Adoctrinamiento educativo de los libros de texto - Carmen Alvarez y Marcelino Cortes

El desencadenante de todo

Aunque las denuncias sobre la existencia en algunas comunidades autónomas de un tratamiento ideológicamente sesgado y escasamente constitucional de determinados contenidos recogidos en algunos libros de texto vienen de lejos —en 2000 el informe de la Real Academia de la Historia (RAH) que dirigió Gonzalo Anes ya alertaba de las lagunas y tergiversaciones en la enseñanza de la historia—, las alarmas se dispararon en abril de 2017 cuando el sindicato catalán de profesores AMES (Acció per a la Millora de l’Ensenyament Secundari) dio a conocer un pormenorizado informe en el que analizaba los contenidos de los libros de texto de la materia de Ciencias Sociales de 5.º y 6.º de Educación Primaria —es decir, para alumnos de entre diez y doce años— de las siete editoriales más utilizadas en los colegios catalanes.

El tratamiento de la materia en estos libros de texto hacía hincapié en las diferencias entre los catalanes y el resto de españoles

Aportando ejemplos concretos y detallados, y con soporte gráfico procedente de los propios manuales, el informe presentaba unos resultados incontrovertibles y arrojaba unas conclusiones demoledoras. Además de reducir al mínimo los contenidos establecidos por el Real Decreto 126/2014 sobre la Geografía e Historia de España de 5º y 6º de Primaria, el tratamiento de la materia en estos libros de texto hacía hincapié en las diferencias entre los catalanes y el resto de españoles, propiciando que los alumnos catalanes solo adquieran una identidad catalana y despertando en ellos “rechazo, cuando no odio, hacia lo español y aversión a poder compartir un mismo proyecto de futuro” (p. 45).

El análisis desenmascaraba también el doble juego de algunas editoriales que para una misma asignatura y curso preparaban un manual ideológicamente neutral destinado a unas autonomías y otro manual de marcado sesgo nacionalista para otra comunidad.

Este informe fue elevado posteriormente al Defensor del Pueblo catalán para denunciar lo que se consideraba un adoctrinamiento nacionalista flagrante, pero el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, concluyó que no existía “adoctrinamiento sistemático en las escuelas catalanas”.

De las siete conclusiones (pp. 45-46) a las que llegaba este informe había una —la quinta— que ponía el dedo en la llaga. Dice literalmente así: “El Ministerio de Educación no dispone de los mecanismos necesarios para controlar que en los centros educativos, a los cuales se dedica tanto dinero de todos los españoles, sólo se enseñe lo que está establecido por la Constitución y las leyes generales de educación y no otras cosas”.

Un informe silenciado

A principios de junio de 2017 la Subdirección General de Inspección encargó a las Altas Inspecciones de las comunidades autónomas un informe con carácter urgente sobre los libros de texto de Educación Secundaria Obligatoria de Matemáticas, Geografía e Historia y Lengua Castellana y Literatura. Debido a la gran cantidad de libros de textos que ofrece el mercado y a la urgencia del encargo, el trabajo se planteó necesariamente como una cata aleatoria de algunos manuales de estas asignaturas. En total, se analizaron ciento cuatro libros de texto.

El informe tenía como objetivo verificar tres apartados. En primer lugar, la plasmación de los principios y valores de la Constitución Española. En segundo lugar, el tratamiento de derechos, libertades y deberes fundamentales; casi todos estos aspectos se engloban dentro del “Título preliminar” de la Carta Magna. Por último, el informe consignaba otros aspectos relevantes como la inclusión de los llamados “bloques de contenido” de los currículos básicos, las orientaciones para la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, el tratamiento de elementos transversales del currículo básico o la inclusión de estándares de aprendizaje evaluables del currículo básico en actividades. El informe contemplaba, por último, un campo para anotar otras indicaciones que se consideraran oportunas.

A finales de julio de 2017 el informe de las Altas Inspecciones estaba terminado. Sin embargo, el Ministerio de Educación creyó conveniente hacer extensivo este mismo análisis a los libros de Educación Primaria y Bachillerato de cinco comunidades: País Vasco, Navarra, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares.

Los contenidos de los libros de texto analizados contravienen los derechos, libertades y deberes fundamentales recogidos en la Constitución Española y en las leyes orgánicas educativas

Los resultados de este informe han sido ya publicados por distintos medios de comunicación y en el caso de Cataluña arrojan unas conclusiones muy similares a las expresadas por el informe del sindicato AMES: los contenidos de los libros de texto analizados contravienen los derechos, libertades y deberes fundamentales recogidos en la Constitución Española y en las leyes orgánicas educativas.  El informe completo se elevó a definitivo en febrero de 2018 y desde entonces nunca más se supo. Por esas fechas la Generalitat seguía intervenida en aplicación del artículo 155 de la Constitución. En el mes de junio se produjo el cambio de Gobierno y el nuevo equipo que se incorporó al Ministerio de Educación, al ser interpelado en varias ocasiones sobre el particular, alegó desconocer la existencia del informe hasta el momento actual, en que los medios de comunicación lo han revelado a la opinión pública.

Un diagnóstico sin tratamiento

El hecho de que ninguna de las dos administraciones educativas que se han sucedido en el Gobierno central durante este tiempo haya tomado medidas encaminadas a corregir la deriva ideológica de los libros de texto en Cataluña solo cabe atribuirlo a decisiones de cálculo estrictamente político, que no educativo, puesto que todo el mundo es consciente de que la educación es la punta de lanza del independentismo catalán para conseguir ampliar esa mayoría social que tanto anhelan.

En esta tesitura cabe preguntarse si la supervisión de los libros de texto debe dejarse a la buena voluntad de las distintas administraciones educativas y empresas editoriales o si, por el contrario, el Estado debe recuperar la autorización previa que ejercía sobre los libros de texto hasta la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE, 2002), que la derogó.

El tratamiento de este diagnóstico es multivariado, admite estrategias complementarias e incumbe tanto a la administración central mediante el refuerzo de las competencias de las Altas Inspecciones, como a las comunidades autónomas, que son las que tienen las atribuciones directas a través de sus respectivos servicios de inspección para vigilar los proyectos educativos de los centros y toda la documentación administrativa, académica y pedagógica, entre la que no solo se incluyen los libros de texto, sino también aquellos materiales curriculares de elaboración propia que se alojan en repositorios o se ofrecen fotocopiados.

A este respecto, contamos con un precedente. En el mes de enero de 2018 el departamento de Educación del Gobierno de Aragón retiró de los centros educativos un libro de Literatura Universal en el que se empleaba una de las etiquetas historiográficas más falsarias y recurrentes que figuran en la mayor parte de los libros de texto de Cataluña: la “Corona Catalano-aragonesa”.

La ausencia de una respuesta clara y eficaz por parte de quien debería velar por el cumplimiento de la norma no hace más que acrecentar la desconfianza

La ausencia de una respuesta clara y eficaz por parte de quien debería velar por el cumplimiento de la norma no hace más que acrecentar la desconfianza de una ciudadanía que comprueba, atónita, cómo se conculcan los derechos y deberes más elementales recogidos en nuestra Constitución. El adoctrinamiento flagrante de los manuales utilizados en los colegios e institutos, o bien se ignora abiertamente, o bien se convierte en un objeto de negociación que se modula en función de la tensión política del momento, aun a sabiendas de que se practica sobre unas etapas tan moldeables y permeables como son la infancia y la adolescencia.