general, han surgido en Cataluña. Los brotes de fascismo universitario impidiendo la libertad de opinión empezaron en las universidades catalanas.

RD – Hay quien piensa que para evitar que Sánchez vuelva a apoyarse para llegar al gobierno en proetarras, bolivarianos, golpistas y resto de nacionalistas cualquier partido constitucionalista debiera estar dispuesto a hacerle Presidente. ¿Tú no crees que el peligroso es él, no sus socios?

AB – Es evidente que en una escala de males sería preferible un Sánchez corrupto que un hombre sin más preocupación que alimentar su ego personal. La manera amoral como le hemos visto actuar hasta el momento es una muestra de donde puede llegar en situaciones muy comprometidas. Hemos tenido suficiente con unos meses para probar su catadura. No hace falta ponerle imaginación para prever que puede pasar si gana las elecciones y pacta de nuevo con los mismos socios. Con la seguridad de cuatro años por delante este hombre es letal. En el futuro será un caso a estudiar de como en un régimen de libertades se puede manipular la democracia en favor de la permanencia en el poder sin que te caiga el peso de la ley.

RD – Porque a mi no me cabe duda de que si Sánchez vuelve a ser presidente del Gobierno, da igual con quien hubiera llegado a serlo, proseguiría en su estrategia de confrontación entre españoles que es lo que le resulta rentable.

En la política sucia hay dos cosas de inmediato resultado, la paranoia y la división de la ciudadanía

AB – En la política sucia hay dos cosas de inmediato resultado, la paranoia y la división de la ciudadanía. Forman parte de la historia de la humanidad. En España las dos estrategias arcaicas están ahora funcionando juntas e incluso conectadas. Los nacionalistas han utilizado desde siempre la paranoia contra la supuesta España totalitaria para conseguir su unión en el odio, y Sánchez utiliza la división para sobrevivir alimentando el odio y el miedo a la derecha. Esto último es de alto riesgo. La división entre españoles es lo que le viene de perillas al nacionalismo para conseguir sus fines. Con la política del PSOE tienen su gran oportunidad.

RD – ¿No es llamativo que en una Monarquía parlamentaria en la que el Rey apenas si tiene competencias sea el Jefe del Estado, el Rey, el único que se gana el sueldo con creces?

El discurso del Rey en relación a Cataluña me conmovió

AB – El discurso del Rey en relación a Cataluña me conmovió. Por unos instantes era como si hubiera retrocedido a épocas donde se confiaba en que el monarca lo era por la gracia de Dios. El Rey Felipe nos ha sorprendido a muchos. Ha cumplido plenamente su papel de Jefe del Estado. A su padre le dije en varias ocasiones la necesidad de que aludiera a lo que estaba sucediendo en Cataluña. Su contestación fue siempre la misma: No me dejan. Son dos formas distintas de ejercer la misma responsabilidad.

RD – ¿No crees que el primer día que Torra o la mayoría nacional separatista del parlamento de Cataluña declararon que la Constitución Española no era democrática o vetaron la presencia del Jefe del Estado en Cataluña Sánchez debió romper todo vínculo con los golpistas y convocar elecciones? ¿No crees que al no hacerlo se ha puesto al descubierto que Sánchez es cómplice activo en la estrategia de los golpistas de desprestigiar todas las instituciones democráticas y la propia Transición?

AB – Cuando era joven la dignidad formaba parte del lenguaje cotidiano. De muy niño ya lo recuerdo en conversaciones de la familia. Era una óptica estricta sobre las decisiones personales y colectivas. La gente decía “Mi dignidad no me lo permite…” Ahora es algo que se ha diluido. Todo es negociable. La dignidad ha desaparecido del dictamen popular sobre una actitud personal o pública. Eso significa que gente como el actual Gobierno, o incluso los propios golpistas, pueden actuar con mucha indulgencia social ante estos criterios moralmente laxos. Es la sublimación de la picaresca en su lado más despreciable que es con el encubrimiento de servicio público y avalado por el poder.

RD – La gente dice que en España se montaría una muy gorda si condenan a los golpistas y el Gobierno les indulta. ¿No crees que si le dan a Sánchez la oportunidad de volver a la Moncloa será que no les importa que indulte a los golpistas, porque eso está más que asegurado? Aquí nos gusta mucho hablar con la tele, pero a la hora de actuar…

AB – El paso del tiempo, que es algo capaz de difuminar hasta la muerte de un ser querido, es lo que los políticos sin escrúpulos confían que les facilitará la prescripción de sus necedades. Y así es en muchas ocasiones. Su forma de proceder está basada en la confianza sobre la velocidad actual de lo cotidiano y su repercusión en el olvido rápido. En lo inmediato generalmente lo consiguen pero la historia no les absolverá. Y no la historia a largo plazo sino mañana mismo porque ahora la historia corre a mayor velocidad. Solo cabe preguntarse ¿cuál es hoy el prestigio de Zapatero?

RD – Fíjate que país el nuestro: nuestra esperanza de que los culpables de querer destruir la democracia española paguen por lo que han hecho no esta depositada en las urnas sino en los Tribunales de Justicia y en el Rey… O sea, que no nos fiamos de los políticos, que es tanto como decir que no nos fiamos de nosotros mismos, que al fin y al cabo somos quienes los elegimos ¿has visto cosa igual?

España tiene un déficit en el concepto de ciudadanía ¿Cual es este concepto? Pues simplemente la responsabilidad personal en todo lo que sucede públicamente, nos guste más o menos

AB – La vimos en Italia con “Mano pulite” y hemos comprobado las consecuencias de esa dejación. Parece que viendo el desastre en la casa de enfrente debería hacernos reaccionar pero, lamentablemente, poco se puede hacer cuando nuestros propios hijos no aprenden casi nada de la experiencia de sus padres. España tiene un déficit en el concepto de ciudadanía ¿Cual es este concepto? Pues simplemente la responsabilidad personal en todo lo que sucede públicamente, nos guste más o menos. De lo contrario, estamos facilitando la patente de corso a los más desvergonzados. Cuando veo alguien que dice “A mí la política no me interesa” me indigno y pienso “Pues te vas a joder porque por lo menos yo sé de donde me pueden venir los palos y a ti te caerán sin enterarte”. En España todavía hay una proporción excesivamente alta de gente que toma esta actitud suicida.

RD – Tengo un amigo que dice que aún no hemos tocado fondo, que esto tiene que empeorar para que estalle y se lleve por delante toda la porquería, mediocridad y pesebrismo que ocupa las instituciones, los medios de comunicación, las altas esferas económicas, las jerarquías académicas… Yo le digo que a este paso no va a haber vida inteligente para reaccionar, por muy mal que esté todo. ¿Cómo lo ves? ¿Tu crees que hemos tocado fondo?

El sistema autonómico está tocado, urge también un replanteamiento del sistema electoral, y no digamos el núcleo de nuestra democracia que es la cuestión de la unidad territorial

AB – Siempre pienso que los buenos acaban ganado aunque sea por muy poco, de lo contrario no existiríamos como especie. Dicho esto, me imagino lo que debían sentir los judíos en el tercer Reich sobre esta lucha entre el bien y el mal. Supongo que pensaron que el bien desaparecería para siempre de la faz de la tierra. Sin embargo, entraron los aliados. Claro que esta cuestión cambia totalmente la óptica si uno es creyente o no lo es. En este último caso, se quiere que todo cambie con inmediatez sin esperar el juicio final. Mi intuición me dice que España necesita a estas alturas de una catarsis rápida pero también es lógico que las fuerzas destructoras hagan lo posible para retrasar lo inevitable en beneficio de su propia supervivencia. En cualquier caso, hay un ciclo que se acaba y la casa necesita de una restauración. El sistema autonómico está tocado, urge también un replanteamiento del sistema electoral, y no digamos el núcleo de nuestra democracia que es la cuestión de la unidad territorial.

RD – Yo sigo pensando que la simiente del odio a España está en la Educación; y que el hecho de que allá donde hay nacionalistas la educación es nacionalista explica la mayor parte de las cosas malas que ocurren en España, desde la baja autoestima como país hasta la facilidad con la que millones de españoles se creen los bulos sobre nuestro pasado más reciente, pasando por la convivencia resignada con una clase política que es la más mediocre de nuestra historia democrática. ¿No crees que es llamativo que ningún partido político con representación institucional defienda que la Educación pase a ser una competencia del Estado de las intransferibles? ¿No te suena a broma -a complejo- eso de que las lenguas vehiculares van a ser el inglés y el castellano?

La educación jamás hubiera debido ser traspasada a las Comunidades. Por razones puramente educativas y sobre todo por razones de unidad territorial pues ya se conocían los males históricos en este sentido

AB – La transición fue un hecho trascendental de nuestra historia. Un ejemplo de reconciliación y de mirada al futuro con mucha ilusión y generosidad por parte de todos. Aunque, especialmente, de los sectores conservadores. Sin embargo, no todo estuvo programado con la misma habilidad y sentido de Estado. Hubo errores que se han solventado y otros graves que han permanecido. La educación jamás hubiera debido ser traspasada a las Comunidades. Por razones puramente educativas y sobre todo por razones de unidad territorial pues ya se conocían los males históricos en este sentido. En el criterio de los constructores de la transición pudo más el falso complejo de que Cataluña y el País Vasco eran regiones víctimas del franquismo y había que compensarles. Esta fue una mentira que el resto de los españoles aceptó sin dudar pues los nacionalistas han sabido siempre alentar este camelo. Ha sido su más exitosa estrategia. Lo cierto es que las consecuencias del error se han demostrado de una enorme gravedad. Quizás de las más graves que provocó la transición. Podríamos añadir a ello la ruptura de la igualdad de los españoles cuando se acepta, que fiscalmente, las condiciones sean distintas según el territorio de residencia. También la Seguridad Social, organizada con distintas condiciones de servicio dependiendo del lugar. Eso requiere urgentemente deshacer el entuerto, de lo contrario, estos serán los argumentos más potentes del populismo y serán muy potentes porque son reales.

RD – Y, como no podía ser de otra manera, esta conversación acaba como todas las que hilamos entre amigos: ¿esto tiene arreglo? ¿Qué podemos hacer?

AB – Puede tener arreglos de distinta naturaleza, pero tengo la sensación que todos pasan por recuperar el sentido de lo que es hoy un Estado democrático Imponiendo el principio de igualdad y autoridad. A partir de la igualdad de oportunidades, recuperar la excelencia en todos los sectores, eliminando cuotas u otras dádivas que signifiquen el rasero de nivelación hacia abajo. Estamos en una sociedad occidental donde los Estados garantizan en alta medida la solidaridad hacia los menos dotados física y mentalmente. Por ello, es posible establecer unas estructuras donde los mejores tengan acceso a desarrollar sus capacidades sin limitaciones por el bien público. En definitiva, acabar con ese lastre de que la excelencia es un concepto autoritario de derechas. La autoridad moral del mejor debe prevalecer y eso obliga a la selectividad. Así es posible desmontar las grandes bolsas de resentimiento de los mediocres que dominan hoy las naciones como la nuestra.

RD – Bueno, Albert, da gusto charlar con alguien que habla desde la experiencia, que mantiene el sentido del humor, la finura en el análisis y que no tiene pelos en la lengua.  Un beso fuerte, y hasta pronto. Nos vemos en… ¿Tabarnia?