Junqueras - César Nebot

Existe una máxima en psicología social para entender los comportamientos de las masas y que es aplicable a lo que tristemente acontece hoy día con el reto soberanista en Cataluña: La realidad social no es preexistente, objetiva e inmutable a lo que las partes que intervienen proyectan de forma efectiva. La realidad social se construye. En base a esto, las campañas publicitarias no sólo buscan colocar un producto sino crear estados de ánimo y necesidad a base de proyectar relatos. Por eso, estos días tumultuosos en Cataluña, más allá de la realidad legal, se emocionaliza la política y se considera objetivo de conquista el relato que por fin logra imponerse. Dominar el relato implica ser dueño, controlar y dominar la realidad social. Una vez proyectada y construida una realidad social, a la masa sólo le sirven los argumentos que refuerzan el relato en un grave sesgo confirmatorio. En consecuencia, el sentido crítico desaparece. Por esto mismo, no albergo ninguna esperanza de que este artículo ayude a reflexionar a aquellos que hoy día tanto lo necesitan. Pero por intentarlo que no quede.

Cataluña es la quinta comunidad autónoma peor financiada de España, pero Madrid es la tercera peor siendo la que más contribuye

En primer lugar, cierto es que el sistema de financiación autonómica vigente muestra graves desequilibrios. El reparto de los diferentes fondos de nivelación para la solidaridad interterritorial no sólo no consigue cumplir con la equidad sino que además rompe el principio de ordinalidad, principio por el cual quien más contribuye no puede estar peor financiado respecto del que menos contribuye al sistema. No obstante, si esto justificara el relato del agravio comparativo, la Comunidad Autónoma de Madrid debería encabezar estas protestas contra la solidaridad interterritorial. Cataluña es la quinta comunidad autónoma peor financiada de España, pero Madrid es la tercera peor siendo la que más contribuye. Aunque lo lógico sería corregir esta situación mediante una reforma del sistema de financiación que permitiera cumplir tanto con el principio de equidad como el de ordinalidad, los nacionalistas se alimentan del relato del victimismo para eliminar la solidaridad entre ricos y pobres. Resulta paradigmático que, en especial, al dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya, el señor Junqueras, se le olvide tan rápido el sentido de la solidaridad abonándose a la bandera ultra conservadora del secesionismo, cuyo fundamento es conservar privilegios para no compartir.

Oriol Junqueras pasará a la historia por algo como “Dadme un dato económico y levantaré una Arcadia feliz”

Si Arquímedes acuñó la famosa frase “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, Oriol Junqueras pasará a la historia por algo como “Dadme un dato económico y levantaré una Arcadia feliz”. No pasan inadvertidas sus declaraciones como vicepresidente económico, labrando un relato en el que lo menos importante es el rigor:

1. “Si cada año no desapareciese de nuestro país un 8% de nuestro producto interior bruto, cada 10 años lo doblaríamos y cada 10 años seríamos el doble de ricos”. Este tipo de declaración muy efectista para infundir en los sufridos catalanes la idea de que pertenecer a España es un lastre, obvia deliberadamente el valor territorial de los bienes y servicios comunes que sufragamos entre todos con los impuestos a nivel estatal y que en Cataluña también se disfrutan. Sería como el vecino que se queja de la derrama en una comunidad de propietarios olvidando que disfruta de ascensor. Por otra parte, para que esa frase fuera cierta, el déficit debería ser cero y la historia presupuestaria de Cataluña arroja valores muy alejados del equilibrio presupuestario. Y además, habría que añadirle que una Cataluña independiente, fuera de Europa, tendría más difícil financiar sus déficits en los mercados.

Como buen trilero pasa la bolita del vaso de “Nos roban los corruptos” a “Espanya ens roba” y, por si acaso, la “Espanya de corruptes ens roba” y así quedan sin mácula

2. “Regalamos cada año al Estado español 3.000 euros cada uno de nosotros. Dos millones de las antiguas pesetas por familia media catalana que les hemos regalado, por 23 años, hace 46 millones de pesetas. ¿Cuánto vale un piso en vuestro pueblo? Pues probablemente ya tendríais el piso pagado. Y si alguien paga hipoteca ya no la pagaría”. Para que esto fuera así, debe presuponer que la balanza fiscal de Cataluña con el Estado debería rondar más de los 21.000 millones, cuando lo estimado es de 16.000 millones. Además debe presuponer que la cifra ha sido estable durante 23 años al margen de los cambios en el Sistema de Financiación Autonómica. Pero lo más burdo es olvidar deliberadamente que el sistema impositivo es progresivo. En un sistema impositivo progresivo, las familias de pocos recursos contribuyen en menor proporción, así que de ser cierto todo lo anterior, serían los ricos de la Arcadia feliz catalana los que tendrían una importante cantidad de pisos pagados y no las clases a las que dirige este mensaje. Pero da lo igual el rigor económico, lo importante es generar el relato efectista para que cale hondo en las clases que han sufrido gravemente la crisis económica. Como buen trilero pasa la bolita del vaso de “Nos roban los corruptos” a “Espanya ens roba” y, por si acaso, la “Espanya de corruptes ens roba” y así quedan sin mácula.

3. “El precio que pagamos por el expolio son 840.000 parados”.

Evidentemente toda la culpa proviene de fuera. Los adalides del relato aparecen como hermeneutas que dan sentido al sufrimiento del “poble català” no siendo parte del problema aunque las competencias estén transferidas.

Mucho se ha escrito sobre la viabilidad económica de una Cataluña independiente que consiguiera librarse del yugo de la solidaridad con España

Mucho se ha escrito sobre la viabilidad económica de una Cataluña independiente que consiguiera librarse del yugo de la solidaridad con España. Para ello, el Consell Assessor per a la Transició Nacional, CATN, publicó en el 2014 un informe que daba un veredicto y proyectaba una sólida realidad: La “Catalunya independent” es viable pues arroja unas ganancias anuales en promedio de unos 11.198 millones de euros. Cada oprimido catalán puede recuperar al año unos 1.600 euros si se lanza a los brazos de esa Arcadia feliz. Es necesario liberarse de un Estado opresor financiador de fiesta, siesta y subsidios de súbditos españoles a costa del sudor de sufridos trabajadores catalanes.

Pero echemos un vistazo a los costes adicionales al alcanzar la independencia que se recogen en el informe “La viabilidad fiscal y financiera de una Catalunya independiente” del Libro Blanco del Consell Assessor per a la Transició Nacional.

Con datos del 2011, el CATN calcula que una Cataluña independiente comportaría unos gastos adicionales de 39.507 millones de euros mientras que los ingresos adicionales, tanto por recaudar la totalidad de los impuestos como las cotizaciones sociales, se cifrarían en un total de 45.317 millones de euros. La diferencia da una ganancia de 5.810 millones anuales. Para poder estimar un valor no sujeto a la oscilación del ciclo económico computan un promedio de 11.198 millones de euros al año considerando los 6 años anteriores, lo que incluye años atípicos del boom inmobiliario que sesgan al alza los ingresos autonómicos. Una cifra porcentual nada desdeñable del 5,75% del PIB de Catalunya.

Pero analizando los costes, como mínimo y con un poco más de detenimiento, se encuentran algunas cuantificaciones más que discutibles y sesgadas a la baja. En primer lugar, sorprende que Estados como Dinamarca necesiten dedicar alrededor de un 1.5% del PIB para Defensa mientras que en el informe la Cataluña independiente sólo precisa un 0.6%. Usando el valor razonable de países de dimensiones parecidas, podemos encontrar una infravaloración de 1.797 millones de euros. Por otra parte, frente a que la Política Exterior suele consumir alrededor de un 0,5% del PIB, el informe establece un valor 7,5 veces menor. La infravaloración en Política exterior alcanzaría la cifra de unos 898 millones de euros.

Merece un capítulo aparte el pago de intereses que se abonan por la deuda pública. Si contemplamos que el pago de intereses en la Cataluña independiente debe computarse incluyendo la parte de la deuda del Estado que le toca, la infravaloración alcanza unos 4.800 millones. La deuda pública en el 2011 pasaría a ser 154.800 millones de euros. En el 2017 esta deuda total de esa Catalunya independiente ascendería a unos 225.000 millones de euros.  A todo esto hay que añadir que al quedar fuera de la Unión Europea, los 200 millones de euros anuales que Cataluña percibe de los fondos europeos también se perderían.

Podríamos seguir analizando más epígrafes pero con los señalados las cuentas ya no arrojan aquellos maravillosos números que la hacían tan atractiva esa Arcadia feliz:

  • Supuesta ganancia (A)                 5.810 millones de euros
  • Total infravaloración (B)               7.466 millones de euros
  • Pérdida de fondos Europeos (C)       200 millones de euros
  • Ganancia anual (A-B-C)             – 1.856 millones de euros

En consecuencia, los catalanes no sólo no ganarían sino que pagarían de su bolsillo los sobrecostes de un Estado independiente de pequeña dimensión con dificultades para afrontar altos costes fijos en provisión de ciertos servicios e infraestructuras de Estado.

Ante esta cifra tan escandalosa que surge de sus propios informes, proponen la emisión de bonos patriotas a cuenta de los beneficios futuros que la Arcadia catalana consolidaría

Pero el problema no acaba aquí. El propio informe de la CATN asegura que una independencia no pactada, como es lo esperable, implicaría en el corto plazo un coste de unos 5.000 millones de euros al mes, unos 60.000 millones de euros al año. En el caso de ahorrarse inmediatamente los 16.000 millones de balanza fiscal en favor de España, el coste que debería sobrellevar cada residente en ese país de las maravillas sería de unos 500 euros al mes. Una familia de cuatro miembros afrontaría un coste de 2.000 euros al mes. Ante esta cifra tan escandalosa que surge de sus propios informes, proponen la emisión de bonos patriotas a cuenta de los beneficios futuros que la Arcadia catalana consolidaría. Sí aquellos 11.198 millones de euros al año que ya hemos visto estaban sobrevalorados. Parece que echando cuentas, el “seny catalá” debería decir “això ens ho hem de fer mirar”

Pero los problemas no acaban aquí. En cuanto a las pensiones, con el sistema de reparto en el que el pago de las pensiones provienen de los trabajadores actuales que cotizan, podemos apreciar que la sostenibilidad es más complicada que la media española ya que dispondría de una población más envejecida que la media, un ratio de cotizantes por pensionista menor que la media y unas pensiones más cuantiosas que la media española. Para mayor detalle puede consultarse el artículo de Ramón Marcos “Las pensiones en la arcadia feliz catalana”.

Se calcula que el comercio de Cataluña con el resto de España es de unos 44.000 millones de euros al año. Muy superior al comercio con los otros países de la Unión Europea

Otro gran problema proviene del efecto frontera en el comercio entre regiones. Se calcula que el comercio de Cataluña con el resto de España es de unos 44.000 millones de euros al año. Muy superior al comercio con los otros países de la Unión Europea. El efecto frontera consiste en que el comercio intranacional suele ser más intenso que el comercio internacional, el comercio que debe atravesar una frontera. De acuerdo con la matriz analizada en el informe del CATN, si el precio se reduce un 35% y las ventas un 15% la pérdida en el PIB catalán será de un 1.2%, unos 2.400 millones de euros. Tal vez parece temerario presuponer una estructura de costes con una capacidad de absorber una caída del precio de un 35% del precio. Para reducciones de cantidad y precio más equilibradas la distorsión en el comercio se duplica llegando casi a los 5.000 millones de euros.

¿Cuál es el precio en términos de desempleo que va a tener que sufrir el pueblo catalán por esta caída del comercio e inversiones empresariales?

Por otro lado, las inversiones empresariales, que hace unos meses el señor Junqueras aplaudía se realizaran en Cataluña, se fugan buscando refugios más estables que una nueva república independiente descolgada de Europa. Pues ahora el vicepresidente económico de la Generalitat minimiza la importancia de la localización de estas inversiones debido a la globalización, despreciando el impacto positivo directo e indirecto en empleo y fiscalidad. Aquí entonces y con más razón sí que cabría preguntarse, como enunciaba el señor Junqueras, ¿cuál es el precio en términos de desempleo que va a tener que sufrir el pueblo catalán por esta caída del comercio? ¿Cuánto se va a tener que hipotecar el futuro de los catalanes por el cuento de la lechera de unos dirigentes irresponsables?

No espero que quien haya comprometido sus esperanzas de un futuro mejor en esa Arcadia feliz catalana, comprando el relato de sus dirigentes, se convenza tras leer este artículo. Posiblemente ni lo lea ante la distorsión del sesgo de confirmación. Pero tarde o temprano acabará por darse cuenta de que esa Arcadia feliz de Junqueras y Puigdemont, en realidad, era el relato de un arca perdida y bien perdida en medio de un castillo de naipes que se desmorona. Y en ese momento, lo único que le ofrecerán estos trileros serán excusas de mal pagador. Al tiempo.

 

Compartir
Profesor de Economía en Centro Universitario de la Defensa (CUD) de San Javier